Evo Morales consiguió fácilmente su reelección hasta el 2015, y el mandatario indígena que hace historia en Bolivia ya apunta a copar las alcaldías y prefecturas (gobernaciones) en las elecciones de abril del próximo año, anticiparon ayer analistas políticos.

El mandatario indígena fue reelecto con 62 por ciento, según encuestas a boca de urna, y creció en unos diez puntos respecto a 53,7 por ciento de diciembre del 2005 cuando sorprendió con un nítido triunfo.

Morales se convirtió el domingo en el cuarto mandatario boliviano reelegido en 183 años. El primero fue el Mariscal Andrés de Santa Cruz, en 1835; Mariano Melgarejo, en 1870 y el último, Víctor Paz en 1964.

Morales, sin embargo, ya anticipó el domingo la posibilidad de buscar ser reelecto en el 2015. “Ahora se vota en base a la nueva Constitución, y es la primera elección de Evo Morales, porque mi gestión era de cinco años. Me quitaron un año. Es mi primera elección con la nueva Constitución que aprobó el pueblo boliviano”, dijo.

También precisó en los últimos días de la última campaña electoral que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), debe prepararse para ganar las alcaldías y prefecturas (gobernaciones) de los nueve departamentos.
“Los resultados nos muestran que este no es un proyecto pensado a cinco años, sino que hay una proyección a muchos más. El respaldo popular es una legitimación no sólo de la gestión de Evo Morales, sino de la Constitución y un proyecto político que será muy difícil de destruir. Estamos ante un proyecto irreversible, aunque perfectible”, dijo el analista político Carlos Cordero.

Otro elemento que se destaca en el triunfo de Morales es su crecimiento en la llamada “Media Luna”, bastión de la oposición. El Movimiento al Socialismo ganó en Tarija con 49 por ciento de los votos, aventajando por nueve a Manfred Reyes Villa.

“La Media Luna, como espacio político de oposición, quedó resquebrajada tras los resultados de las elecciones generales, y Evo Morales quebró la unidad de votación que habían mantenido Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija desde el referéndum autonómico del 2 de julio del 2006”, destacó el diario El Deber de Santa Cruz de la Sierra. Agrega que Evo creció 26 por ciento en Pando, 19 en Beni y 10 en Santa Cruz, aunque en esos tres departamentos del este de Bolivia, el vencedor fue Manfred Reyes Villa de la agrupación derechista Convergencia Nacional. Pero eso no bastó.

“Es evidente que el MAS ha conseguido un control muy amplio en lo que será la Asamblea Legislativa Plurinacional y con la experiencia de su conducta en la gestión anterior, uno se puede dar cuenta de que no hay posibilidades de dialogar”, anticipó Roberto Laserna, otro analista político.

Agregó que lo ideal era que exista “mayor confrontación de ideas” en la futura Asamblea Legislativa Plurinacional donde el partido del presidente tendrá 110 de los 166 miembros, además controlará las cámaras de diputados y senadores.

“La gente apostó por las transformaciones en lo cultural, social y económico. Mucha gente se sumó de manera espontánea para profundizar la revolución democrática y cultural”, destacó Morales la noche en que celebró su triunfo.

El mandatario reiteró que su gobierno practica la cultura del diálogo e invitó a sus detractores y opositores a trabajar unidos para beneficio del país. Pero sus rivales, pese al cómputo extraoficial, aún no digieren el claro triunfo de Morales.

 “El MAS ganó, la oposición desapareció y el país perdió”, comentó Víctor Hugo Cárdenas, indígena aymara que fracasó en conformar un sólido bloque opositor.

El ex vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997) auguró –a través de la televisora Unitel– “que la pugna interna del MAS y el desencanto de la gente le quitarán fuerza en el futuro a Evo Morales”.

Los cómputos oficiales aún se harán esperar hasta hoy, reveló el presidente de la Corte Nacional Electoral, Antonio Costas. Dijo que es lenta la transferencia de información de las cortes departamentales al registro central del organismo electoral.

Pero Evo Morales optó por reunirse a orillas del lago Titicaca con sus colaboradores, dirigentes del Movimiento al Socialismo y de los movimientos sociales que respaldan a su gobierno para aprobar una estrategia para los próximos cinco años.