La crisis política e institucional de Venezuela, profundizada tras el bombardeo de Estados Unidos y la detención del presidente Nicolás Maduro, generó repercusiones en distintos niveles del arco político argentino. El ministro de Gobierno de Mendoza, Natalio Mema, expresó una postura crítica sobre el régimen chavista, aunque advirtió sobre los riesgos de una intervención militar extranjera y reclamó una salida democrática y ordenada.
Maduro fue detenido para ser juzgado en Estados Unidos por cargos de extrema gravedad, entre ellos conspiración narcoterrorista, tráfico internacional de cocaína y posesión de armamento de guerra, delitos que podrían derivar en condenas de prisión perpetua si se comprueban.
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“Era un régimen antidemocrático y acabado”
Consultado sobre la situación venezolana, Mema sostuvo que su análisis es personal, pero contundente. “Era un régimen totalmente antidemocrático y acabado”, afirmó, al remarcar que en los últimos procesos electorales “no hubo elecciones limpias” y que nunca se exhibieron las actas que respaldaran los resultados oficiales.
El funcionario mendocino subrayó que el fracaso institucional tuvo consecuencias profundas en la sociedad venezolana. “Estamos hablando de más de siete millones de personas que se fueron del país, de una pobreza extrema en un Estado rico en recursos naturales”, señaló, al tiempo que calificó al éxodo como uno de los más grandes del siglo XX y XXI.
Para el titular de la cartera de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial de la provincia, el deterioro no solo fue político, sino también social y humanitario, con presos políticos, denuncias de torturas y una militarización creciente de la vida cotidiana.
Si bien fue crítico del chavismo, uno de los ministros más fuertes de la gestión que encabeza Alfredo Cornejo dejó en claro que no celebró la intervención militar estadounidense. “Me hubiese gustado que esta situación se resolviera dentro del consorcio de países de la región, o al menos desde Latinoamérica”, expresó.
En su visión, los mecanismos diplomáticos y multilaterales “fallaron”, ya que no lograron garantizar elecciones transparentes ni una reorganización institucional previa. “Preferiría que no haya una fuerza externa sacando a un presidente de esa manera. Hubiese sido lo más ordenado”, insistió.
No obstante, reconoció que la intervención se produjo luego de que todas las instancias previas fracasaran. “En Venezuela falló todo”, resumió.
Por otro lado, al ser consultado sobre el peligro que implica que un país como Estados Unidos se arrogue la potestad de bombardear a otro Estado soberano, Mema admitió la preocupación, pero contextualizó la situación.“Estamos hablando de una dictadura, con presos políticos, torturas y un éxodo masivo”, repitió.
Según su análisis, la falta de salidas internas y regionales terminó habilitando una “última instancia” que, aunque no deseable, fue la consecuencia de un proceso prolongado de deterioro. Incluso recordó que países vecinos e ideológicamente cercanos al chavismo cuestionaron las últimas elecciones venezolanas.
La transición, el gran desafío
Más allá de la coyuntura militar y judicial, Mema puso el foco en el futuro inmediato. “Lo único que esperamos ahora es que haya una transición pacífica, que se eviten conflictos civiles y que sea el pueblo venezolano quien restaure la autoridad institucional”, sostuvo.
El ministro remarcó la dimensión regional del problema, al mencionar la presencia de millones de venezolanos en países como Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Chile, además de Europa y Estados Unidos. “Ojalá que puedan volver, ojalá que el país se normalice”, expresó.
