Néstor Kirchner y Julio Cobos sellarán hoy ante todo el mundo la consumación de uno de los matrimonios políticos más trascendentes, notables y curiosos entre un presidente y un gobernador que se haya dado desde la recuperación de la democracia en 1983. Notable, porque unió dos voluntades de distinto origen partidario. Curioso, porque analizado desde los resultados que esa unión está dando, sólo una de las partes emerge altamente favorecida respecto de la otra; aunque la menos favorecida haya conseguido, según su creer y convicción, un reaseguro político y un espacio de poder que emerge incierto a futuro, pero que de concretarse podría tener algún efecto sólo para un puñado de dirigentes. Aunque se verá.
En los hechos, el presidente Kirchner llega a Mendoza a consolidar una estrategia probadamente exitosa en términos de concentración de poder, como ya lo experimentó en Catamarca y en Río Negro, en donde logró reunir a su favor las propuestas que compitieron entre sí por el control de esas provincias. Lo mismo busca en Mendoza, aspirando a cosechar para su candidatura o la de Cristina seis de cada diez votos en juego, sumando tanto a radicales K que lo llevarán en su boleta como a los peronistas K no concertadores que también lo llevarán en su boleta. Todos llevando agua para su molino. Un negocio redondo.
Muchos mendocinos verán hoy a Kirchner y a Cobos compartiendo el escenario mayor que se ha levantado en el teatro griego para festejar el Día de la Patria y los cuatro años de gobierno del santacruceño.Algunos de esos mendocinos con un poco de visión crítica podrían llegar a preguntarse en cuánto le cambió la vida a la provincia y a sus habitantes ese matrimonio exitoso, brillante y amado por una mayoría que, dicen desde el oficialismo blandiendo encuestas, se muestra como abrumadora.
Y posiblemente la respuesta que obtengan –estos mendocinos con visión crítica– les venga acompañada por una imagen indeseada: la de un presidente de una gran compañía X celebrando junto a un gerente de la compañía X, en remplazo de la de un presidente de la nación junto a un gobernador de la república.
Los días previos a esta fecha histórica, la prensa recordó un puñado de promesas presidenciales millonarias para la provincia que vienen demoradas, todas obras públicas que se relanzaron a la luz de la buena estrella de la relación Cobos-Kirchner. Pero la situación de Mendoza es mucho más grave de lo que parece, a la que se ha llegado por imperio del estilo que impuso el presidente desde cuatro años atrás y donde se hirió gravemente al sistema federal de gobierno, avasallando las instituciones y perjudicando a Mendoza particularmente.
Cobos no logró –sumiéndose a Kirchner y sucumbiendo a su particular estilo, como también lo hizo el resto de los gobernadores radicales K de los que es el abanderado– mejorar la ubicación de la provincia en el contexto nacional. Ubicación mirada desde el desarrollo humano y económico, de las inversiones públicas, de los ingresos coparticipables, de las regalías petroleras, del ingreso per cápita, indicadores que comenzaron a afectarse en los deplorables años 90 y cuya decrepitud se acentuó con las administraciones de De la Rúa, Duhalde y la de Kirchner.
El presidente visita hoy una gerencia que se muestra insegura, con altos índices de violencia e insatisfacción social y cara, la más cara en términos de precios de productos de consumo masivo. Veamos. Los perjudiciales pactos fiscales que se firmaron durante el menemismo, hoy condenados por todo el arco dirigencial del país, se profundizaron durante la gestión de Kirchner. Como la ratificación del Pacto Fiscal I, firmado en 1992, y por el cual se resignó 15 por ciento de la coparticipación federal que primero iría a financiar el sistema previsional, pero que luego se desviara a los designios que el gobierno central definiera. Y se desconoce que el gobierno mendocino haya hecho alguna presentación de protesta en la Comisión Federal de Impuestos. Igual o peor que los condenados 90.
ALGUNOS DATOS √ Entre el 2002 y el 2007, Mendoza habría dejado de percibir unos 2.520 millones de pesos, cifra calculada de 4,1 por ciento de coparticipación que le corresponde sobre un total de 63.000 millones de pesos que dejaron de percibir las provincias al delegar en favor de la nación 34 por ciento de los impuestos recaudados en todo el territorio nacional, fueran o no coparticipables. Aquello se hizo por la crisis del 2002 (ver ley 25.570). Pero hace cinco años que la nación no deja de crecer y todavía continúa en crisis y en emergencia.
√ En los años 90, las provincias transfirieron a la nación porcentajes de ingresos que les pertenecen, cesión que sistemáticamente prorrogó un Congreso adicto en los últimos años. Entre las más importantes, figura 10 por ciento de ganancias para el conurbano bonaerense, 2,75 por ciento del IVA para financiar la AFIP, el impuesto al cheque y los servicios transferidos, como la educación, en donde los recursos que se enviaron para su sostenimiento fueron sacados de la torta de recursos que les pertenecía a las provincias y terminaron licuándose con el crecimiento de la matrícula, de los docentes, de los sueldos y de la propia infraestructura.
Se calcula que la pérdida sólo para Mendoza por todos estos conceptos resignados alcanza los 6.600 millones de pesos entre 1991 y lo que va del 2007. √ Los adelantos del Tesoro Nacional no distribuidos están calculados en poco más de 4.000 millones de pesos. La provincia se habría visto afectada en unos 160 millones de pesos por esa situación. Las comparaciones resultan odiosas, sin embargo ayudan a comprender dónde se está parado. Según estadísticas oficiales: √ Gasto nacional en inversiones. Ciudad de Buenos Aires (CdeBA), con 200 km2 de extensión, recibe 223 millones de pesos. Mendoza, con 148 mil km2, ha recibido 177 millones de pesos.
Por km2, la CdeBA recibe 111 pesos mientras que Mendoza, 0,12 pesos. √ Ingreso per cápita, según coparticipación: Mendoza, 2.536 pesos; Santa Cruz, 7.800 pesos; CdeBA, 13.900 pesos. √ Gasto por habitante según el presupuesto de cada provincia con datos del 2004: Mendoza, 1.378 pesos; Santa Cruz, 6.900 pesos, CdeBA sin administrar seguridad (Policía) y sin Poder Judicial, 1.600 pesos. El promedio nacional es de 1.427 pesos. √ Empleados públicos cada mil habitantes: Mendoza (148.000 km2 de superficie), 39 empleados con Policía y Justicia. CdeBA (200 Km2 de superficie), 37 empleados sin Policía ni Justicia.
