Un grupo de excombatientes de la Guerra de Malvinas, integrado por siete argentinos y cuatro británicos, se reencontró en el Cerro Aconcagua para dar vida a una travesía que buscó transmitir un fuerte mensaje de paz y cooperación entre antiguos adversarios.
Alcanzar la cima de la montaña más alta de América fue solo uno de los desafíos para este grupo de excombatientes argentinos e ingleses que tienen una historia en común. La Guerra de Malvinas atravesó sus vidas dejando huellas que aún persisten.
El reencuentro entre ex veteranos estuvo cargado de emoción, marcado por una fuerte fraternidad y gestos de profundo respeto. Incluso, algunos descubrieron que habían combatido en los mismos lugares y participado de las mismas batallas.
Un mensaje de paz en la montaña más alta de América
La expedición denominada Aconcagua–Cumbre por la Paz inició el pasado 7 de enero y unió a veteranos de ambos bandos, de entre 60 y 70 años, en una actividad que trascendió lo deportivo para convertirse en un símbolo de memoria, respeto y encuentro.
La expedición al Aconcagua estuvo integrada por siete veteranos argentinos y cuatro ex soldados ingleses, que realizaron planes de ascenso con distintas empresas, aunque mantuvieron un intercambio permanente en los campamentos de altura.
Del lado argentino, solo dos tenían experiencia previa en el ascenso de montañas, mientras que el resto llegó con buen estado físico gracias a la práctica de otros deportes. Del grupo británico, tres lograron continuar, ya que uno debió desistir de la cumbre por dificultades durante el ascenso.
“Nosotros tuvimos dificultades técnicas producto del clima durante el ascenso, pero pudimos hacer cumbre los 4, el guía, yo como asistente y de los veteranos, Ricardo González junto a su hijo Ezequiel. El hecho de que al menos uno de ellos haya llegado, para nosotros es una hazaña”, contó Francisco “Pancho” Cordón.
“El cerro estaba complicado pero pudimos subir por una ventana de buen tiempo que hubo ayer. Ahora tenemos que planificar la bajada, está muy frío…estamos en los 5.560 metros y tenemos que bajar a Nido de Cóndores”, agregó.
La expedición tuvo decenas de anécdotas que se generan en un contexto de fraternidad y respeto por la montaña. A diferencia de lo que sucede con muchos deportistas que van a Aconcagua, los veteranos cargaron todas sus pertenencias y mochilas completas en su espalda, sin la necesidad de utilizar el servicio de los porteadores.
“Es importante el mensaje de perdón, de reconciliación respecto de lo que generó y que sigue generando la violencia en el mundo. Esta expedición se hizo para llevar un mensaje de paz y no a la guerra”, destacó Cordón.
En su cuenta de Instagram, los participantes destacaron que el ascenso fue “de quienes acompañaron desde distintos lugares, de los caídos presentes en cada paso y de los veteranos que eligieron transformar una historia marcada por el conflicto en un gesto de encuentro”.
Más allá de las banderas que un día los enfrentaron, los excombatientes compartieron la experiencia de la montaña en un clima de diálogo y hermandad, demostrando que incluso después de años de distancia pueden encontrarse para dejar una huella de reconciliación.
Un encuentro fraternal
Del lado argentino, participaron: Omar Rubén Godoy, Julio César Peñalba, José Luis Ameri, Horacio Javier Núñez, Ricardo Vicente Pannunzio, Ricardo Ezequiel González, Ezequiel González, Fernando Torres y María Soledad Frías.
Por su parte, los veteranos británicos que participaron de la expedición fueron Will Kevans, Gary Fortuin, Stephen Crowley y Chris “Jacko” Jackson.
