La aparición de trombos, coágulos de sangre en el cerebro y otros órganos, en algunos pacientes en distintas partes del mundo tras recibir las vacunas de AstraZeneca y de Janssen volvió a despertar los fantasmas en torno a los posibles efectos adversos de las formulaciones contra el coronavirus.

Argentina recibió cerca de 800.000 dosis de la formulación elaborada con tecnología de Oxford y AstraZeneca y hasta el momento no se conocen que se hayan manifestado este tipo de cuadros.

La trombosis consiste en la formación de un coágulo de sangre en un vaso sanguíneo (vena o arteria) que una vez que se produce puede bloquear el flujo sanguíneo normal e incluso desprenderse y migrar hacia un órgano.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud una de cada 4 personas muere de causas relacionadas con esta enfemerdad anualmente y la población adulta puede ser la más afectada.

La médica hematóloga Roxana Capitani de OSEP detalló que el tromboembolismo venoso (TEV) es una afección en la que se “forman coágulos de sangre con mayor frecuencia en las venas profundas de las piernas, conocidas como trombosis venosa profunda, o TVP, y pueden viajar en el torrente sanguíneo y alojarse en los pulmones, evento conocido como embolia pulmonar o EP”.

En este sentido afirmó que esta última tiene una mayor morbimortalidad en cualquier paciente ya sea infectado con coronavirus o no.

En cuanto a la vacunación indicó que sólo se trató de algunos casos, puntualmente de 6 con la de Janssen, pero que el riesgo es mayor que el beneficio y recomendó vacunarse. 

“A principios de marzo, la Unión Europea evaluó que el beneficio de la vacuna AstraZeneca es superior al riesgo de  generar una trombosis y que la inoculación es segura”, recordó.

Y recomendó: “La vacunación es lo único que tenemos demostrado que va a disminuir el riesgo ingresar a cuidados intensivos o desarrollar neumonías graves”.


Los efectos del coronavirus

La especialista sostuvo que se ha visto una mayor incidencia en enfermedad trombótica en los pacientes infectados por COVID 19 que tienen una mala evolución y a medida que se agrava su cuadro.

Según estudios del Ministerio de Salud de Mendoza, con respecto al coronavirus se demostró que rompe las paredes de los vasos y produce una modificación en la sangre que hace que se forme un coágulo sobre esa superficie de la pared dañada.

“Desde que apareció la pandemia, hasta en pacientes jóvenes, existe mayor riesgo de desarrollar una enfermedad trombótica, ya sea una trombosis venosa profunda o una situación más grave como es el  tromboembolismo pulmonar”.

Como consecuencia del riesgo latente de estos cuadros, se ha recomendado que todos los pacientes que tienen COVID 19 hagan una tromboprofilaxis con anticoagulantes para disminuir la posibilidad de incidencia.

Prevención

Para prevenir cuadros de trombosis es importante disminuir los factores de riesgo. Aumentar la actividad física, cuidar la alimentación. 

La actividad y la movilidad constante pueden ayudar a evitar la formación de coágulos.

Según recomendaciones del Ministerio de Salud de la provincia, “por ser una causa frecuente de muerte, lo ideal es la prevención con medicación, movilización y o métodos mecánicos. En pacientes hospitalizados es muy importante la tarea de kinesiología”.

Cuando ya se desarrolló el coágulo, el tratamiento de la trombosis no difiere del tratamiento de la embolia pulmonar, puesto que ambas situaciones son manifestaciones de una misma enfermedad.