El Gobierno de Mendoza dio el paso inicial para una de las transformaciones viales más esperadas del Gran Mendoza: la refuncionalización integral de la Ruta Nacional 40 (Acceso Sur), que incluye como principal novedad una tercera trocha entre Paso y Azcuénaga. Con una inversión prevista de $88.912 millones de pesos (equivalentes a unos 60 millones de dólares), la obra busca dar respuesta a una vía que hoy se encuentra colapsada por un flujo de 70.000 vehículos diarios y un marcado deterioro estructural.

La apertura de sobres está prevista para el 20 de febrero, luego de que los pliegos permanezcan en consulta durante 15 días. Según explicaron desde el Ejecutivo, el proyecto se divide en dos secciones diferenciadas y se estableció una regla para la competencia: “Un oferente no podrá ser adjudicatario de las dos secciones”, señaló la subsecretaria de Infraestructura, Marité Baduí.

Sección 1: el tercer carril y la solución a los embotellamientos

El primer tramo, de 7,7 kilómetros, va desde la calle Paso hasta Azcuénaga. Es la zona más urbana y compleja, donde el objetivo es dotar de mayor fluidez al tránsito que se proyecta superará los 100.000 vehículos por día en el mediano plazo.

“El trabajo principal allí es la rehabilitación integral del pavimento y la ampliación de la calzada mediante la incorporación de un tercer carril hacia el cantero central“, detalló Baduí. Otra novedad radica en la conectividad transversal: se construirán tres nuevos puentes con sus respectivos ramales en las calles Malabia, Castro Barros y Zapiola.

Esta etapa también contempla:

  • La ampliación de los puentes existentes de Bulnes y Anchorena.
  • La construcción de rotondas en los sectores este de Aráoz y Azcuénaga para completar las ya ejecutadas por el municipio de Luján en la parte oeste.
  • Tres cruces peatonales clave (a la altura de Malabia, Boedo y Azcuénaga) para integrar las zonas de trabajo y garantizar la seguridad de los transeúntes.

Sección 2: conexión con la variante Palmira-Agrelo

El segundo tramo abarca 8 kilómetros desde Azcuénaga hasta el empalme con la Ruta 7. En esta área semiurbana, el foco estará puesto en la rehabilitación de la calzada con refuerzo estructural y la creación de ramas de conexión en la calle Varaschin, lo que permitirá un mejor acceso a la zona de Perdriel.

Respecto al financiamiento y mantenimiento de las colectoras, se confirmó un trabajo en conjunto: el tramo hasta Azcuénaga será responsabilidad del municipio de Luján, mientras que desde allí hasta la variante Palmira-Agrelo se realizará mediante un cofinanciamiento entre la Provincia y la comuna.

Plazos e impacto

La obra total tiene plazos de ejecución que varían según la complejidad. El hito de la tercera trocha tiene un plazo de 14 meses, mientras que el proyecto integral con los nuevos puentes demandará 24 meses. La sección más hacia el sur, por su parte, se prevé culminar en un año.

El objetivo fundamental es “restaurar la capacidad estructural de la vía y aumentar el nivel de servicio”, elevando la seguridad vial en un sector que hoy representa un cuello de botella crítico para quienes ingresan o salen de la Ciudad de Mendoza hacia el sur.

Una particularidad es que se ejecutará en simultáneo con las obras en el Acceso Este, lo cual significa que las principales vías de ingreso hacia la Ciudad tendrán múltiples desvíos.

El repago

A diferencia de lo ocurrido con el Acceso Este, que pasó a ser ruta provincial producto de que la Ruta 7 cambió su traza, la Ruta 40 continúa siendo jurisdicción nacional, por lo que la forma en la que se recupere el dinero aún depende de la Nación.

En este sentido, el ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, explicó que están en negociaciones con Nación para que el dinero que ingrese por la colocación de peajes quede en las arcas provinciales.

“Estamos en negociaciones. Resta un decreto de Nación para que se dé esta situación, pero es lo que se está hablando con el Gobierno nacional”, indicó.