Es fin de año. Época de muestras. Momento en que se analiza lo realizado durante todo el ciclo educativo que está finalizando. Hacer informes, pasar notas, balances. Pero para la gente que está afuera de este medio existe la pregunta: ¿qué hace un/a profe de Teatro en la escuela? ¿Cuál es su rol?
Puede entenderse que una profesora de Literatura enseña sobre lectoescritura y el valor de las letras, como así también a amar los libros y descubrir nuevos mundos en historias escritas. Una profe de Matemática sobre las operaciones básicas, a aguzar el pensamiento lógico, encontrarle nuevas opciones a las situaciones que nos surgen a diario. Una profesora de Historia a entender nuestra propia vida desde una óptica más amplia; a reconocernos en un contexto que tiene mucho por descubrir… y así podría seguir con cada materia, pero ¿para qué estamos en la escuela quienes damos clase de Teatro?
Vale aclarar que existe como materia curricular en escuelas públicas en muy pocas provincias de la Argentina (Mendoza, San Juan, algunas escuelas de Jujuy y no sé si alguna provincia más) y del mundo (Inglaterra es uno de los pocos países que la tiene como curricular, aunque no está en todas las escuelas), aunque parezca que está en todos lados de manera independiente. Claro que se pueden utilizar los recursos del teatro en cualquier espacio didáctico, pero así como la tenemos en el Cuyo, difícilmente se la vea en otro lado.
Nuestro trabajo tiene muchas aristas, entre las que se encuentran el trabajo sobre la expresividad propia del alumnado, el descubrimiento de sus talentos tanto vocales como físicos o creativos para la realización de personajes o escenas, la motivación para la exposición de talentos ocultos o el desarrollo de capacidades interpersonales, entre muchas otras potencialidades.
No somos la “Comisión de Actos Escolares” sino que nuestro trabajo es igual de profundo que cualquier otro, con el añadido de que trabajamos desde los sentimientos y la expresión, poniéndole el cuerpo a lo que se quiere decir.
¿Se puede hacer teatro sin exponerse, sin “pasar al frente”? Por supuesto que sí, el teatro puede trabajarse desde la producción de una obra, desde la investigación, desde la iluminación, dirección, asistencia, diseño de sonido, historia, recursos dramáticos, etcétera.
Desde nuestra materia se puede descubrir lo que cada cual tiene por dentro para comunicarse tanto a sí mismo/a como a la sociedad que le rodea.
Más si se trata de personas con discapacidad. Ahí ya nos podemos dar cuenta que el teatro es una herramienta fundamental para darles autonomía y una mayor independencia para quienes necesitaban ese pequeño empuje para permitirse ser quienes son.
Esta semana tuve la fortuna de realizar una obra de teatro de creación colectiva con mi alumnado de la escuela especial donde trabajo. La escuela no tiene siquiera edificio propio, menos va a tener lugar para hacer teatro. Pero eso no impidió que pudieran hacer un trabajo fantástico durante el año, con la motivación de presentarlo frente a un público. Y el proceso fue maravilloso, sorprendiéndome de lo que pudieron lograr, haciendo realidad lo que creíamos difícil en las planificaciones de principio de año, animándose a jugar frente a sus parientes y gente querida, que no pudieron evitar emocionarse con los cambios positivos que les generó esta actividad en la vida de su persona a cargo.
Me encantaría desde mi rol tener un espacio más óptimo para hacer teatro con el alumnado, pero está esa maldita costumbre de tener que mover bancos, mesas y sillas para poder movernos con facilidad, sumado a un aula con una acústica desastrosa. No estamos en una serie estadounidense donde tenemos un teatro enorme para nosotros, o podemos usar un salón de actos gigante para poder moverse por el espacio.
No, acá trabajamos con lo que tenemos y como podemos. ¿Para qué? Simplemente, para que un grupo de jóvenes se descubran, jueguen a ser otro por un rato, aprendan a tener paciencia y hacer silencio, armen sus propias historias y vean lo que quieren decir desde otro punto de vista. Para que conozcan sobre estructura dramática, la curvatura del héroe, la Commedia dell´Arte, distintos géneros teatrales. Para que critiquen lo que necesitan criticar y digan lo que piensan. Para que se conjuguen con un arte que contiene los secretos de la inmortalidad en escena. Para que se suelten y expresen aquello que tenían guardado y necesitaban decir. En fin: para que sean un poco más libres.
