En 2012, Nicolás Maduro llegó a Mendoza invitado por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner para sumarse a la cumbre ampliada del Mercosur. Eran los tiempos en que el kirchnerismo impulsaba la Patria Grande y empresas como la Impsa de Pescarmona buscaban obras grandes con el estado venezolano, que luego no pagó. El kirchnerismo vivía su apogeo y el entonces vicepresidente de Hugo Chávez levantaba el perfil debido a la enfermedad del líder del régimen bolivariano. Trece años después, la principal metalmecánica de Mendoza trata de superar esa crisis con dueños norteamericanos vinculados a Donald Trump, Cristina fue sentenciada por corrupción y el dictador yace en una celda en Nueva York.

En aquella cumbre en el hotel cinco estrellas frente al Mendoza Plaza Shopping apenas había unos cinco o seis venezolanos que habían emigrado a Mendoza. Ciro Aponte era uno de ellos. Hoy residen aquí unos tres mil ciudadanos oriundos de ese país. Aponte llegó a la provincia en 2004, cuando decidió exiliarse luego de que Chávez ganó un referéndum. A aquella primera ola le costó protestar contra Maduro, sobrepasados por la euforia kirchnerista mendocina. “Mucho no nos dejaron“, recordó el hombre que es licenciado en administración de empresas y trabaja como independiente.

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Un nuevo teatro geopolítico

Hay una coincidencia en que el shock aplicado por Donald Trump a escala global dispara una nueva configuración del orden mundial, todavía en ciernes. No está claro, todavía, cuál será la repercusión para la economía. “Hay varias implicancias, primero en el interior de Estados Unidos, y luego de la relación con las Naciones Unidas. Pueden tener consecuencias económicas que se añaden a la política proteccionista” que ejecutó la Casa Blanca en 2025, según describió el economista Raúl Mercau.

En primer lugar, diría que Estados Unidos tenía tres objetivos y todos tenían un mismo nivel de importancia. Por un lado, el narcotráfico, luego el petróleo y, en tercer lugar, la caída del régimen“, puntualizó Marcelo Zanettini, analista de temas internacionales a El Sol. Para Aponte, su país se había convertido en un puente “en cuanto a drogas, armamento, una base para operar para el terrorismo iraní“.

Zanettini hizo foco en que lo inédito de la intervención militar de Estados Unidos es que patea el tablero de las relaciones entre países. “Más allá de quienes han aprobado la intervención, hay muchas voces en contra de líderes, de organizaciones internacionales como la ONU, haciendo referencia a puntualmente la violación del derecho internacional. A propósito, para las grandes potencias el derecho internacional no rige, hay que decirlo casi groseramente, es funcional a sus intereses“, contempló Zanettini.

En este teatro geopolítico que se abre, con la pérdida de poder de la ONU, la decisión de Estados Unidos puede ser vista como una reacción a un mundo en el que ya no tiene una hegemonía única, sino que tiene que repartir poder con Rusia y China. ¿Es una transición a un mundo regido por estas tres potencias?

Este sistema unipolar que se instaló con la caída de la Unión Soviética, explicó Zanettini, “entró en crisis en 2021 con la emergencia de China, donde toma la decisión de confrontar con Estados Unidos en todos los ámbitos“. A esta confrontación, en 2022, se sumó el movimiento de Vladimir Putin sobre Ucrania. Esto, “marca esta nueva transición hacia un nuevo orden internacional que hoy nadie puede prever qué configuración va a tener, donde Rusia y China busca un orden más multilateral y Trump reniega e intenta mantenerse como primera potencia. Va a ser una transición larga”, proyecto.

Para Claudio Fantini, especialista en cuestiones internacionales, la decisión de Trump valida a China y Rusia, con apetencias sobre Ucrania y Taiwán, claves en este escenario. Si Venezuela tiene las reservas más grandes de petróleo, la importancia de la isla asiática tiene que ver con su producción de chips, que llegal 60% del total global.

En eso es coherente en Trump. Su visión geopolítica es la misma que la de Putin. Así como le reconoce a Rusia el derecho a gravitar desde Portugal hasta Vladivostok, del mismo modo le concede a China a gravitar en todos sus alrededores. Cuando ocupe Taiwán, se lo va a reconocer naturalmente“, arriesgó Fantini, a pesar de que en el último tiempo Trump aprobó la venta de un importante paquete de armas para la isla.

