Bueno, de acuerdo, primero la gente.

¿Qué gente?

Veamos… qué sé yo, Formosa.

Más específicamente, el oeste de Formosa.

Más delimitado aún, departamento Bermejo.

Más reducido todavía, Pozo de Maza, localidad de 736 habitantes.

Su intendente, Adolfo Pérez lo es también de las comunidades vecinas. “Comunidades” es el nombre que se le da a pequeños parajes de aborígenes, separados entre sí por unos 15, 20 kilómetros. Así, La Mocha, Rinconada, Acha son comunidades que pertenecen a Pozo de Maza.

En las comunidades se hacen elecciones en asamblea para elegir quien las dirija.

Estas elecciones están realizadas y supervisadas por el Instituto de Comunidades Indígenas.

El intendente Pérez es fiel al caudillo de la zona oeste de Formosa, José Fernández que a su vez es fiel al caudillo provincial, Gildo Insfrán.

O sea, Gildo, como el sol, aunque no lo veamos, siempre está.

Pero el intendente Pérez se encontró esta semana con lo inaudito: la gente de La Mocha, habitualmente mansa y obediente, le dijo “no”.

Mire usted por dónde, los aborígenes formoseños están absolutamente cansados del accionar de Gildo a través de sus personeros.

Son años de indiferencia; son décadas de descuido.

Y fueron capaces, estos argentinos pobres de toda pobreza, de decirle no al representante de los capangas.

No estaban las cámaras de C5N; no llegó ninguno de los medios del jefe de porteros Víctor Santa María. No digo que manden a sus emisoras Aspen o a Blackie, esas radios tan cool que emocionan al porteño medio -que las paga a través de las expensas y los impuestos- sino, qué sé yo, al canal de noticias IP (sí, existe un canal de noticias que se llama IP, lleno de publicidades estatales que ratifican, Primero la gente) que si bien no es muy beneficiado con la audiencia, cada tanto llega a 0,1 de rating.

Pero no.

No había nadie ahí para contarlo.

Y como “cuando se enciende una cámara se apaga el autoritarismo”, cuando a través de los años jamás se enciende, pasa exactamente lo contrario.

Pero sí había teléfonos.

Y entonces, primero la gente, se pudo ver a través de las redes sociales cómo esos argentinos olvidados, sin nada, se plantaron frente al representante del gildismo.

“¿Y entonces, por qué lo votan?”, se preguntan cómodos los oyentes de Aspen, mientras por la radio pasan por enésima vez “Africa” del grupo Toto.

Porque es todo fraude del más viejo y obvio. Porque todavía existe la antigua estrategia del voto cadena, porque les sacan los documentos, los suben a un camión, los llevan a votar. Porque los presidentes de mesa convocan a su gente. Porque la Policía y la Gendarmería en el mejor de los casos, miran para otro lado. 

“Estamos cansados de Pérez”, se escucha en el audio a una señora que da la impresión de no haberse sentido primera jamás dentro de las prioridades del país, Argentina Presidencia, primero la gente.

Se entiende el cansancio.

Hace 5 años, el 16 de julio de 2017, Adolfo Pérez, ya intendente de Pozo de Maza, aplastó con su camioneta Toyota Hilux a dos hermanitos wichís, de 12 y 14 años de la comunidad de Los Ranchitos que iban en una pequeña motito.

Los destrozó.

Según la información de los medios locales, Pérez dio positivo en alcoholemia.

¿Cómo terminó el caso?  

Primero la gente.

Cinco años después de las muertes, sigue siendo intendente. Algo tuvo que ver en su suerte que el jefe de la Policía es hermano del secretario del intendente de la localidad donde ocurrió el hecho, Ingeniero Juárez. Domínguez es el apellido del secretario tan capaz que no sólo tiene ese puesto en la municipalidad sino también es jefe de tierras fiscales y hacienda de Juárez, lo cual no deja de ser meritorio si se tiene en cuenta que no sabe leer ni escribir. Sólo fue a segundo grado de la primaria.

