Los últimos datos del INDEC mostraron nuevamente que el escenario productivo del país está atravesado por una fuerte contracción que impacta en Mendoza. Mientras la construcción cayó un 4,5% interanual y en la provincia las pymes están “sin trabajo”, la industria se retrotrajo un 4,9% y una de las más afectadas es la vitivinicultura. Los empresarios advirtieron por la pérdida de empleo y la falta de tracción de la inversión privada.

Por otro lado, plantearon la necesidad que tiene la provincia de reconvertirse y aprovechar oportunidades que surgen de otras actividades a explotar tanto en el corto plazo como en el largo.

La caída de la industria y el peso sobre Mendoza

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) del INDEC registró en julio una caída del 4,9% interanual y del 5% frente a junio. En los primeros siete meses del año, la actividad manufacturera acumuló una baja del 2,6%.

El deterioro fue amplio: 12 de las 16 divisiones industriales medidas registraron bajas interanuales. Entre las principales caídas aparecen maquinaria y equipo (-26,7%), otros equipos, aparatos e instrumentos (-31,4%), prendas de vestir, cuero y calzado (-15,9%) y productos minerales no metálicos (-12,6%).

Para Mendoza hay un dato particularmente sensible: dentro del rubro alimentos y bebidas, la producción de vino registró una caída interanual del 13,6% en julio. En el acumulado de los primeros siete meses, el retroceso es del 1,4%.

El sector atraviesa una crisis de varios años, por lo que el dato coincide con lo relevado recientemente por un informe del Ieral. Según su estudio, durante el primer semestre de 2026, Mendoza exportó un 36% menos de vinos varietales fraccionados que en 2010. Y el precio real obtenido fue 7% inferior al de aquel año. A la vez, Argentina perdió participación en el comercio mundial, porque pasó de representar un máximo del 4,7% de las exportaciones globales de vino en 2008 al 2,1% en 2025.

Nuestra principal industria que es la viticultura está pasando uno de los momentos más difíciles de toda la historia“, señaló el presidente de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), Juan Viciana. El empresario sostuvo que la industria ha realizado importantes procesos de modernización, pero que Mendoza carece del ecosistema público-privado que permitió a países como Francia, Italia y España sostener su liderazgo en el mercado mundial. Son muchos los factores que contribuyen a esa situación.

La construcción, también golpeada

El panorama no fue alentador para la construcción. Este martes también se dio a conocer el indicador de la actividad de la Construcción que mide el Indec (ISAC), que también registró en julio una caída del 4,5% interanual y del 4,6% respecto de junio. Sin embargo, el acumulado de los primeros siete meses de 2026 todavía presenta una variación positiva del 1,7%.

La cuestión de los insumos mostraron las dificultades del sector. Cayó el consumo de asfalto un 23,1%, el yeso un 21,2%, los ladrillos huecos un 12,9%, las cales un 9,8%, el hormigón elaborado un 9,5% y el cemento Portland un 8,1%. También retrocedieron las placas de yeso, los pisos y revestimientos cerámicos y el hierro.

Foto ilustrativa.

Aunque existen algunas señales, en esta oportunidad, para prever una especie de recuperación al menos de la construcción privada: la superficie autorizada por permisos de edificación en una muestra de 246 municipios creció 31,6% interanual en junio y acumuló una suba del 8,9% en el primer semestre. El empleo privado registrado, en cambio, mostró una mejora mucho más moderada: 1,2% interanual en junio y 0,5% en el acumulado enero-junio.

Ese contraste es precisamente el que aparece en el diagnóstico de Mendoza. Para Dalmiro Barbeito, presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza, la construcción fue uno de los sectores más afectados por el reacomodamiento de la macroeconomía, entre otras cosas por el impacto en la obra pública nacional que trajo aparejado el achicamiento del gasto.

“La situación de las pymes de Mendoza es de falta de trabajo”, aseguró. Tampoco prevé que los créditos hipotecarios del Gobierno nacional muevan mucho la aguja del sector. A la provincia le corresponderían unas 700 líneas, indicó.

Sin embargo, en la provincia rescató la implementación de los fondos de resarcimiento, que permitieron al Gobierno provincial financiar obras de infraestructura. Si bien su expectativa es que la ejecución de esos proyectos genere un repunte de la actividad, advirtió que será insuficiente para recomponer todo el entramado de empresas y empleo que existía años atrás.

Esto, porque el problema radica en el tipo de obra que se encaró. Los grandes trabajos de infraestructura “son necesarios, pero generan menos empleo y demandan menos materiales que las obras de arquitectura y, particularmente, la construcción de viviendas“, indicó.

Lo que más motoriza es la construcción de viviendas”, planteó el empresario, por el derrame que tiene sobre el empleo, el comercio y las pequeñas industrias vinculadas a la cadena de la construcción. Sin embargo, es justamente el segmento el que consideró que aún no logra despegar. Entre otros puntos por el todavía elevado costo financiero.

La consecuencia se observa en el mercado laboral. Barbeito estima que Mendoza perdió unos 4.600 puestos de trabajo formales respecto de los niveles de 2022-2023 y calcula que la pérdida total podría rondar los 10.000 empleos si se incorporan los puestos informales. “El ingreso se ha recuperado en dólares. Lo que no se han recuperado son los puestos de trabajo“, resumió.

Las propuestas para Mendoza

Los dos empresarios coinciden con el respaldo al rumbo de la macroeconomía y advierten que hay una oportunidad para Mendoza en la diversificación de la matriz productiva. Aunque reconocen que debe haber una necesaria reconfiguración.

Viciana puso como ejemplo la vitivinicultura. Que va a sufrir una necesaria “redimensión”, lo cual es coherente con la caída a nivel mundial del consumo de vino.

Sin embargo, apuntó que la cuestión política toma un rol crucial en esa reconversión. Porque no otorga previsibilidad ni permite prever si el rumbo económico se va a consolidar. Por ejemplo, expresó que a la industria se le hace difícil tomar para financiar esa reconfiguración desconociendo si se van a mantener las mismas condiciones. Lo ilustró con el caso de un viñatero que quiere pasarse a los frutos secos, pero ya viene golpeado por la deficiencia de la industria y no sabe si va a tener el respaldo para invertir en cambiar su producción.

Mientras tanto, otros sectores avanzan en el país y en otras provincias que muestran recuperación. Barbeito consideró que hay una diferencia estructural entre Mendoza y provincias como Neuquén, San Juan o la pampa húmeda, que producen commodities y se han beneficiado del impacto de las inversiones en petróleo, minería y energía. Mendoza todavía no logra capturar con la misma velocidad ese proceso e inició tarde otros.

Pero esto ubica una oportunidad para encontrar un nuevo lugar en el mapa productivo y abre una puerta para explotar la logística, por su ubicación estratégica, la cercanía al mercado chileno y la buena infraestructura. Eso le permitiría explotar el desarrollo minero sanjuanino y el petrolero neuquino mientras trabaja en sus propios proyectos.

Viciana compartió esta visión pero reconoció que no será un proceso inmediato y que la infraestructura necesaria requiere inversiones millonarias. También señala un déficit histórico respecto de que Mendoza está alejada de los puertos y no cuenta con una red ferroviaria que permita abaratar el transporte de cargas.

Por otro lado, puso foco en algunas industrias más aprovechables en el corto plazo como la del conocimiento.

Los datos del INDEC muestran que la industria y la construcción todavía atraviesan un escenario de contracción y Mendoza no es ajena.