Con los bodegones en pleno auge, la nueva propuesta rescata recetas familiares y la mística de los encuentros de barrio. A poco de abrir sus puertas, Santa Cantina ya es un refugio gastronómico para vecinos y amantes de la cocina simple.

Detrás de este proyecto se encuentran Andy Luc y Facu Moreno. Andy, porteño de zona Oeste y con años de experiencia administrando franquicias gastronómicas, decidió materializar un sueño personal junto a su gran amigo mendocino, Facu. El objetivo fue claro desde el inicio: crear un lugar que permitiera a los comensales retornar a esa comida con gusto hogareño, en un entorno que rinde culto al producto local.

El espacio elegido no es casual. El local funciona en una propiedad que es patrimonio histórico de la Ciudad, un factor que los socios potenciaron junto a la arquitecta Carli Díaz y el diseñador de marca, Iki Rodríguez. Juntos, lograron darle una imagen antigua y cuidada que juega con la historia del edificio, transformándolo en un punto de encuentro con identidad visual propia.

Sabores de ayer, con técnicas de hoy

La carta es un recorrido por los clásicos de la cocina argentina con sutiles reversiones. Entre los platos que ya se perfilan como favoritos se encuentran la tortilla babé, el revuelto Gramajo y los buñuelos para compartir. En los principales, la oferta se inclina por entrañas, pastas y milanesas, teniendo como gran protagonista al bocconccini de pollo con papas rejilla.

La barra es otra gran apuesta. Con un fuerte protagonismo de los vermuts y los tragos clásicos, la propuesta se adapta a las distintas estaciones del año. Actualmente, el “especial” de la casa que se destaca es sidra, Cinzano y soda.

Apuesta por un barrio tradicional

Ubicada estratégicamente en la Quinta Sección -en Juan B. Justo 183- la cantina busca consolidarse como el lugar de referencia para la gente de la zona, más allá de los vaivenes del turismo. “Buscamos un punto de encuentro para nuestros vecinos, con el vermut de la tarde, papas rejilla y buena música“, explican sus propietarios.

Con un ticket promedio que oscila entre los $25.000 y $30.000 por persona, la relación precio-calidad es uno de sus pilares para fomentar la frecuencia de visitas. Respecto al futuro, la visión de los socios es clara: “Creemos que el 2026 va a ser el año donde la cantina empiece a ocupar un espacio en el barrio y donde nos busquen con placer“.

Santa Cantina abre sus puertas de lunes a domingos desde las 19, sumando turnos de mediodía los viernes, sábados y domingos para quienes deseen disfrutar de un almuerzo clásico en un entorno familiar.