Las autoridades sanitarias llamaron la atención este miércoles sobre una importante cantidad de mendocinos de entre los 30 y los 40 años que no se han vacunado contra el coronavirus.

En términos más gráficos, “la información oficial nos dice que de 285.498 personas de ese segmento sólo han asistido a vacunarse 168.565, lo que representa el 59,04%”, dimensionó el gobernador Rodolfo Suarez durante la mañana a través de las redes sociales. 

A pesar de que ya están inscriptos, todavía vacilan en inocularse, afirmó durante la conferencia de prensa la ministra de Salud, Ana María Nadal. “No es algo que solo sucede en Mendoza sino en otras provincias también. Entendemos que es un fenómeno asociado en que este grupo etario vive solo, no comparte hogar con adultos mayores y no cree correr riesgos de contagios o perjudicar a un familiar”, explicó.

También dejó un mensaje sobre la seguridad de las vacunas que se aplican en Mendoza. “Son seguras, eficaces, no actúan sobre el contagio, pero todas, independientemente de la marca y el origen, tienen una alta eficacia para disminuir la posibilidad de ingresar a una internación, a una unidad de cuidados intensivos, terminar en una asistencia respiratoria mecánica y a morir”.

Los datos

¿Qué dicen las estadísticas oficiales al respecto? De acuerdo con el Monitor Público de Vacunación, a la provincia han llegado 1.231.102 dosis hasta el momento. De éstas, se han aplicado 1.101.660. La población objetivo para Salud es de un millón cuatroscientos mil personas, estableció la ministra. 

Según los números del operativo provincial aportados por Salud, la vacunación ha avanzado con mayor celeridad en los grupos de edad de mayor riesgo, ya que fueron la prioridad. Así, de los 50 para arriba la tasa de quienes recibieron al menos una dosis va del 80% al 90% de los vacunados

Pero a medida que se baja la edad, las cifras cambian ya sea porque la habilitación para algunos grupos son más recientes, mientras que otros ya llevan semanas. Así, las estadísticas oficiales indican que la franja de 40 a 49 años ya alcanza un 76% de vacunados, pero a partir de ahí decrece. Los de 30 a 39 llegan casi al 60%, los de 25 a 29 están en el 34,1% y los de 20 a 24% al 33.6%

La preocupación del Gobierno no es menor, dado que, en cada informe semanal, señalan que “la franja de los más jóvenes continúa siendo el grupo etario que más contagios registra“, aunque evidencien los síntomas de manera más leve que el resto. Por ejemplo, la tasa de contagios entre los 15 y los 29 concentra el 23,2% de los casos confirmados; mientras que el de 30 a 39, un 23,9% de los positivos semanales.  

Ver tambien: El gobierno provincial, en alerta por un grupo que se resiste a vacunarse

Las razones

Acá las interpretaciones son variadas sobre por qué esa franja de 30 a 40, que tiene recursos y cierta independencia para movilizarse, no decide vacunarse. Muchos de ellos sienten que no están en riesgo de contagiarse de COVID, otros tantos dudan sobre la seguridad de las fórmulas y una mayoría sostiene un cambio de paradigma en la forma de afrontar la vida, hacia lo natural.

Para la psicóloga Cecilia Ortiz, la teoría de la “nueva vida saludable” es la principal causa por la que los mendocinos entre 30 y 40 años eligen no vacunarse.

“Ese grupo etario está produciendo un gran cambio en la manera de cuidarse, inclinados hacia lo natural, lo no invasivo, y que les ofrezca la certeza de que en un tiempo posterior no le generará ningún tipo de reacción adversa”, relató Ortiz .

“En caso de no padecer ninguna enfermedad preexistente, no consideran necesario inmunizarse con fármacos. Creen que sus organismos son lo suficientemente saludables como para generar los anticuerpos por sí solos“, continuó.

La especialista aseguró que “la gente joven cuida mucho lo que come, los medicamentos que consume, los productos en general que compra. Muchos pacientes llegan a mi consultorio manifestándome que no quieren hacer tratamientos con ningún fármaco”.

El trabajo, la otra “excusa” 

Si bien existe un grupo de gente joven que prefiere cuidarse con otras medidas como el barbijo, la higiene y las reuniones sociales en lugar de tener que vacunarse, para el sociólogo Diego Tagarelli esto no es lo que percibe actualmente entre las personas de ese rango de edad: “La verdad es que, por el contrario, con todas las personas que trato de esas edades veo que están ansiosos esperando que les toque el turno para vacunarse”.

“Seguramente las autoridades tendrán estadística que avale la preocupación, pero me parece muy pronto para evaluar la concurrencia a vacunarse teniendo en cuenta que se abrió la inscripción hace poco tiempo“, evaluó Tagarelli.

El sociólogo apuntó un factor que también puede ser influyente en los “faltazos” a los turnos para vacunarse contra el COVID: “Es una franja de edad que está full full trabajando. No todos pueden faltar al trabajo, y si encima tenés miedo de que te produzca síntomas como fiebre, dolor, malestar, el faltazo a trabajar ya se puede extender a dos o tres días”.

“A ese grupo entre los 30 y los 40 años tengo entendido que le están colocando la vacuna de AstraZeneca y es la que en teoría causa mayores reacciones adversas”, agregó.

En cuanto al grupo aún más jóven, de 18 a 25 años, Tagarelli apuntó a la rebeldía y el enojo como las causas. “A esa gente jóven la pandemia les quitó lo que para ellos es lo más importante, la vida social. Las juntadas, los amigos. Esos chicos están enojados con todo lo que tenga que ver con la pandemia, con las vacunas y se van a oponer solo por una cuestión de descontento con todo“, explicó.

Si a esta causa le sumamos que transitan una edad en la que mantiene la percepción de que no les pasará nada: “Es una edad muy difícil. Los jóvenes sienten que son inmunes a todo por la sola razón de ser jóvenes. Ni se detienen a pensar que pueden contagiar a un mayor, a gente con comorbilidades. Ni reparan en eso”.

Por último el sociologo apuntó que los “anti vacunas” son un sector reducido en la sociedad, y que no deberían mover la aguja de las cifras a nivel colectivo.