Hay rituales que son sagrados, y en Argentina, festejar el Día del Amigo (este lunes 20 de julio) es, sin dudas, uno de ellos. Es la excusa perfecta para frenar la rutina, reencontrarse y reírse de las mismas anécdotas de siempre.

Pero como toda gran reunión merece una buena mesa, este año la propuesta es ir un paso más allá del clásico “cumplir con la juntada”.

La amistad, al igual que la gastronomía, se basa en encontrar el equilibrio justo. Por eso aquí te dejamos tres propuestas de maridajes pensadas para distintas horas del día, ideales para compartir y brindar por esos hermanos de la vida que elegimos en el camino.

El arranque: vermut de tarde y la clásica picada que no falla

Para esos amigos que llegan temprano o prefieren el ritual del atardecer, no hay nada como rescatar la noble tradición del vermut.

En la copa, un vermut rojo clásico, servido con mucho hielo, una rodaja de naranja y un toque de soda. En la tabla, una picada con personalidad. La clave acá son los quesos semiduros (un buen Fontina o un Gouda estacionado), salame cortado a 45 grados, aceitunas marinadas en oliva y romero, y unos frutos secos tostados.

Para acompañar, hay opciones bien mendocinas. El vermut Montarraz tiene una identidad herbal muy definida y gran personalidad que refleja el espíritu de los nuevos exploradores de botánicos. Alfonsina, con raíces italianas y sabores de Mendoza, está hecho de manera artesanal en el Valle de Uco, incluyendo variedades como Cabernet Franc, Malbec y rosado de Malbec.

Por último, Hierba Mala se destaca por su perfil innovador, formulado con una selección de 35 botánicos extraídos no solo de las montañas sino también de diversas partes del mundo, infusionados con un vino blanco de alta calidad como base.

En todos los casos, el dulzor especiado y el final amargo del vermut cortan a la perfección la grasa del salame y la intensidad de los quesos, limpiando la boca en cada trago. Es un maridaje relajado y afectivo.

El plato fuerte: asadito y vinos que invitan a charlar más

La parrilla es el epicentro de la amistad argentina: entraña crocante, unos chorizos bien dorados, achuras al limón y, para los más contemporáneos, unas rodajas de calabaza y pimientos asados con huevo y queso.

Pero esta vez el giro innovador viene por el lado de los vinos. Para evitar la pesadez de las largas sobremesas y estirar la charla hasta la madrugada, las etiquetas de baja graduación alcohólica son las grandes aliadas de la jornada.

Pensados para quienes buscan opciones más frescas y ligeras, con graduaciones que oscilan entre los 6 y 9 grados, Rutini Wines lanzó Trumpeter Low, con dos varietales: Malbec y Sauvignon Blanc.

Otras opciones son el Crios Sustentia Chardonnay Bajo Alcohol de Susana Balbo Wines o el Wine Not Malbec de Andeluna, etiquetas perfectas para quienes quieren disfrutar de los sabores y los aspectos sociales del vino sin un mayor contenido de alcohol.

El gran final: un postre cítrico y la sofisticación de una copa de gin

Cuando la noche ya está avanzada y los recuerdos más divertidos salen a la luz, llega el momento del postre. La propuesta es maridar el cierre dulce con la frescura de un delicioso gin.

Para ello, te proponemos preparar un gin tonic bien local con marcas como Flipa, con base de enebro y una selección precisa de cítricos, hierbas y especias; o bien un Hilbing Malbec, que incorpora uvas Malbec en la maceración y enebro patagónico o un Kunuk en sus variantes “Clásico”, “Cítrico” y “Pedemonte”, que utiliza botánicos autóctonos como hojas y pimientas de aguaribay, aceitunas, manzanas y pasas de uva.

Para maridar los tragos, te recomendamos un postre que juegue con la acidez y la frescura: un lemon pie o una key lime pie (tarta de lima) con una base crocante de masa de vainilla, o un volcán de chocolate blanco con un corazón de frutos rojos.

Este lunes se vienen tres momentos, tres combinaciones diferentes, pero un mismo objetivo: celebrar la suerte de tener buenos amigos cerca. ¡Salud por ellos!