Claro que no es la primera vez que Pérez, delegado de Fernández, delegado de Gildo, tuvo problemas con una Toyota Hilux. Cinco años antes de conducir borracho la camioneta y matar a dos chicos, en el paraje “El Rosillo” un control de rutina mal informado paró a otra Toyota Hilux (bueno, cualquiera se enamora de una marca) con tan mala suerte que el conductor era uno de los hijos del intendente Pérez, de 15 años (desde chiquito los hijos de los capangas formoseños aprenden las trapisondas paternas, parece).

Lo que iba a ser un control de rutina se convirtió en un mal capítulo de “El fugitivo” porque segundos antes de que frenara la camioneta, un hombre se tiró del vehículo y se perdió en la espesura del monte.

La Hilux estaba a nombre del ya nuestro amigo Adolfo Pérez, el intendente de Pozo de Maza y de su concubina (lo dice así el informe, no hago juicios morales). En el asiento de atrás de la Toyota viajaban Mario Ojeda y otro hijo de Pérez, de 12 años, que también participó del viaje iniciático.

¿Encontraron al fugitivo?

Sí.

¿Quién era?

Dante Ariel Ruiz, cuñado de Pérez y tío del chico que conducía la camioneta.

¿Por qué se tiró del vehículo en movimiento?

Quizás algo tuvieron que ver los 44 kilos de marihuana que transportaba.

Algunos datos simpáticos del juicio: Ojeda, que viajaba atrás, contó que Ruiz le ofreció 50 mil pesos para que se hiciera cargo de lo sucedido, porque no quería hacer quedar mal a su cuñado. Más simpático aún, cuando le preguntaron al bueno de Pérez por qué su hijo de 15 años iba en la camioneta con el tío que transportaba droga su respuesta hizo reír a la jueza subrogante Zunilda Niremperger: “El chico subió a la camioneta al tío que hacía dedo en la ruta, pero no lo reconoció”.

¡Este Pérez es uno!

Siempre tiene para rascarse el palenque de José Fernández, el caudillo del caudillo Insfrán.

¡Este Fernández es uno!

Hasta 2016 Fernández fue interventor de PAMI y tuvo, digamos, algún problemita con la justicia. El interventor de PAMI Formosa que asumió después de Fernández, Diego Dos Santos se encontró con expedientes cajoneados, prestadores castigados por no ser gildistas, deudas millonarias y, oh, una facturación de 8 millones de pesos por contratación de hoteles porteños que nunca existieron. Los empleados habían denunciado que los hacían fraguar expedientes de hoteles que teóricamente eran para que afiliados a PAMI de Formosa se hicieran estudios en Buenos Aires.

Los hoteles ni existían.

En 2016 fue procesado por esto.

En 2022 dirige el hospital de Ingeniero Juárez, la localidad más grande de toda la zona oeste de Formosa.

Pero bueno, primero la gente. Veamos, qué sé yo, Santiago del Estero.

Más específicamente, el norte de Santiago del Estero.

Más delimitado aún, departamento Copo.

Más reducido todavía, El Caburé, localidad de 737 habitantes.

El hospital más cercano que tienen es el de Monte Quemado, a 55 kms. por la ruta 16.

El lunes pasado, a las 8 de la mañana los vecinos y el FOL, Frente de Organizaciones en Lucha (una organización nacional que junta a grupos de izquierda, movimientos sociales y otras fuerzas que reivindican derechos de los más humildes) se juntaron pidiendo algo bastante básico: una ambulancia.

Es que en El Caburé no hay médicos, los sueldos son tan bajos que nadie quiere ir a trabajar allí.

