Aunque el salario continúa siendo un factor clave al momento de aceptar un empleo, las nuevas generaciones comenzaron a priorizar otros aspectos vinculados a la calidad de vida.

La flexibilidad, el bienestar emocional, el desarrollo profesional y el propósito dentro de las organizaciones ganan cada vez más terreno en un mercado laboral que atraviesa fuertes cambios culturales.

Imagen ilustrativa

Según el Informe Mercado Laboral de Adecco, el 35% de las empresas proyecta un aumento de las renuncias voluntarias durante este año. Además, las áreas de recursos humanos señalaron que sus principales prioridades pasan por la capacitación y desarrollo (24%), la retención de talento (21%) y la atracción de nuevos perfiles (18%).

En ese contexto, el bienestar y el clima laboral aparecen por encima incluso de los ajustes salariales.

El salario sigue siendo importante, pero ya no alcanza

Fernanda Escobar, especialista en recursos humanos y consultora mendocina, explicó a El Sol que el contexto económico argentino obliga a seguir poniendo el foco en el salario, aunque advirtió que dejó de ser el único factor determinante.

“Hay que ser realista, en este contexto socioeconómico no es fácil dejar de lado el salario. Pero para las nuevas generaciones hoy pesa mucho más el equilibrio entre vida personal y trabajo, señaló.

Según explicó, muchos jóvenes priorizan propuestas laborales que les permitan tener tiempo libre, flexibilidad horaria y autonomía. “Si una cultura organizacional se percibe como tóxica o con una demanda permanente, incluso una propuesta económica mejor puede no ser suficiente, afirmó.

En la misma línea, desde Randstad, el gerente nacional Carlos Fernández sostuvo que “tener salarios competitivos es una condición necesaria, pero no suficiente para atraer talento”.

Gráfico Randstad

De acuerdo con el informe Workmonitor 2026 de la compañía, el 87% de los trabajadores argentinos considera al salario como uno de los factores más importantes al evaluar un empleo. Sin embargo, una vez dentro de la organización, las prioridades cambian.

El equilibrio entre vida laboral y personal aparece como el principal motivo para permanecer en un trabajo, por encima incluso de la remuneración.

Qué buscan hoy los jóvenes

Para los especialistas, las nuevas generaciones modificaron la relación tradicional con el empleo. “Antes se hablaba de planes de carrera verticales dentro de las empresas. Hoy los jóvenes buscan crecimiento en conocimientos, experiencias y redes de contacto, explicó Fernanda.

También destacó un cambio en el tipo de liderazgo que esperan los trabajadores más jóvenes. “Ya no buscan jefes autoritarios. Buscan líderes que acompañen, escuchen y actúen como mentores, indicó.

Entre las demandas más frecuentes aparecen:

  • flexibilidad horaria;
  • esquemas híbridos o remotos;
  • bienestar emocional;
  • autonomía;
  • capacitaciones personalizadas;
  • y organizaciones con valores claros y coherentes.

“El trabajo dejó de ser solamente una fuente de ingresos para convertirse también en un espacio de desarrollo personal, coincidió Fernández.

Renuncias voluntarias y burnout

Otro de los fenómenos que creció en los últimos años son las renuncias voluntarias, especialmente entre trabajadores jóvenes. “Hoy existe una búsqueda más consciente de calidad de vida. Muchas personas prefieren resignar algo económico a cambio de bienestar o más tiempo personal, sostuvo Fernanda.

Imagen ilustrativa de burnout

Además, remarcó que el burnout y los problemas vinculados a la salud mental aparecen cada vez más como motivos de salida. El informe de Randstad respalda esa tendencia: el 36% de los trabajadores argentinos aseguró haber renunciado a un empleo porque no se ajustaba a su vida personal. Asimismo, el 40% afirmó que no aceptaría una propuesta laboral sin flexibilidad horaria.

En el caso de la Generación Z, uno de cada tres jóvenes planea cambiar de empleo durante el próximo año, impulsado principalmente por la búsqueda de desarrollo profesional, aprendizaje continuo y trabajos alineados con sus valores.

Un desafío para las empresas

Frente a este escenario, las empresas comenzaron a replantear sus estrategias de retención. “La organización ya no solo elige al candidato. El candidato también elige a la empresa”, resumió Fernanda.

Para los especialistas, el desafío pasa por construir propuestas laborales más flexibles, humanas y alineadas con las expectativas actuales, en un contexto donde el bienestar dejó de ser un beneficio extra para convertirse en una prioridad.