La presencia del viento Zonda provocó daños en varias zonas del Gran Mendoza. Uno de los peores escenarios provocados este lunes fue el grave incendio que se produjo en Los Corralitos, Guaymallén.
Concretamente en el cruce de las calles Buenos Vecinos y Mariani, un incendio que se inició, cerca de las 15.30, en los montículos aledaños a una empresa agraria se combinó con las fuertes ráfagas, lo que llevó a que las llamas se descontrolaran rápidamente. Apuradas por el viento, terminaron afectando a un campo, propiedad de esta misma empresa, pero también a varias casas de vecinos.
Las llamas tuvieron su origen en unos montículos dentro del complejo empresarial. El fuego se movilizó rápidamente hasta los galpones de la compañía y después a unas palmeras cercanas. Esto provocó que, por las considerables alturas, las llamas se dispersaran por toda la zona.
La situación se agravó cuando el viento cambio su dirección. Pronto, las zonas que se habían podido salvar del fuego fueran también gravemente afectadas.
Al lugar se movilizaron bomberos voluntarios de los distintos departamentos del Gran Mendoza. Según especificó el director de Seguridad Civil de la provincia, Daniel Burrieza, se presentaron “por lo menos unos 100 bomberos“.
Debido al humo, hubo ocho personas intoxicadas, pero el propio Burrieza aseguró que ningún caso significó un peligro grave para los afectados.
Uno de los vecinos comentó que el humo se metió bruscamente dentro de su casa, por lo que debió meterse al baño de su vivienda con su mascota.




En la zona se encuentran un pequeño número de casas, que fueron afectadas por las llamas en diferente medida.
Uno de los residentes que sufrió el avance del fuego comentó que lograron evitar que consumiera sus viviendas por completo gracias a la ayuda de los otros vecinos de casas cercanas y los trabajadores de la compañía.
Por último, los vecinos describieron que hace tiempo vienen reclamando a la empresa para que retire las plantas secas que se estaban amontonando en el campo enfrente a sus casas, justamente por miedo de que este fuera combustible para un incendio.