El gobernador provincial, Gerardo Zamora, ese gobernador con carita de muñeco de ventrílocuo tiene más de 30 años de experiencia en trabajar para el Estado: desde 1991 a 1993 y de 1997 a 1999 fue Diputado provincial de Santiago del Estero; desde 1999 a 2001 fue Viceintendente de la ciudad de Santiago del Estero; desde 2001 a 2005 fue intendente de Santiago del Estero; desde 2005 a 2013 fue gobernador de la provincia; desde 2013 a 2017, senador por su provincia; desde 2014 a 2015, Presidente provisional del Senado y desde 2017, otra vez gobernador.

En todos estos años no consiguió que los pueblos del interior de la provincia a la que sirvió con todos esos cargos, tengan médicos o una mínima atención de salud.

Primero la gente, pero bueno.

¿Cómo respondió carita de muñeco de ventrílocuo a los pedidos de ambulancia el lunes pasado?

Con la guardia de infantería dispersando a los manifestantes con disparos de postas de goma y gases lacrimógenos.

Las manifestantes, a diferencia de las pasantes porteñas del Marriot, no se preocuparon por sus uñas esculpidas. No las tienen.

El conflicto viene de largo.

El año pasado ya hubo cortes y protestas porque el hospital de Monte Quemado -la localidad más grande en la zona- no tenía médicos. La presión fue tanta que Muñeco Zamora debió enviar a su subsecretario de Salud para solucionar el problema, no sin antes llamar por teléfono -el gobernador en persona- a una docente del lugar que iba informando de los acontecimientos que “tenga cuidado con lo que sube a Facebook, usted tiene alumnos”. Una linda amenaza.

Monte Quemado tampoco tiene infraestructura o medios para tratar patologías más o menos complicadas y en general los pacientes son derivados a Santiago del Estero, a 300 kilómetros, en ambulancias que suelen sufrir accidentes o demoras.

¿Resultado?

Los pacientes mueren en el traslado.

Pero a El Caburé no le quedaba ni el placebo de la ambulancia.

No andaba y nadie pensaba arreglarla.

O sea, primero la gente pero bueno.

Este lunes, todo terminó en una batalla campal con manifestantes y policías heridos. Mientras tanto en Buenos Aires la izquierda se preocupaba porque los sánguches de un colegio de clase media acomodada traían ¡horror! paleta sanguchera y no jamón de jabugo. Con hambre, se sabe, no se puede estudiar.

Fue tal el lío que armó la gente en El Caburé que finalmente se firmó un acuerdo. Ahora parece que van a ir unos médicos cada tanto y prometieron arreglar la ambulancia. Ojalá consigan neumáticos.

Pero bueno, primero la gente. Veamos, qué sé yo, Chaco

Más específicamente, la entrada al Impenetrable

Más delimitado aún, departamento General Güemes

Más reducido todavía, Miraflores, localidad de 4737 habitantes.

Esta semana los vecinos de la localidad pidieron una reunión con un funcionario de la Municipalidad porque, entre otros reclamos, se quejaban de que no habían sido contemplados en un sorteo de adjudicación de viviendas, según informó la prensa regional.

Parece que en el encuentro que tuvieron con Roberto Gil (ay, el azar de los apellidos), secretario de Desarrollo Social de la municipalidad escuchó de parte de los vecinos: “¿Por qué no vinieron antes, para hablar bien? Nosotros no somos violentos, no comemos gente…todavía”.

La buena onda duró poco: el hombre debió huir despavorido del lugar cuando varias mujeres lo atacaron a chicotazos, persiguiéndolo por unos 100 metros.

https://elsol-compress.s3-accelerate.amazonaws.com/files/1664707144790WhatsApp%20Video%202022-10-01%20at%203.17.02%20PM.mp4

El video en redes tuvo menos visiones que el sanguchito palermitano.

La versión oficial dice que quienes atacaron al funcionario estaban usurpando las viviendas.

Chaco está caliente, según se desprende de la noticia publicada por el Diario Norte, de Resistencia, ciudad considerada “La capital del piquete”.