Ucrania, Taiwán y Medio Oriente“, describió a su vez Zanettini, “son los tres escenarios más calientes y disruptivos que pueden propiciar un conflicto a escala global“, contempló. Y en todos, Estados Unidos quiere ejercer influencia con distinto éxito.

Petróleo, el costo de la libertad

Sin prúritos, Trump ya confirmó que manejarán la industria petrolera venezolana. Rusos y chinos pusieron el grito en el cielo. Se trata, en rigor, de un traspaso de gestiones. Putin intercambiaba tecnología armamentística con Maduro a cambio de crudo. China protestó por los barcos que le embargó Trump en el último mes.

Los venezolanos reconocen que ese es el precio que puede ser el precio de la libertad después de 26 años de chavismo en el poder, aunque con una estatal PDVSA en crisis. Las estimaciones oficiales detallan que Venezuela produce 1,1 millones de barriles de crudo al año, muy por debajo de sus marcas históricas.

Por algun lado nos tienen que cobrar la intervención y eso lamentablemente, así no queramos, los venezolanos lo pagamos“, admitió Ciro Aponte, quien suma que seguramente la factura incluirá el carbón y hasta los diamantes. Pero, “la industria petrolera de Venezuela está devastada. Todos los ingenieros están afuera. Recuperar la industria es otro proceso. Para nadie es un secreto que Estados Unidos va por el petroleo, habrá que ver a qué puerto llegamos“, concluyó.

Esta toma forzada de la gestión del crudo venezolano a manos de Estados Unidos -ojo: Chevron es la única que opera por sobre el bloqueo- implicaría un blindaje de reservas de Trump frente a Putin y Xi Jinping. “Es llamativo“, consideró Mercau, porque “Estados Unidos tiene una gran cantidad de reservas“, a partir del shale oil.

Una transición con la cúpula chavista a cargo

En medio del terremoto geopolítico que causó y con los titulares que dio en su conferencia de prensa, Trump ya definió un ezbozo muy general en la hoja de ruta. Será una transición con los elementos residuales de la cúpula chavista. Un chavismo sin Maduro, en rigor. En los esquemas de tablero de la Casa Blanca, se optó en principio por Delcy Rodríguez antes que por la Nobel María Corina Machado. Está visto que estos movimientos pueden dejar en offside tanto a progresistas como a libertarios en la batalla cultural de la semana.

De cara al futuro, si bien todos los venezolanos estamos con María Corina Machado, creo que tiene razón el sentido de la tansición. A ella -por Machado- le dieron un golpe de Estado. Si se debe hacer un gobierno de transición tiene que ser con el de turno, así sea dictatorial. Las armas la tienen ellos. La policía hay que desmantalarla por completo y el ejercito está partido, con un pueblo que está desarmado“, evaluó Aponte, sobre el escenario que tienen los venezolanos.

Si bien Fantini consideró que la operación militar fue ejecutada a la perfección, lo que siguió fue una serie de contradicciones de Trump. “La conferencia fue desconcertante en muchísimos sentidos“, postuló.

Lo que no se entiende es que solo hayan capturado a Maduro y no a Diosdado Cabello, a Vladimir Padrino López, a Tarek William Saab. Por qué capturaron a uno solo y encima les dejaron el poder si son un régimen narcotraficante y ahora pretende convertirlo en un régimen títere“, cuestionó el analista internacional.

Fantini consideró que la Casa Blanca no tenía un plan sin excluir al régimen chavista. “Si eso es así estamos en la dimensión del absurdo. Hay que ver si traicionan la herencia chavista, que es un espanto”.

Aponte, por su lado, a la distancia se somete a la paciencia y entiende que el venezolano “tiene que estar consciente de que debe haber un proceso y que deben ir presos los que tengan que ir. Primero tienen que ir por Diosdado y por Padrino, con Estados Unidos asumiendo un rol protagonico y luego llamando a elecciones libres en un año“.

Y mientras la batalla cultural en Argentina es una trampa para progresistas y libertarios, este venezolano opositor al chavismo que escogió Mendoza desde hace 21 años le baja un cambio a la alegría para sopesar que no la tendrán tan fácil los venezolanos en esta transición, pero la puerta ya está abierta.

Nadie puede estar alegre por la intervención militar de otro país. Pero en el caso de Venezuela se agotaron todas las vías democráticas. Si Trump no hubiese intervenido, nos tendríamos que haber fumado otros seis años de dictadura“, sintetizó.