Exequiel “Chino” Alvelda (Foto de gentileza)

Tras la clasificación de Argentina ante Egipto, un video de Exequiel Chino Alvelda se viralizó rápidamente. Entre lágrimas, emoción y alivio, el mendocino de 31 años contaba que había sacado un pasaje rumbo a Estados Unidos apenas dos días antes del partido decisivo y que durante todo el encuentro sintió que había “tirado la mufa” sobre la Selección.

Pero detrás de esa locura mundialista había mucho más: un sueño, los ahorros que tenía destinados para cambiar el auto y el acompañamiento de Luciana, su pareja, quien estuvo a su lado en una decisión que terminó transformándose en una aventura.

“Estaba por cambiar el auto, hacía dos semanas venía vendiendo el mío y tratando de comprar uno. Dos días antes del partido contra Egipto vi unos amigos que estaban de viaje y dije: ‘Loco, quiero estar allá’. Que espere el auto”, contó Exequiel a El Sol.

La decisión fue rápida: compró un pasaje rumbo a Dallas y apostó todo a que Argentina clasificaría a cuartos de final.

“Fue una locura increíble. No tenía previsto venir a Estados Unidos de vacaciones y menos sin mi pareja. Me gustaría organizar un viaje con ella, pero se dio esta locura de esta manera”, explicó.

El partido que lo hizo sentirse “mufa”

El problema llegó cuando la Selección tuvo que jugar ese partido que podía definir el destino de su viaje. “Desde que nos hicieron el primer gol le decía a mi pareja: ‘Amor, soy una mufa. Saqué el pasaje, la cagué’”, recordó entre risas.

El entretiempo fue el momento de mayor tensión. Argentina perdía y el sueño parecía alejarse. “Lloraba y le decía: ‘Soy un mufa, esto es mi culpa, yo no tenía que sacar el pasaje’”, relató.

Fue entonces cuando apareció uno de los momentos más particulares de la historia: el baño de sal.

“Mi pareja me dijo: ‘Amor, andá a bañarte con sal, sacate la mufa’. Me bañé con sal gruesa y se dio el resultado que se tenía que dar”, contó.

Después de la clasificación, la angustia se transformó en emoción.

“Desde que terminó el partido no paro de estar emocionado. Desde ahí hasta este momento todo es alegría, emoción y felicidad”, aseguró.

Una travesía de 48 horas hasta Kansas City

El sueño ya está en marcha. Exequiel salió desde Mendoza en micro hacia Chile y comenzó un recorrido que incluye varias escalas hasta llegar a Kansas City.

“Ahora estoy en Lima, saliendo para Atlanta. Llegamos a las 10 de la noche y de ahí salimos para Dallas y después a Kansas City. Son 48 horas de viaje desde que salimos de Mendoza”, detalló.

El cansancio quedó en segundo plano frente a la ansiedad de estar cada vez más cerca del Mundial.

“Lo más complicado fue pasar la noche en el aeropuerto y que se pasen las horas con la ansiedad que uno maneja en esta situación”, contó.

El sueño de vivir un Mundial

Para Exequiel, este no es un viaje más. Es su primer Mundial y lo vive con una expectativa enorme.

“Las expectativas son increíbles. Saqué el pasaje dos días antes del partido contra Egipto con toda la confianza y fe del mundo”, señaló.

El mendocino también espera poder llevarse un recuerdo especial de esta experiencia.

“Un sueño sería poder conseguir una firma para tatuármela. Es mi ídolo como jugador. Jugué mucho tiempo al fútbol, jugué de cinco y es una persona que admiro mucho”, contó.

“Lo material puede esperar”

Aunque dejó en pausa el cambio de auto, Exequiel aseguró que volvería a tomar la misma decisión.

“Argentina salga o no campeona, creo que vale la pena. Estas son las locuras lindas que se dan en la vida y estos son los gustos que uno se lleva a la tumba. Lo otro es material y puede esperar”, afirmó.

Con miles de kilómetros por delante y la ilusión intacta, el Chino ya dejó atrás la mufa. Ahora solo queda disfrutar del sueño que empezó con un pasaje comprado a último momento y una apuesta que, hasta ahora, salió perfecta.