Allí cuentan que el martes pasado un señor en moto se cruzó con una manifestación que venía precedida, también, por motos. Unos motonifestantes, no confundir con motomami, que es un disco de Rosalía y no tiene nada que ver.

Las motos chocaron; los manifestantes agredieron al transeúnte, que sacó una cachiporra para defenderse. Entonces se produjo un principio de linchamiento, en medio de la agresión el transeúnte sacó una navaja y apuñaló a uno de los manifestantes.

¿Resultado?

Los dos heridos.

La esposa del transeúnte agregó una frutilla al postre: asegura que le robaron el celular y 40.000 pesos que llevaba en la moto.

Pero como no alcanza con una frutilla, se le agrega una cereza.

La agrupación que cortaba la calle se llama “Salvando vidas”.

Bueno, de acuerdo, primero la gente.

¿Qué gente?

Veamos… qué sé yo, Ciudad de Buenos Aires

Más específicamente, Palermo

Más delimitado aún, Charcas al 5200.

Ahí a Tomi Fazzio, un ingeniero informático le robaron las ruedas de su Toyota Yaris 2018. De la bronca, se encargó de subir otros robos que ve en la ciudad, como el del Peugeot 208 que robaron en Paraguay al 5400, también en CABA. En los posteos, otros ciudadanos cuentan su misma historia. Toda gente que no está primero.

Bueno, de acuerdo, primero la gente.

¿Qué gente?

Veamos… qué sé yo, Tucumán

Más específicamente, Pampa Pozo.

Más delimitado aún, el campo de Javier Ayala, productor agropecuario que el martes a las dos se enteró de que su padre había encontrado cinco silobolsas de maíz, de 75 metros y 220 toneladas cada una, rotas intencionalmente. Algo así como 27 millones de pesos. Se veía que esa noche iba a llover así que se apuraron a tapar todo con unos plásticos. Lo que no pudieron salvar se secará en una tolva y será alimento de cerdos, pollos y conejo. Ni hicieron la denuncia, no confían en que la policía solucione nada.

En este año ya van 270 bolsones rotos en el país, sólo por el placer de que si a mí me va mal, a vos también.

Todo primero la gente.

Como Luis Dates o Diego Frutos, los vecinos de Villa Mascardi que vieron sus viviendas arrasadas por el fuego y la usurpación de 20 maputruchos, de quienes el Estado no puede defenderlos a través de los años.

Como Martín Feilberg y Diego Ravasio, presos hace un año sin condena por el altercado en Cuesta del Ternero, en El Bolsón en donde se vieron rodeados por maputruchos, en donde murió Elías Garay en circunstancias confusas. Nadie escucha su relato y sienten que tienen a toda la justicia en contra.

Como Nahuel Caputto, uno de los empresarios más importantes de medios de Santa Fe, dueño del diario El Litoral, a quien, según se supo ahora, el Ministro de Seguridad Santafesino Marcelo Sain, autopercibido Capitán América, sin requerimiento judicial ordenó conformar un equipo para investigarlo y -como contó el periodista Hernán Funes en Cadena 3 Rosario- dijo que “a las autoridades les caería muy bien que Caputto tenga un problema real”.

Fue en esta investigación a Sain por el armado de causas -en donde también cae el actual secretario de Justicia santafesino Gabriel Somaglia- que se filtró el audio en donde Sain -actual asesor del ministro Aníbal Fernández- se vanaglorió: “Había una mina paseando el perro. La hicimos detener, la tenemos enjaulada acá con los perros y todo. Está llorando y la vamos a dejar llorando 10 o 12 horas, sin comer y sin agua”.  

Todo esto pasó sólo en esta semana.

Quizás quienes hacen como que gobiernan no se estén dando cuenta el peso que puede tener el slogan “primero la gente”.

Es más, deberían empezar a tener algo de temor si es cierto que primero la gente.

Los chicotazos ya comenzaron.