Alfredo Cornejo y Javier Milei ya sellaron el acuerdo político electoral con el que ambos unirán fuerzas para el 26 de octubre en Mendoza, para las dos elecciones de medio término: la nacional y la provincial. Juntos, Cornejo y Milei, enfrentarán al kirchnerismo o lo que queda del mismo en la provincia; al nuevo/viejo peronismo en construcción de los intendentes y a todo ese residual que alguna vez supo jugar con el oficialismo radical hasta que con el paso del tiempo fue tomando distancia corporizándose en La Unión Mendocina y sus ramificaciones menores.
Cornejo fue quien llevó adelante la negociación en persona por Cambia Mendoza y Karina Milei, El Jefe, la hermana del presidente, por La Libertad Avanza, la fuerza con la que el libertario pretende crecer y ganar volumen parlamentario a partir del próximo turno electoral en todo el país.
La pulseada a lo largo del tiempo tuvo protagonistas secundarios o “segundos”, como en el boxeo: los Menem, Martín y Lule, por la fuerza nacional y Hebe Casado, la vice mendocina, con sus contactos diarios vía chat con el presidente. Si bien Cornejo tiene plazo hasta el 7 de agosto para presentar en sociedad el nuevo frente, probablemente lo anuncie antes, quizás la semana que viene. Se cree, aunque no está confirmado, que los libertarios tendrán prevalencia en la construcción de la lista de candidatos a diputados nacionales encabezando el tramo. Y Cambia Mendoza su predominio en el armado de la oferta provincial de diputados y senadores.
El nombre, la denominación del frente, ha jugado un papel predominante en toda esta historia de nervios, de idas y vueltas, hasta que hubo un punto de entendimiento y conformidad. “Estamos muy cómodos”, ha sido la respuesta mendocina tras el acuerdo, los apretones de mano, los abrazos y los besos. Fin de la historia y novela del invierno, se dirá; o el comienzo de algo nuevo en Mendoza sin que se sepa a ciencia cierta –tal como son las cosas en la Argentina– cuál puede ser la duración, la vigencia, la longevidad y la buena vida de este tipo de pactos.
Las coincidencias señaladas por Cornejo desde el comienzo de la gestión nacional de Milei en cuanto al rumbo diseñado en general, como las reformas ejecutadas de inmediato junto a las que se alistan por venir de carácter estructural (laboral, fiscal, impositiva, previsional); las correcciones impuestas para controlar y bajar el gasto público y la emisión de pesos para sofocar y mantener por ahora domada la inflación, fueron determinantes para acompañar el andar de la presidencia.
Pero antes de todo eso que Milei terminaría mostrando desde la gestión, Cornejo y Cambia Mendoza tuvieron una señal de la nueva configuración de un electorado decidido a provocar y acompañar un giro de 180 grados en la dirección de todo lo que venía impuesto: fue la derrota de Patricia Bullrich, la candidata a la presidencia del gobierno mendocino clara y ampliamente derrotada por Milei, el nuevo fenómeno de la política nacional. Y de ahí en adelante Cornejo fue viendo cómo se iba sosteniendo la gestión del libertario en el gusto de los mendocinos vía las habituales encuestas, pese al ajuste y los presagios de más dolor y angustia producto de las nuevas medidas.
En resumen, para Cornejo no había dudas: Milei comenzó a hacer el gobierno que le hubiese gustado que llevara adelante Mauricio Macri con Cambiemos en el 2016 y el que imaginó con Bullrich, la actual ministra de Seguridad del gobierno nacional. Todos elementos que naturalizaron la búsqueda de un pacto electoral, además de evitar la dispersión en un electorado común y, claro está, la siempre temida y más que posible derrota.
Tampoco Cornejo ocultó sus diferencias respecto del rol del Estado en el que cree Milei. Pero no llevó al extremo su diferencia. Por el contrario, con reservas acompañó sistemática y regularmente todas las medidas del Ejecutivo discutidas en el Congreso e incluso, por la vía de los legisladores nacionales que responden al oficialismo provincial, apoyó y defendió los vetos a las normas que Milei consideró que ponían bajo amenaza el equilibrio fiscal conseguido.
Y en el último tiempo, en ese en el que los gobernadores dejaron la diplomacia para pasar a la acción y enfrentar al libertario en el mismo parlamento por los recursos que no llegan a las provincias, Cornejo decidió manejarse lejos de la primera línea de fuego de sus colegas, apoyando genéricamente cuando fue consultado, pero sin hacer olas que afectaran el acuerdo electoral que fue amasando y construyendo con Karina Milei, la encargada de cerrar los pactos en las provincias con las fuerzas dialoguistas.
Este martes, sin ir más lejos, Cornejo blanqueó su posición en contra de las leyes aprobadas la semana pasada por el Senado, y que tienen que ver con el aumento a las jubilaciones y el bono, la reversión de la moratoria y la emergencia en Discapacidad. Esas normas, que Milei adelantó que vetará, fueron conseguidas a expensas de un puñado de senadores opositores al gobierno nacional, pero del ala dialoguista y razonable. La senadora radical mendocina Mariana Juri no votó esas leyes, como tampoco Rodolfo Suarez quién estuvo ausente por entrar de licencia el mismo día en que los proyectos fueron tratados, el pasado 10 de julio. Muchos gestos concretos a favor de la política nacional, en oposición o como contrapartida de las expresiones en público de las que Cornejo pudo ser parte.
Distinta ha sido la posición del gobernador mendocino sobre el reparto del impuesto a los combustibles que la nación recauda dejándose para sí la totalidad de los fondos sin destinar parte de ellos a financiar infraestructura vial y del transporte en las provincias. “No se crea un impuesto nuevo, ni tampoco se afecta el equilibrio fiscal”, dijo Cornejo ayer justificando su apoyo a la media sanción del Senado para que el impuesto, más los adelantos del tesoro nacional (ATN), tengan una nueva fórmula de distribución garantizada por ley y ajustada a los criterios de la Coparticipación. Así y todo, Juri tampoco votó el proyecto entendiendo que estaban frente a una sesión inválida, tal como lo ha visto el gobierno de Milei. “Las generalizaciones son tontas”, respondió Cornejo, fastidiado, en una informal conferencia de prensa cuando le preguntaron por las acusaciones de Milei a los gobernadores por aquellas leyes y el reclamo de más fondos. Y fue en ese momento cuando miró a Casado, a quien tenía al lado, y la señaló como la protagonista de varios intercambios de mensajes con el propio Milei dejando en claro la posición del mendocino.
Un gesto tras otro y otro y otro a favor de Milei, o del acuerdo electoral, como se lo quiera entender. En el gobierno mendocino cierran el tema con un dicho extendido y supuestamente explicativo: “Al electorado le decimos lo mismo ¿por qué no ofrecerle los mismos candidatos?”.
