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El asfixiante y soporífero, por momentos, mes de enero, pudo haber calentado y afiebrado las mentes de los principales dirigentes políticos argentinos, más en el escenario nacional que en el provincial. Pero lo que no parece haber cambiado es el humor político de la ciudadanía que se mueve entre el sacrificio y la renovada esperanza de que el 2025 la economía en general y la propia se acomoden trayendo algo de alivio; y el apoyo sostenible y firme al rumbo, a la dirección, a la estela que dejan marcada tras su paso las administraciones de Javier Milei en la nación y de Alfredo Cornejo en la provincia. El acompañamiento es más contundente y explícito en la nación a lo que se hace en la provincia, pero en ésta última, se sabe, tenemos un oficialismo que hace tiempo marcha solo, sin molestias.

Esto significa, de ser ratificado en unos días por al menos un par de encuestas que se ejecutan actualmente en el territorio escrutando la opinión pública, que el cercano período electoral que se abre para premiar y/o castigar a ambos oficialismos por la vía de las legislativas desplegaría un escenario dividido entre un 50/60 por ciento jugado en el campo liberal, libertario o del liberalismo genérico; y el resto entre un tanto que duda entre volver a apoyar o no lo que representan esas administraciones (provincial y nacional), y otra decididamente en contra de las dos y en la que conviven el kirchnerismo, la izquierda y todo lo que Milei y Cornejo –sobre todo Milei–, consiguieron reunir enfrente y en su contra.

Febrero llega con un tsunami de versiones en el campo político –cuál de todas más interesadas–, y que dan cuenta, por ejemplo, del tejido en reserva de una alianza entre Milei y Cornejo para las legislativas nacionales, lo que no sería descabellado en absoluto, con una lista común de diputados. El reciente encuentro entre la vice Hebe Casado con Karina Milei (El Jefe) y Patricia Bullrich alimenta y le dan credibilidad a la especie.

Pero también corren otras, como esa que describe una exploración subterránea –y que tendría en Mendoza una de sus patas– de un intento por reflotar el viejo Juntos por el Cambio a nivel nacional con el PRO y los radicales esencialmente, para enfrentar a La Libertad Avanza (LLA) en todo el país tras el paso en falso de Milei en Davos y a todo ese giro conservador que está dando el presidente y que, entienden algunos, podría volvérsele en contra en las urnas. Por supuesto que desmentido, como corresponde en las épocas de apareamiento de la comunidad política como la actual, frente a la temporada de elecciones, la especie menciona a Mauricio Macri, Alfredo Cornejo y a Leandro Zdero, el gobernador del Chaco, como los supuestos interesados en resucitar JxC, espantados por los acostumbrados más los nuevos dislates presidenciales y el desprecio que Milei, vía El Jefe, destila en contra de sus propios aliados o potenciales socios frente a un pernicioso y latente todavía regreso del populismo.

A todo esto, los movimientos de un presidente radicalizado, sí han causado reacciones en todo el espinel liberal o libertario, más allá del provocado y acostumbrado en esa oposición dura y tan diversa que marchó el sábado contra lo que llaman el supuesto “fascismo de Milei” amontonando a lo más rancio del seudo progresismo, a sectores destituyentes, al kirchnerismo, a parte del sindicalismo y hasta la iglesia. Un sector de los liberales locales le han picado el boleto a Milei y se disponen a presentar a mediados de febrero eso que vienen construyendo con algo de reserva de la mano de otros desencantados en la nación como Eugenio Casielles. Estos grupos, a los que hay que identificar en el ámbito de la Unión Mendocina, por ejemplo, también en el PRO que preside Gabriel Pradines, en el viejo MendoExit de Hugo Laricchia, en la Coalición Cívica, están a punto de dar a conocer el espacio por el que enfrentarán, dicen, a Milei en la nación y a Cornejo en la provincia. Se llamarán a sí mismo liberales, los verdaderos, y se entusiasman con jugar fuerte y hacer ruido extremo para lo que está por venir.

El contexto que engloba al proceso electoral que se está por abrir también tiene ribetes interesantes, distintos a épocas anteriores. Será el primer examen para Milei, como se sabe y con lo que implica. Una victoria lo catapulta hacia el final del mandato con otros bríos; una derrota (inesperada, por cierto), firma su certificado de defunción, no sólo para el mundo libertario y su aventura política, sino que en gran medida bien se puede decir para una época de esperanzas colectivas muy importantes para el país.

En Mendoza ocurren cosas también extraordinarias. El gobierno de Cornejo no discurre por un buen momento y le cuesta explicar, persuadir y conseguir comprensión para algunas medidas muy antipáticas. Los aumentos que llegan impresos en las boletas de los patrimoniales suman al fastidio y malhumor. Mientras se esperan las victorias por venir de la macro economía, tan demoradas como el general Alais, las acciones propias de salvataje o son insuficientes o se demoran, como la macro, en concretar su esperado alivio.

Todo es cansino, tan pesado como el verano. Pero el momento, a su vez, le ha dado a Mendoza, producto de la acción política del mismo gobierno hay que decir y de alguna que otra decisión fuerte de privados, dos aspectos centrales que van a marcar el futuro provincial a mediano plazo: las inversiones del Fondo de Resarcimiento de la Promoción Industrial con sus primeras licitaciones de obras en marcha y el resurgimiento del Proyecto San Jorge (PSJ) en Uspallata.

PSJ emerge, otra vez, como oportunidad de oro para demostrar que el desarrollo minero puede convivir con el resto de la economía tradicional de la provincia y más que eso, como una lanzadera hacia otros escenarios en los que la provincia todavía no ha incursionado a falta de una madurez social que no tenía, que necesitaba y que comienza a visualizarse. Los primeros resultados de una encuesta en desarrollo a nivel provincial dan cuenta de una “mayoría más que auspiciosa” a favor del desarrollo minero en Mendoza, de acuerdo con los datos preliminares a los que accedió este diario. Todo está indicando que la actualización del informe de impacto ambiental del proyecto de explotación de cobre dejará en breve el ámbito del Ejecutivo, en el que se encuentra, y una vez retitulado deberá emprender el camino hacia la elaboración de una DIA enriquecida con la inclusión de las nuevas técnicas y métodos que ya aplica el mundo para extraer el cobre de la piedra. El país espera este proyecto, además, por ser el primero en condiciones de explotar cobre antes de los gigantes ubicados en San Juan y Catamarca, básicamente.

Todo, como siempre ocurre salvo contingencias inesperadas o fuera de control, está en manos de la dirigencia: el oficialismo y su obligación de ejecutar un plan asertivo y de manera transparente (condición sine qua non) y una oposición responsable y a la altura de una configuración novedosa sobre el modo de ver las cosas que ha asumido el ciudadano y que lo ha hecho por afuera de lo propuesto por la política; o mejor dicho, quizás por todo lo malo que hizo la política durante tanto tiempo.