El libertario y diputado nacional Javier Milei, absoluto dueño de la centralidad política del país tras el resonante triunfo de las PASO del domingo 13, rechazó la posibilidad de modificar la Ley de Alquileres este miércoles en la Cámara Baja. Una vez que se consiguió el quorum, se sentó y votó con el kirchnerismo, rechazando los cambios propuestos por Juntos por el Cambio a una ley considerada por todos como de las más perjudiciales que se hayan sancionado en la historia para el sector inmobiliario, tanto para los que ofrecen las propiedades en alquiler, como para quienes necesitan de ellas y acceden a las mismas por la vía del alquiler.
El kirchnerismo, en la misma sesión y al no contar con el número para imponer su dictamen en torno a una nueva ley de alquileres, bloquearía primero la posibilidad de derogar la norma y, más tarde, se opondría al proyecto de Juntos por el Cambio, junto con el libertario Milei.
A la principal oposición al Gobierno nacional, Juntos por el Cambio –la fuerza que lleva a Patricia Bullrich como aspirante a la Presidencia y de donde surgió esa norma maldita que todos condenan, impulsada por el diputado Daniel Lipovetzky en el 2017, durante el gobierno de Cambiemos– le llevó varios años reconocer el error y haber impulsado ese pecado capital para una ley que ignoró las características particulares de Argentina, creyendo que el articulado podría moverse en un contexto propio de países del primer mundo y con otra estabilidad económica. Y, luego de mucho andar, de idas y vueltas, y de ausencias en el recinto y en las comisiones en donde se debió haber buscado una solución al problema sin dilaciones, finalmente, avanzó en un grupo de correcciones que, muy probablemente, se frenen cuando lleguen al Senado nacional. Todo fue llevado adelante con muy poca voluntad de acuerdos y negociaciones de fondo para resolver lo que significa una verdadera tortura financiera para millones de argentinos.
Al gobernador Rodolfo Suarez, en persona, le llevó, cuanto menos, un par de horas reaccionar públicamente a esa ola de rumores y a la difusión de mensajes falsos que daban cuenta, el martes al mediodía, que el centro mendocino sería tomado por bandas de saqueadores arrasando con la mercadería de los negocios. Mucho antes de las 13, la mayoría de los comercios ya había cerrado y un estado de psicosis se había apoderado de buena parte de la población.
“A la luz de los hechos deliberados –diría en un largo hilo de Twitter– actuaremos con todo el rigor de la ley para defender la tranquilidad de los mendocinos. Esta es una advertencia firme para aquellos que quieran romper la paz pública, sea de la forma que sea”. Una hora más tarde se expresaría por la misma red, pero ahora bajo la forma de un video casero, de unos pocos segundos, en los que pediría tranquilidad. Los intentos de saqueos en Mendoza habían arrancado el sábado, con enfrentamientos muy violentos en varias zonas del Gran Mendoza. Ese día del fin de semana, al caer la tarde, se manifestaría por el Ejecutivo el ministro de Seguridad, Raúl Levrino, por la vía de un comunicado. El domingo fue un día de transición, previo a la locura que se viviría el lunes en Tunuyán. El gobernador recién hablaría el martes, cuando la tensión y el miedo merodeaban la Casa de Gobierno.
Omar De Marchi, candidato de La Unión Mendocina a la Gobernación, y también diputado nacional, casi no ha parado de emitir comentarios en las redes sociales ni de avalar comunicados oficiales de su espacio desde el fin de semana, cuando se activaron las primeras alarmas sobre robos e intentos de robos y saqueos en los supermercados y comercios en el Gran Mendoza y el Valle de Uco. Su último acto en torno a los preocupantes hechos de inestabilidad social en la provincia lo protagonizó este miércoles, con la presentación de un proyecto de resolución en la Cámara Baja solicitando al Gobierno nacional el despliegue de fuerzas de la Gendarmería “a los efectos de garantizar la seguridad de sus habitantes”.
La reacción del Ejecutivo provincial no se hizo esperar: “Es hora de que De Marchi deje de hacer campaña política y sea responsable”, fue el comentario que le dedicó, indignado, según dijo, el gobernador Rodolfo Suarez, una vez que se enteró de la maniobra del ex jefe del Pro en Mendoza y ex socio de la coalición de gobierno.
Omar Parisi, por su lado, como candidato por el peronismo provincial a la Gobernación también se hizo presente –como no podía ser de otra manera– varias horas después de los violentos incidentes cercanos a los centros comerciales. Fue prudente y responsable, quizás el que más desde los sectores de la oposición. “Sugiero, con humildad y convencimiento, al gobernador Rodolfo Suarez que convoque de manera urgente a intendentes, dirigentes sociales y sindicatos a fin de conformar un comité de crisis y defensa de la paz social de Mendoza”, diría el martes, el mismo día usado por Suarez.
Claro que este miércoles retomaría el tono crítico, persiguiendo alguna capitalización político-electoral de todo el entrevero. “Le pedí al gobernador hacer una mesa de crisis y ni siquiera tuvo la deferencia de responder personalmente”, sostuvo, consultado por una radio.
Pasaron las PASO en la provincia y en la nación. Localmente, el frente oficialista lleva la delantera y buscará ratificar el triunfo en las generales del 24 de setiembre. En la nación, el libertario Javier Milei ganó y las encuestas no dejan de dar a conocer datos sorprendentes sobre un crecimiento, aún mayor de sus chances para las presidenciales del 22 de octubre.
Hay un punto interesante para prestarle atención frente a lo que se avecina, en la provincia y en la nación, con los protagonistas de toda esta trascendente historia electoral en danza. Se trata de poner bajo la lupa la actuación de Milei, del kirchnerismo y de Juntos por el Cambio en el debate por la reforma de la Ley de Alquileres, sólo por tomar ese acontecimiento de alto impacto político. Y surge el interrogante para el análisis: ¿están actuando como lo hubiesen querido sus votantes de las PASO? ¿Son consecuentes con lo que dijeron en esta primera etapa de campaña? ¿Creen que están representando con sus posturas al universo de sus recientes votantes?
Lo propio, con la reacción del oficialismo mendocino en torno a los intentos de saqueo y a la de sus oponentes: ¿al decidir la estrategia a seguir o la posición a defender y asumir, lo están haciendo pensando en sus electores, en el bien general de todos? ¿Pensaron que, con ese accionar, alguno de sus votantes, también recientes, pudo sentirse traicionado, decepcionado?
Ya lanzados hacia el partido final, no está mal que revisen, todos, lo que están haciendo hoy, proyectando lo que van a decirle a la ciudadanía en breve nomás, para cuando se vuelva a las urnas.
