Hoteles alojamiento mendocinos aseguran que están atravesando una fuerte crisis, ya que aún manteniendo “precios muy por debajo de la inflación actual”, apenas alcanzan el 50% de la demanda que tenían en los tiempos prepandémicos.
Esta apreciación de empleados y propietarios de moteles fue ratificada por Eduardo Moyano, presidente de la Asociación Albergues Trasitorios de Mendoza, miembro de la Federación Argentina de Alojamiento por Horas (FADAPH) y propietario de Top Secret Motel.
“El sector está atravesando una crisis muy grande, la gente apenas puede comer, no le queda otra que relegar gastos prescindibles como estos“, declaró Moyano.
Empleados de Le Priveé, Casablanca, Love y El Nuevo Monumental, coinciden a coro en la percepción de que las habitaciones están vacías. “Nunca vimos el hotel así. Hay gente que venía varias veces la misma semana y ahora los vemos una o dos veces al mes“, contó el recepcionista de El Nuevo Monumental.

También remarcaron que las primeras fases de aislamiento “los mató”. “Estuvimos mucho tiempo sin poder trabajar, pero pagando alquileres e impuestos tremendos de los que aún no nos recuperamos. El daño ha sido tremendo“, analizó el recepcionista de Casablanca.
Desde el sector sostienen que los precios se han mantenido casi iguales a los de marzo de 2020, ya que han sido “apenas actualizados, pero muy por debajo de la inflación”.
“Si se cobrase una tarifa acorde a la inflación tremenda que estamos atravesando, directamente no entraría nadie“, sostuvo Moyano, quien contó que las promociones son la única herramienta para seducir a los clientes.
Mendocinos que dicen haber sido habitué de los telos, argumentaron que tanto la crisis económica como la necesidad de achicar gastos son la causa por la que dejaron de frecuentarlos: “Están carísimos, entre ir a cenar y el telo se te va medio sueldo“; “es un presupuesto, dejé de ir porque no me sobraba sueldo para eso y por suerte mi novia se fue a vivir sola en marzo y eso nos solucionó todo”.
“Al requisito de tener buen levante en el boliche ahora hay que sumarle que hay que tener guita, porque sino todo muere ahí”, relató con humor Diego mientras conducía un Uber por la Ciudad, y agregó: “Hasta del amor nos han privado”.
La alternativa que está ganando
La alternativa que puede haber destronado a los telos es el alquiler temporario, sostienen empleados de los moteles.
Esta hipótesis cobró fuerza con la apreciación del corredores inmobiliarios de Mendoza y habituales clientes: alquileres de departamentos y casas por día están atravesando su mejor momento; y coincidentemente, la mayoría de los mendocinos entrevistados por este diario contaron que han optado por esta opción en el último tiempo.

“El mercado de alquileres por día es cada vez mayor en la provincia. Es una modalidad que se impuso con fuerza en la pandemia por una cuestión de costo en relación a la prestación y por cuidados sanitarios”, contó Estanislao Puelles, del colegio de corredores inmobiliario de Mendoza.
“Tengo un departamento que alquilo por día, porque si lo alquilase en modalidad tradicional, con contrato de al menos 6 meses perdería plata. Hay mucha demanda, siempre lo tengo ocupado“, relató Cristian.
“Prefiero ir a departamentos porque es más privado, por la higiene y porque por la misma plata nadie te golpea la puerta diciéndote que se te terminó el turno”, contó Antonella.
Los precios
Hay telos para todos los gustos y bolsillos. Los precios van de acuerdo a sus comodidades y servicios, y de la mano a la cantidad de horas que se permanezca en el lugar (desde 45 minutos hasta 8 horas). Las cifras promedio arrancan desde los 900 pesos y superan los 4 mil.
De lunes a jueves
Desde $900 habitaciones estándar por 3 horas
Desde $3 mil pernoctar desde las 00:00 horas hasta las 8.
Viernes y sábados
Desde $1.000 pesos habitación estándar por 2 horas.
*pernoctar no suele permitirse los fines de semana

El curioso protocolo
Uno de los mendocinos que visitó un telo en los últimos días, contó que dentro de la habitación notó solo dos cosas diferentes en comparación a sus visitas prepandémicas: “Noté que en la habitación había muchas botellitas de alcohol, y que en lugar de una toalla habían dos o tres”, algo que el huésped temporario catalogó como “insólito, porque dentro de las habitaciones se produce todo tipo de contacto físico”.
Otra mendocina contó entre risas que “en la habitación había un cartel que decía que era obligatorio el uso del barbijo“.
