Icónica en la Ciudad de Mendoza, la calle Arístides Villanueva suele ser terreno de propuestas masivas. Sin embargo, un grupo de cinco socios con trayectoria en el sector gastronómico decidió patear el tablero y plantear algo distinto con la apertura de Café Rumano.
El nombre de este nuevo bar urbano de tapas, cocktails y vinos está inspirado en los rincones bohemios de Europa. Con un marcado tinte gitano en su estética, la propuesta rompe con la estructura tradicional del restaurante con comensales sentados.
La reinvención del “bar de parados”
En el nuevo espacio, la barra es el corazón. El objetivo: elevar la interacción entre las personas, permitiendo que el cliente circule, escuche música y consuma de forma más dinámica.
“Entendemos que la Arístides tiene muchos lugares que basan su experiencia en un solo pilar: o la música, o los tragos, o la comida. Nosotros buscamos una experiencia donde estén en juego los cinco sentidos“, explican los socios.



Los hacedores detrás de la carta
Para lograr esta sinergia, el proyecto contó con reconocidas figuras de la escena local. Por un lado, la coctelería fue diseñada por Sabrina Rodríguez Cuack, con una carta que equilibra clásicos con mezclas de autor, técnicas de mixología, maceraciones e infusiones.
Por otro, el tapeo finger food está cargo de Santiago Orozco Ruso, una cocina con sabores especiados y porciones individuales pensadas para comer con la mano, facilitando el consumo mientras se disfruta de un set de música.
Ambos se apoyan en la elaboración de las cartas con productos de estación. “Mendoza tiene una plaza de productores locales con altísima calidad y razonabilidad en los precios Esto permite reducir el impacto de la gastronomía y también lograr los sabores más frescos”, agregan.
Uno de los puntos disruptivos de la propuesta es su estrategia de precio único por categoría: todas las tapas cuestan lo mismo ($10.000 cada opción de “picoteo”), al igual que los cocktails ($9.000). Esta unificación no solo favorece la rotación, sino que otorga libertad al cliente para elegir por gusto y no por bolsillo.




“Listening Bar”
El espacio posee distintos ciclos de música: algunos días hay Djs y otros temáticas musicales -desde rock y pop hasta house, reggae, afro y boleros- que lo transforman en un verdadero Listening Bar. “Sin ser un lugar bailable, se convierte en un espacio para escuchar música con interacción permanente entre los clientes”, explican sus dueños.
El horario extendido dará inicio en marzo, de martes a domingos desde las 12 del mediodía y hasta las 3 AM (con el last call a las 2.30 AM). Este nuevo “experimento urbano” en Arístides 521 promete ser el primero de varios, si el formato logra consolidar su mística gitana en el exigente paladar mendocino.
