Aunque no haya sido el objetivo central —ni mucho menos el plan primigenio—, Alfredo Cornejo y Karina Milei, la hermanísima que concentra el poder político en el armado electoral libertario de cara a 2027, dejaron en Nueva York —en el contexto de la Argentina Week— las bases, aún en borrador, de un renovado acuerdo electoral.
La hoja de ruta es clara: doble elección alineada, presidencial y provincial. En principio, los libertarios llegarían a esa instancia sin oponerle a Cornejo —o a Cambia Mendoza— un candidato propio, evitando así una interna que podría debilitar al frente, contra la oposición peronista aunque ésta no parezca competitiva por el momento.
El entendimiento incluiría además una posibilidad clave: que Cornejo fije la elección a gobernador el mismo día que la presidencial, esquivando el desdoblamiento. Un gesto de fidelidad política y acompañamiento pleno al objetivo reeleccionista de Javier Milei, aun cuando en Mendoza recuerdan que el sistema de boleta única permite votar en simultáneo mediante doble urna, como ocurrió en las legislativas de octubre pasado.
El dato no es menor. Tampoco lo fue el gesto.
El efusivo saludo —con abrazo incluido— que Milei le dedicó a Cornejo en uno de los pasillos del evento funcionó como señal inequívoca del vínculo entre ambos. Ocurrió en medio de una semana cargada de exposiciones ante empresarios, banqueros e inversores internacionales, mientras en paralelo circulaban versiones sobre supuestos roces entre el Presidente y varios de los gobernadores que participaron de la gira.
Desde la Casa Rosada se ocuparon luego de desmentir cualquier ninguneo hacia los mandatarios provinciales, que —vale decir— aportaron volumen político a la comitiva. Pero con Cornejo no hubo dudas: en ese mismo contexto, y con Karina Milei como pieza central, se avanzó en consolidar una alianza pensada para llegar competitivos a 2027.
Falta mucho, coinciden todos. Pero también hay una premisa compartida: llegar a la elección con la menor cantidad de frentes abiertos y la mayor cantidad de incógnitas resueltas.
En ese esquema, Cornejo quiere un candidato propio para la sucesión. Entre los nombres que hoy exhibe Cambia Mendoza —el intendente de Capital, Ulpiano Suarez, y el ministro de Educación, Tadeo García Zalazar—, el gobernador se inclina claramente por el segundo. No es casual: lo formó políticamente, lo sucedió en Godoy Cruz y hoy le confía una de las áreas más sensibles de la gestión.
Pero la bendición no es automática. Cornejo le ha marcado condiciones: para ser el elegido deberá imponerse en todo, empezando por las encuestas de imagen y posicionamiento que ya están en marcha. Si no es Tadeo, será Suarez. En ese orden.
Para el paladar político del gobernador, ambos están por delante de Luis Petri, el diputado que rompió con el radicalismo para alinearse con La Libertad Avanza y que aspira a competir por la gobernación con el respaldo directo de Milei.
Cornejo conoce los costos y beneficios de cada movimiento. A lo largo de su carrera, el pragmatismo siempre pesó más que los dogmas. Lo pagó caro tras la fallida concertación con el kirchnerismo en 2007; luego se alineó sin medias tintas con Mauricio Macri; y ahora apuesta a sostener una alianza con el libertario que llegó al poder tras el balotaje frente a Sergio Massa.
“Va en el rumbo correcto y está haciendo lo que debió hacer el macrismo”, suele decir. Todo, incluso, bajo una lógica mayor: evitar el regreso del kirchnerismo.
Entre Milei y Cornejo no hay épica ni afinidad ideológica profunda. Lo que hay —y ambos lo saben— es conveniencia política.
“Es toda una señal”, deslizan en el entorno del gobernador tras el entendimiento alcanzado en Nueva York, aunque todavía sea preliminar.
Traducido: Cornejo busca evitar a toda costa una confrontación con La Libertad Avanza en Mendoza, preservar la lapicera en la definición de su sucesor y garantizar, a cambio, respaldo total al proyecto nacional de Milei.
Con una expectativa que no se oculta: tener un lugar en la mesa grande del poder si el experimento libertario logra consolidarse. ¿Vicepresidencia? ¿Ministerio del Interior? ¿Jefatura de Gabinete?
Cualquier destino antes que volver al aburrimiento de una banca legislativa.
