Quienes están cerca de los dos aseguran que no hay nada hablado, ni mucho menos acordado. Pero a la Vendimia de este año, y analizada exclusivamente desde lo político, sólo le faltó la foto de ambos como si fuese un moño para sellar una serie larga de coincidencias en el manejo del Estado, de la economía y del rumbo del país que tienen Alfredo Cornejo y Javier Milei. La inmensa y triste tragedia climática que vivió Bahía Blanca lo impidió. Pero en Mendoza, el gobierno y una parte del oficialismo (no todo), se preparaban para dar un paso –el primero en estos términos de una provincia opositora para con la gestión libertaria–, no sólo en línea con la dirección que lleva la administración de Milei en cuanto al ordenamiento de las variables macro económica y entre ellas el combate contra la inflación, el proceso de desregulación y la fuerte disminución del gasto público, sino en el del campo electoral decididamente: “Milei tiene que ganar las elecciones”, había dicho Cornejo en el arranque de los foros y encuentros vendimiales, mucho antes de que se conociera la suspensión del viaje de Milei.

Cornejo puede que sea el primero de los antiguos gobernadores y dirigentes no populistas que acompañaron el proceso de Mauricio Macri en el gobierno (2015-2019), ya fuese como aliado directo en el viejo y desaparecido Cambiemos, o allegado del ex presidente, que hoy esté manifestando un apoyo a Milei de esa manera tan deliberada y entusiasta como ha decidido hacerlo durante la última semana. “No podemos perder cuatro años más”, ha reflexionado el gobernador cada vez que tomó la palabra este fin de semana.

Desde ya que no hay que descartar, como así parecen verlo algunos dirigentes del propio color político, que puede que exista un dejo de especulación por parte del gobernador al acercarse sin equívocos al presidente, aprovechando el blindaje que rodea a Milei y que lo protege de críticas, denuncias y cuestionamientos varios que en otras circunstancias podrían ser motivo de hasta algún juicio político. Puede que sí. Pero no deja de ser menos cierto que Cornejo, como aquellos que apoyaron las modificaciones y transformaciones con las que Macri amenazó intervenir en el Estado, esperaban años atrás el triunfo que no se dio de un paquete de medidas de gobierno al que tampoco se les permitió opinión o intervención alguna, ni sugerencia siquiera sobre el proceso, porque para aquel PRO de Macri y compañía, la dirigencia radical y la peronista no k que los entornaba era parte de la “vieja política y desprestigiada política”.

La foto que no fue entre Milei y Cornejo en plena vendimia iba a representar, sin duda alguna, que de construirse una alianza electoral para las elecciones de medio término de este año sólo dependería de lo que ambos acordasen, sin más intervenciones. Claro que por el lado de Milei, como se evidencia además de las intuiciones que vuelan, gravitaría fuertemente Karina Milei, El Jefe, y la única a cargo del armado político y electoral de la LLA en todo el territorio. Algo de todo eso ya vendría conversado, se cree, entre el gobernador y la secretaria general de la Presidencia durante los días en los que coincidieron en la feria minera de Canadá, al comienzo de semana.

El fastidio que evidenciaron dirigentes de peso del radicalismo a una posible alianza entre Milei y Cornejo, entre los que se anotó Julio Cobos y alguna que otra condición previa para el acuerdo como la que se escuchó de boca del intendente capitalino Ulpiano Suárez; o a las advertencias más o menos críticas a un entendimiento electoral que apuraron los referentes libertarios Facundo Correa Llano, Álvaro Martínez, Mercedes Llano y hasta el veterano líder ganso Carlos Balter –indiscutible mentor en Mendoza de Milei cuando el presidente ni siquiera era diputado nacional–, que dijo que de ninguna manera sería posible un pacto con los radicales mendocinos, habla a las claras de una decisión que al menos Cornejo habría tomado en soledad, inconsulta, quizás con la idea de concretarla primero y explicarla luego. “Si hay un pacto sería sólo entre los dos”, aseveran ciertas voces del mundo político que rodea a Cornejo. Quizás hacia esas voces críticas a un posible acuerdo o a que se discuta algo en ese sentido es que se haya dirigido el propio Cornejo cuando dijo que pese a existir “dirigentes que cuestionan hasta la teoría de la relatividad” él cree ver la construcción de un consenso en la ciudadanía a favor de un entendimiento político y electoral.

La estrecha sintonía que ve Cornejo con lo que está haciendo Milei, y que le permitiría a Mendoza aprovechar su ventaja sobre otras para movilizar la economía, también le podría abrir la puerta para ahora sí unificar el cronograma electoral con la nación. Este sábado esa posibilidad no fue descartada por el gobernador, aunque como para la nación las PASO fueron suspendidas, si se llegara a unificar la elección de medio término la primaria también tendría que correr con la misma suerte de la nación: para suspenderlas aquí tiene que tallar la Legislatura con un proyecto para ello presentado por el Ejecutivo. Se verá. Pero en este caso, en el supuesto de una elección en el mismo día, aquel argumento que se suele blandir para justificar las elecciones separadas, el de una influencia negativa del clima nacional por sobre el provincial, no tendría sentido evidentemente porque hoy Cornejo entiende, claramente, que el escrutinio social favorable para Milei que existe en Mendoza sobre lo que hace en la nación, lo terminaría favoreciendo, claramente. Se trata de un punto que no se debe descartar, en absoluto.

Y si bien las coincidencias con el gobierno nacional que se preocupó Cornejo por remarcar en toda la vendimia fueron amplias y diversas, hubo un par de cuestionamientos que no pasaron desapercibidos. El pedido de un presupuesto al que Milei se niega fue uno de esos puntos: “Si queremos terminar por ser un país serio, previsible y normal es necesario gobernar con Ley de Presupuesto. Las miradas cortoplacistas resultan siempre mezquinas para el interés general y el bien común. Las economías virtuosas descansan siempre sobre una institucionalidad sólida”, dijo. Y un poco más adelante mencionó su diferencia con Milei sobre el rol del Estado y su funcionamiento: lejos de perseguir la eliminación del Estado, dijo, se manifestó partidario de un proyecto “orientado a crear un Estado más inteligente, eficiente y austero”.

No hubo foto entre ambos. Pero Milei y Cornejo dieron pasos detrás de un acuerdo electoral. Cornejo lo hizo deliberadamente, con dichos y ejemplos; Milei lo pudo haber hecho por medio de sus funcionarios como Luis Toto Caputo, el jueves, y los pocos que se quedaron en Mendoza el fin de semana. Lo que viene tiene más que ver con la cocina de este tipo de pactos y sin descartar un tendal de heridos y resentidos al costado del camino. Esto recién empieza.