En el gobierno de Alfredo Cornejo, en Cambia Mendoza en general y lo que se entiende como el oficialismo provincial, se cree que el universo que acompaña y apoya desde hace tiempo lo que se hace en su administración es el mismo que está de acuerdo con la dirección que le ha impreso Javier Milei a la nación. Esto ha sido así desde que cambió el rumbo de la nación con el ascenso del libertario al poder y mucho más cuando comenzó a verse la transformación económica del plan de estabilización aplicado a fuerza de ajuste y penurias, claramente. Por eso mismo siempre se ha venido especulando en un acuerdo electoral entre ambos gobiernos para enfrentar el proceso de medio término con un win win para los dos con la vista puesta en la derrota del viejo populismo conocido.

Toda elección suele elevar a un dirigente comprometido con el proceso, para el que pone en juego mucho o todo el capital político con el que cuenta, a un estado de trance. Muchas veces la inconsciencia y la hipnosis en la que pareciera moverse lo aleja de lo obvio y del sentido común. Y es cierto, además, que cuando acierta puede haberse visto beneficiado por la propia incapacidad y falta de idoneidad de quien tiene enfrente. Y es allí cuando aparece graficado eso que entendemos como que se votó al menos malo o el menos peor.

Hace muchos años que la sociedad en general tiene ese pensamiento y convencimiento por otro lado: de que va a las urnas pensando en equivocarse lo menos posible, con esperanza claramente, pero consciente de no está extendiendo un cheque en blanco. Además, se sabe que buena parte se acerca a la urna para votar en contra de tal o cual, y otra minoritaria lo hace por convicción ciega y hasta fanatismo.

Ahora bien, el reciente desplome de la Ficha Limpia en el parlamento por el supuesto acuerdo entre Milei y los senadores misioneros que votaron en contra vía el hombre fuerte de esa provincia, Carlos Rovira, para frustrar la ley y beneficiar a Cristina Fernández de Kirchner, ¿podría cambiar el rumbo de las cosas? De vuelta la pregunta que interpela a todos y da vueltas alrededor como el famoso zumbido del moscardón: ¿todo vale? ¿todo es lo mismo?

Luego de Ficha Limpia y del comportamiento de los liberales, ¿el elector mendocino toleraría un acuerdo del gobierno que apoya supuestamente con el de Milei en la nación? ¿le daría lo mismo?

A fines del 2023 Milei representó la explosión del hastío y el fin de la paciencia contra la ineficiencia y la corrupción. Milei hizo campaña contra la casta política a la que la igualó con la turba delincuencial enquistada en los hilos que mueven el Estado ¿Habrá sido también una respuesta a la inmoralidad y a toda esa estafa en que se convirtió la prédica por años de un mundo mejor y más justo administrado por decentes y honestos, por gentes de buen pensar y andar transparente? ¿una reacción al “toma y daca”, al método del garrote y la billetera, a la inoperancia en la gestión pública, a la biblia y el calefón? ¿un no definitivo a la ausencia de premios al mérito y el esfuerzo y al auspicio de la inoperancia y al asalto de lo público en beneficio de algunos?

Milei está dando indicios de contar con un caminar serpenteante y opaco. Quizás considere que las formas –como tantas veces se han señalado–, y ahora esas posibles actitudes que dejan al descubierto una imagen de la peor política, no peguen negativamente en su electorado porque ha conseguido enderezar lo que en apariencia más ha molestado: una economía en picada y un bolsillo escuálido atacado por el demonio inflacionario, con toda la desazón a cuestas.

El mendocino, mayoritariamente, en general está de acuerdo con un Estado ágil, medido, austero, eficiente, ordenado y que permita el despegue de toda la economía: tanto la de los pequeñas y medianas empresas, la de los emprendedores, también la de las grandes corporaciones y desde ya que la de los individuos que prefieren, en un contexto de reglas claras y oportunidades al alcance de quien las quiera tomar, decidir por sí mismo cómo desarrollarse y planificar sus vidas ¿Cuánto importará que todo ese cambio sea liderado ahora también por el embuste y el desprecio a ciertos mínimos morales y éticos que al menos garantizan no caer al mundo de los bárbaros.

El primer año de gobierno de Milei, más lo que se cuenta de este 2025, parecen responder a las expectativas generales de los mendocinos si de economía se habla, al menos tímidamente. La deseada y anhelada estabilización está llegando no exenta de golpes muy duros. En Mendoza, Cornejo ha activado la demorada fase del desarrollo, al menos en la descripción verbal y la exteriorización de un grupo de condiciones necesarias para probar recetas tabú, como todo lo que viene de la mano de la minería y lo que se puede desarrollar a partir de ella, y el influjo de nuevos aires para los sectores tradicionales en declino, como el petróleo convencional para el que se anunciaron incentivos impositivos, o para el de la vitivinicultura el que se intentará ampliar y expandir su presencia en el mercado internacional a partir de ventajas también impositivas que aparecen en el escenario. Y al igual que en la nación, Cornejo ha hecho gala del ordenamiento del Estado vía el ajuste y control exhaustivo de gastos, repitiendo que todo eso se empezó antes en Mendoza.

De concretarse un pacto electoral por la coincidencia del rumbo, y porque se cree que se comparte electorado, ¿cómo se explicará el episodio de Ficha Limpia en caso de crecer el escándalo y comprometer en el mismo a la gestión del libertario?

Aprobar Ficha Limpia le hubiese impedido a Cristina Fernández de Kirchner ser candidata en las próximas elecciones nacionales por estar condenada por un caso de corrupción contra el estado nacional en doble instancia, en un juzgado inferior y en la cámara. No hubiese sido la única impedida, claro está, tras una lista de más de una docena de ex funcionarios de gobiernos anteriores, todos k, y de diferentes niveles de responsabilidad, purgando condenas, aunque no todas con el doble conforme o en firme por no ser todavía ratificadas por la Corte Suprema de Justicia de la nación.

El gobierno de Milei tuvo frente a sí una oportunidad histórica, como bien se había dicho, para acompañar el proyecto y demostrarle a la sociedad que en verdad no es parte de la descomposición política, empresarial, mediática y económica que tanto ha criticado. Y para confirmar en los hechos lo que dice su relato, eso que está en las antípodas de lo que considera los vicios de la política en general.

La versión más extendida sobre el porqué del voto negativo de los senadores misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut apunta a una intervención directa de la Rosada con Carlos Rovira, una suerte de señor feudal de Misiones, el hombre fuerte de la provincia, el jefe político, para darle la orden a los senadores para que votaran en contra. Rovira, ex gobernador misionero y muchas veces crítico de Cristina Fernández de Kirchner, se manifestó en contra de la ley y con argumentos parecidos a los de Milei afirmando que lo mejor sería derrotar a la ex presidenta y titular del PJ nacional en elecciones y no prohibiéndole su competencia.

La explicación como argumento se va desvaneciendo a medida que aparecen otras miradas y otros intereses y posibles cambios de figuritas entre el presidente libertario y la ex presidenta, como por caso la no insistencia parlamentaria del kirchnerismo para que Karina Milei y Santiago Caputo sean interpelados. U otras, como el personalísimo interés libertario de dejar fuera de carrera al PRO de Mauricio Macri en las elecciones de CABA para confrontar sólo frente al kirchnerismo; o la aspiración última de convertirse en el único espacio político nacional con capacidad para contener el antikirchnerismo, sometiendo a sus aliados y fagocitándose a lo que considera los “ñoños republicanos”. Objetivos políticos, como tantos, a los que se llega con el embuste y simulando estar vestidos de piel de serpiente.