Si pasaste por calle San Lorenzo 577 -a pocos metros de Plaza Italia-te habrá llamado la atención un pequeño local que se destaca por su fachada pintada de amarillo. Se trata de Guchini, la sandwichería ideada por Federico Robello, influencer y tiktoker con más de 300 mil seguidores.
La apertura en Mendoza reunió a más de 1.000 personas en un evento con bandas en vivo y, por supuesto, los “mansos sánguches” que están marcando tendencia.
Con espíritu emprendedor y tan solo 21 años, Federico decidió trasladar su creatividad al mundo gastronómico para reinventar este clásico argentino. El proyecto se materializó gracias a su alianza con los chicos de Burgang, quienes ya contaban con experiencia en este campo.

Partiendo de una idea sencilla -sándwiches sabrosos en un clima distendido- Guchini tuvo de inmediato buena aceptación entre la clientela, que luego de elegir su emparedado pueden solicitar una mantita para hacer un picnic en la plaza Italia y acceder a juegos como el tejo, para pasar un buen momento al aire libre.
A dos meses de su apertura, y dado el éxito de su primer local, sus propietarios ya están planificando abrir un segundo espacio en Mendoza. Así, por estos días Fede Robello subió a sus redes de Tik Tok un pequeño anticipo, mostrando que ya tienen elegido y señado el nuevo local, aunque sin dar pistas aún acerca de su ubicación.
Los chicos también tienen en carpeta un food truck para llevar sus productos e incluso sueñan con llegar a Buenos Aires con un local propio. También han recibido propuestas de franquicias, que están evaluando.
Un “manso sánguche”: sabores que sorprenden
En Guchini, cada generoso sándwich es una propuesta innovadora, con ingredientes frescos. Cada sándwich pesa aproximadamente medio kilo y muchos deciden compartirlo entre dos. Por eso, se entregan partidos al medio y abiertos, para que se pueda apreciar el generoso relleno.
Actualmente ofrecen tres combinaciones pensadas para desafiar el paladar, con ingredientes locales y de primera calidad. En todos los casos los panes son elaborados en forma artesanal, de masa madre estilo focaccia (aireado y esponjoso). También tienen opciones sin TACC.

–Dos clásicos con un giro moderno: las vedettes de la marca son el sánguche de jamón crudo, queso sardo, rúcula, tomate y pesto de albahaca y el de mortadela bañado en pistacho, con stracciatella, queso Sbrinz y pesto de albahaca.
–Una deliciosa opción vegetariana: denominado “La Patrona”, está compuesto por milanesa de berenjena, queso sardo, cebollas tipo pickle, tomate, rúcula y un alioli alimonado.
El precio de cada generoso bocado es de $10.000. La carta de bebidas es “tranqui” e incluye aguas, gaseosas, limonadas y pomeladas caseras, cerveza y vermut.
