Algún tiempo atrás, cuando todavía se meneaba como algo interesante, expectante y atractivo todo eso que se prometía alrededor de las reuniones del Consejo Económico, Ambiental y Social de la provincia (CEAS), un economista sorprendió con una propuesta en Hacienda: “Si se animan a colocar los fondos de Portezuelo del Viento que se están recaudando, en activos financieros en Estados Unidos, al cabo de un año, con lo que se recaude, la Provincia podría eliminar el Impuesto de Sellos. Si se hiciera eso, tendríamos un doble beneficio: el capital del fondo no correría peligro, no se gastaría y el hecho de no cobrar más el Impuesto de Sellos, reactivaría el comercio y las transacciones económicas. Pero, además, algo adicional no menos importante: el fondo de Portezuelo se podría usar como garantía para lograr una mejor renegociación de la deuda en dólares que tiene Mendoza”. Al menos, hasta ahora, poco o nada se conocía sobre esta idea en medio de la discusión en torno al destino de esa bolsa de dólares mientras se analiza en qué obras invertirla y que hoy suma entre 700 y 800 millones de dólares. Es probable que la idea del economista haya entusiasmado a Rodolfo Suarez a ordenar que unos pocos millones, alrededor de 20, fueran a parar a una cuenta que la Provincia tiene en el Banco de Nueva York, buscando un poco de protección sobre ellos y que animara, a la vez, a La Cámpora, a denunciar la maniobra suponiendo una irregularidad.
Omar De Marchi, el candidato de La Unión Mendocina a la Gobernación, logró por algunas horas romper ese dominio casi absoluto que tiene sobre los temas políticos y electorales la campaña nacional hacia las PASO del 13 de agosto y no fue poca cosa. Con un tuit, De Marchi prometió eliminar el Impuesto de Sellos, en caso de llegar a la Gobernación, y provocó algo de revuelo sobre un asunto, el de la presión impositiva, que los frentes y partidos tocan superficial y tangencialmente, sin profundizar. De la reforma impositiva se habla, claro que sí; como también de la reforma laboral y hasta de otras revoluciones que implica rían intervenciones supuestamente fuertes y a fondo en educación, en infraestructura general y en salud. Pero el ir a fondo de los asuntos suele más bien obviarse y dejar el análisis de los qué y de los cómo para mejor tiempo y vida.
Quizás por necesidad y urgencias (marcha por debajo de Alfredo Cornejo, según la preferencia que demostró el electorado en las PASO provinciales y debe recortar casi veinte puntos si se toman los votos que recibió el frente oficialista comparados con los de su agrupación), De Marchi ha comenzado a desplegar una serie de acciones concretas como propuestas de campaña que lo alejen, además, de los ribetes escandalosos que tienen a Las Heras como centro de la disputa contra Cambia Mendoza, y a su compañero de fórmula, Daniel Orozco, en el ojo del huracán.
“El Impuesto de Sellos es claramente distorsivo, comenzó escribiendo De Marchi en la red social, luego de proponer su eliminación. Y agregó: “Eliminarlo contribuirá a la recuperación económica de Mendoza, porque nos va a permitir ser más competitivos, que haya más inversiones, más empleos y mejor recaudación por crecimiento, y no por asfixia fiscal, como pasa hoy”. Desde el Gobierno respondieron: “La política no tiene que meter la cola, más en una campaña electoral. Nosotros vamos lentos, pero seguros. Sellos es el impuesto que más se bajó en el último año, con casi la mitad de rebaja en la alícuota que se cobra en la compraventa de autos. Para actividades agropecuarias es nulo y, sin bien, no hay crédito inmobiliario, allí, Sellos, también es nulo. Además, decir que se elimina no es sostenible si no se baja el gasto”, apuntó Víctor Fayad, el jefe de Hacienda de la provincia.
La incidencia de Sellos en la bolsa de ingresos es relativamente baja, de alrededor de 3 por ciento sumando los recursos que llegan de la Nación con los de origen provincial. Pero altamente regresiva y nociva para la actividad comercial, para las transacciones entre los particulares y empresas. El impacto del impuesto desalienta las operaciones en blanco y va directo a la línea de flotación en el rubro compra-venta de autos, aunque en el Gobierno se sostenga que se redujo la alícuota; también afecta en el sector inmobiliario y en los productos bancarios. Con Ingresos Brutos, el más distorsivo y nocivo de todos, ambos conforman el combo de gravámenes más odiados y bombardeados por la actividad económica.
El gobierno critica el oportunismo de De Marchi. Afirma, también, que los empresarios presionan en la misma línea de rebajas o de eliminación de impuestos pidiendo más rapidez. “Pero nosotros ¿qué les decimos? –agrega Fayad–: que el ir así nos permite avanzar; a veces, el ir más rápido nos obligaría a tener que volver atrás, como lo hicieron en otros gobiernos cuando subieron las alícuotas, en vez de bajarlas”.
Sin embargo, los propios números oficiales invitan a analizar con un poco más de seriedad la propuesta de De Marchi: en el primer semestre del año, de unos 130.000 millones de pesos de recursos de origen provincial, alrededor de 10.000 corresponden a sellos. Pero esos 10.000, en la actividad económica privada abonan y multiplican el desaliento.
“Una eliminación progresiva de la tasa de sellos en tres años impactaría en un 1 por ciento de los recursos totales por año, acumulable hasta llegar al 2,6 por ciento de esos recursos totales”, explica De Marchi por medio de uno de los documentos de análisis a los que se ha tenido acceso para esta columna. Y se agrega: “Los recursos que se resignan al eliminar el tributo de Sellos, se pueden compensar con ahorro presupuestario y con estricto control sobre la extracción de gas y petróleo, donde hoy se observa una manifiesta indiferencia y descuido, con instrumentos vetustos, sin tecnología de avanzada y confiando en las declaraciones de las propias empresas productoras”. Y más adelante, el escrito de los equipos técnicos del candidato a gobernador sostiene que la eliminación es la opción “de mayor beneficio y practicabilidad, creando un clima amigable a la potenciación de negocios y mayor de recaudación por crecimiento de la economía, y no por asfixia financiera, como sucede hoy”.
