Del cruce entre la calma mendocina y la pasión por el papel, surge este espacio que
apuesta por la “curaduría humana” y el consumo lento. Ubicado en Chacras de Coria,
Haru propone un modelo donde el café es el acompañamiento y el libro, el
protagonista absoluto.

Liderada por la bibliotecaria y librera Ailén Farha, la librería toma su nombre del
japonés (Haru: primavera) para simbolizar un proyecto que florece bajo una premisa
clara: ser un refugio de lectura con café de alta calidad.

“Este es un proyecto muy personal, que nace del deseo de crear un espacio con
identidad propia. Aunque lo llevo adelante de manera directa, también se sostiene en
una red de editoriales independientes, autores, lectores y vínculos que lo hacen un
espacio vivo”
, señala la emprendedora.

A diferencia de los cafés literarios convencionales, el negocio se define estrictamente
como una librería con café al paso. La propuesta gastronómica es mínima y directa:
café espresso, cortado, y con leche bien ejecutado, sin cocina ni pastelería, lo que
permite centrar los esfuerzos en la rotación de títulos y el asesoramiento
personalizado.

“Los libros son el centro y el café aparece como un acompañamiento. Está pensado
para acompañar la experiencia de entrar, hojear, leer, charlar y llevarse un ejemplar”
,
explica Ailén.

También indica que el diferencial comercial reside en la selección de su catálogo. Aquí
Farha aplica su conocimiento como bibliotecaria para ofrecer una selección personal
donde conviven autores mendocinos, editoriales independientes y clásicos esenciales.
Este enfoque de “curaduría lenta” ha generado una respuesta natural en los clientes:
la desconexión digital. “No es algo impuesto, sino algo que sucede. El libro y el silencio
amable generan que las personas bajen el ritmo y dejen las pantallas. Es algo que el
público agradece”
, señala su propietaria.

En cuanto a su clientela habitual, comenta que han logrado captar tanto al vecino que
busca su lectura diaria como al turista que recorre Chacras en busca de experiencias
auténticas.

A futuro, Farha planea incorporar pequeños encuentros como presentaciones íntimas,
lecturas compartidas e incluso un club de lectura. “La idea es crecer sin perder
identidad. Prefiero profundizar la propuesta antes que expandirla: seguir afinando la
curaduría, fortalecer el vínculo con los lectores y sostener esa escala íntima que hace
que Haru sea lo que es”
, finaliza.

Con precios accesibles pensados para el consumo cotidiano, la librería se consolida
como un punto de referencia para los amantes de la buena lectura. Funciona de lunes a viernes de 9.30 a 13 y de 17.30 a 20; sábados de 10 a 13 y de 17.30 a 20 y domingos
de 10 a 13.