La batalla electoral por ganar el balotaje del 19 ha dado pie para que, tanto Sergio Massa como Javier Milei, estén dispuestos a toda serie de ajustes en la estrategia que han desplegado hasta ahora con el fin de conquistar los votos de sus contrincantes de la primera vuelta, que necesitarán para imponerse sobre el otro.

Desde el explosivo y ruidoso pacto que Milei cerró con Mauricio Macri y Patricia Bullrich a pocas horas de conocido el resultado del 22 de octubre, a esa postura más aplomada, alambicada y hasta algo acaramelada que asumió el aspirante por el Gobierno, Massa, para redirigir sus propuestas hacia los sectores medios, por lo general, adversos, históricamente, al peronismo, ambos evitarán dejar puntos flojos que los terminen perjudicando en un mano a mano que, a casi dos semanas del choque, emerge parejo y sin que uno sobre el otro pueda erigirse como un claro favorito. Por el contrario, lo que existe, y en abundancia, son las especulaciones y elucubraciones lógicas sobre hacia dónde virará el voto de los millones que prefirieron a Juntos por el Cambio, al cordobés Juan Schiaretti o a la izquierdista Myriam Bregman. Y el análisis se aventura sobre la base del perfil que, en términos generales, ha demostrado tener con su comportamiento y sus opiniones, más sus visiones sobre el país la mayoría de esos electores. Es que, en gran medida, por no decir en toda, en manos de esas personas está el futuro de lo que viene para la Argentina.

No obstante, pese a los esfuerzos de seducción que cada uno está haciendo por todo aquel elector que no lo tuvo entre los suyos hasta ahora, está claro que también se ha notado que, para lograr ese objetivo, no sólo mostraron alguna que otra capacidad de adaptación por un cambio en el discurso y los modos, sino que tampoco dejaron de lado un gran esfuerzo por ampliar el rechazo por el otro y las diferencias entre ambos. Milei, poniendo el foco en el histórico andar serpenteante de Massa y en esas características que lo acercan a los seres de poca fiabilidad, más allá de sus innegables dotes de un extraordinario político profesional; y Massa, en la conocida campaña de miedo, haciendo daño en todo lo que el libertario no logra explicar con suma claridad, y que con él llegarán los servicios sin subsidios, entre ellos, el transporte, la venta de las combustibles a valores internacionales y los meneados asuntos de la salud y la educación para los pocos que puedan pagarla. Por supuesto que, en su defensa, ambos han respondido con aquel cambio de perfil y de modos que adoptaron, claramente, desde el 22 de octubre en adelante mirando hacia el 19.

El otro asunto que ha comenzado a preocupar, en particular, a las fuerzas de Milei, tiene que ver con las dificultades en la fiscalización de la elección y las sospechas de irregularidades o directamente de fraude con el que se tiñe lo que se cree debiese ser un proceso claro y transparente. Una porción de los radicales de Juntos por el Cambio parece haber encontrado en esa suerte de ofrecimiento amplio para involucrar y hacer intervenir a los militantes que así lo prefieran en el proceso electoral como fiscalizadores, garantes y fiadores de la transparencia del conteo de los votos, una explicación general al rol de neutrales que dicen que deben asumir en la contienda entre Massa y Milei.

Fue Alfredo Cornejo el primero en lanzar la idea, o en hacer pública la intención, que no tendría nada de ingenua ni de zonza. Se sabe que Cornejo es probable que no ventile la dirección de su voto, como gobernador electo de la provincia y dirigente de peso entre los radicales y Juntos por el Cambio. Pero también se infieren sus diferencias con Gerardo Morales, el caudillo radical de Jujuy, actual titular del Comité Nacional del radicalismo, el que decididamente ha llevado a buena parte de los radicales a un enfrentamiento con el libertario, y levantando todas las sospechas, fundadas, de que está pidiendo un voto por Massa, el candidato del kirchnerismo para buena parte, además, de Juntos por el Cambio. Y, más allá de los esfuerzos del propio Massa y de tantos peronistas mendocinos entre ellos, por convencer de lo contrario y sostener la independencia y autonomía de criterio y de movimiento del líder del Frente Renovador de Cristina Fernández de Kirchner y el kirchnerismo.

Cornejo viene de afirmar que, a 40 años de la democracia argentina, lo mejor que puede hacer el radicalismo y Juntos por el Cambio, es ofrecerse como fiscalizadores y garantes de la transparencia de los comicios. La pregunta es cómo y de qué manera. Todo indica que, subrepticiamente, dirigentes del Pro y del radicalismo, se afirma extraoficialmente, van a fiscalizar efectivamente con poderes que estaría dispuesto a ceder el partido de Milei.

Las tomas de recaudo son muchas y en varias direcciones, más cuando se analizan diversos escenarios del comportamiento que podrían tener los electores el 19. Por ejemplo, uno de ellos coloca bajo la lupa una buena parte del electorado de la fórmula Bullrich-Luis Petri. Es el trabajo de Giacobbe y Asociados. Su referente, Jorge Giacobbe, fue quien dio algunos detalles de ese análisis cuando habló este jueves en LV10. El analista político y consultor supone que buena parte de ese casi 3 por ciento de votos que recibió la izquierda se inclinará por Massa, como casi la mitad de quienes votaron por Schiaretti, y algo así como un 1 por ciento del total de votos de Bullrich que, ante una confrontación en segunda vuelta como la que se tiene (Massa versus Milei), ya habían adelantado que se inclinaría por el ministro de Economía. Con todo eso, Massa podría orillar el 44/45 por ciento el 19. Por el lado de Milei, Giacobbe sostiene que sumaría entre 3 y 4 puntos de los que votaron por Schiaretti y entre 8 o 9 por ciento de quienes optaron por Bullrich, de entrada al balotaje, con lo que Milei estaría orillando la misma marca que Massa, aunque por debajo. Por eso, dice el consultor, hay 15 por ciento por lo menos de los votos de Bullrich o los que consiguió Juntos por el Cambio el 22 de octubre en condiciones de definir la elección del próximo presidente. “Si no van a votar, favorecen a Massa y si van, favorecen a Milei”, dice Giacobbe, un consultor marcadamente crítico del kirchnerismo y para quien se está ante una elección en la que ir a votar significaría cuanto menos un compromiso con la patria y la república.