Mendoza recibe a diario visitantes que buscan ahondar sus conocimientos sobre la vida y obra de José de San Martín, y en toda la provincia pueden encontrar homenajes de la gesta libertadora.

La ciudad de Mendoza destaca cada una de las acciones que llevaron al general San Martín a realizar la heroica liberación de tres naciones hermanas y las revaloriza en varios espacios de memoria.

Quizás el más imponente de los homenajes al gran libertador sea el monumento que se encuentra en el Cerro de la Gloria y que se erigiera en honor al Ejército de los Andes

La obra del escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari, fue realizada con piedra y bronce. Luego, deslumbran cada uno de sus frisos, donde se relatan los pasos previos y posteriores al cruce de los Andes. En su simbología está la base del mensaje que quiso dejar el autor.

El espíritu de libertad y la ayuda de todo un pueblo que apoyó la iniciativa sanmartiniana están presentes en cada conjunto escultórico.

Luego, en el barrio cívico, frente a la Casa de Gobierno, se puede visitar el Memorial de la Bandera de los Andes. Allí se puede ver la enseña que acompañó la gesta y que luego fue regalada al pueblo mendocino por el general San Martín.

En una construcción moderna e imponente se la resguarda, custodiada por el Regimiento de Granaderos a Caballo. La llama votiva y la frase que evoca el juramento del Gran Capitán en el campo El Plumerillo antes de marchar producen un sentimiento muy conmovedor.

El Memorial cuenta con tres salas. En la primera, se encuentra la Bandera del Ejército de los Andes, el símbolo máximo de la Gesta Libertadora y primera bandera independiente de Sudamérica.

La segunda sala alberga dos Banderas Realistas capturadas por el Gral. San Martín en las batallas de la independencia y que fueron obsequiadas por nuestro Héroe Máximo al pueblo mendocino.

Finalmente, se encuentra un Auditorio, en el que se proyectan videos referidos a la creación de la Bandera del Ejército de los Andes y la Gesta Sanmartiniana.

En el Museo y Biblioteca General San Martín se atesoran sus pertenencias personales; puede visitarse sobre el Paseo La Alameda. Reliquias de esa época muestran su vida civil y militar; se lucen elementos que pertenecieran a él y a su esposa Remedios de Escalada y uniformes del ejército libertador.

Hay además monumentos, museos y placas en varios departamentos de la capital y en los departamentos de Las Heras, Maipú, San Carlos, Tunuyán, entre otros. 

El Campo histórico El Plumerillo, ubicado en el departamento de La Heras, fue originalmente la finca de Clemente Segura, quien la cedió al General para facilitar la preparación de las huestes libertadoras de América. Allí se instaló el campamento del Ejército de los Andes. 

Actualmente, se ha reconstruido el predio tal cual se encontraba en 1816.

El área del Campo Histórico se ambientó utilizando elementos y materiales réplicas de aquellos utilizados por el Ejército de los Andes.

La reconstrucción fue realizada en base a datos y documentos históricos y se utilizaron paredes de adobe, techos de paja y caña, puertas en cuero y suelo arenoso. 

En la visita se podrá apreciar cómo se componía el vivac, las habitaciones de los soldados llamados “Barracas”, la formación del ejército, su vestimenta, los alimentos que consumían las tropas, la forma en que se instruían, el armamento que utilizaban, el mobiliario de la época así también como era el despacho del General San Martín y los pabellones de los oficiales.

El Campo Histórico El Plumerillo, fue declarado lugar histórico en el año 1941.

Uno de los más destacados es el Manzano Histórico. Por el camino que conduce al Paso del Portillo, en la ruta hacia Chile, existía un árbol centenario.

La tradición relata que el general San Martín, al regresar de su campaña libertadora, entró a la provincia por el Paso del Portillo. Al hacerlo, en la última semana de enero de 1823, efectuó un alto frente al valle de Tunuyán, a unos kilómetros de la estancia Los Chacayes, para tomar un descanso.

Quien lo acompañó fue el coronel Manuel Olazábal, que acudió a recibirlo. Ambos dialogaron y evocaron las gestas militares que los tuvieron como protagonistas.

La tradición recuerda que conversaron bajo la sombra de un manzano en esos días del verano mendocino. San Martín pasó esa noche en una improvisada tienda de campaña junto a ese árbol. Al día siguiente continuó su viaje.

El árbol que se señala, se secó a finales de la cuarta década de este siglo. En la actualidad crece en ese lugar otro ejemplar de manzano. 

A su lado se levanta un monolito y un ofrendatorio. En sus cercanías, el monumento del escultor Luis Periotti rememora el encuentro de San Martín y Olazábal.

Saliendo ya de la capital mendocina, unos 20 km después de la villa turística de Uspallata, a unos pocos metros de la ruta 7 que llega hasta Las Cuevas, en la cordillera de los Andes, se encuentra el Puente de Picheuta, otro hito en la Ruta Sanmartiniana, un sitio por donde cruzó una de las columnas del Ejército de los Andes.

El coronel Las Heras, a cargo de la columna que avanzó por el Paso de Uspallata, cruzó por ese sendero de piedras.

Este puente colonial se levanta sobre el arroyo del mismo nombre y su curso de agua es variable, por eso no siempre sus aguas pasan por debajo del puente, a veces lo esquivan o pasan por el costado.

Muy cerca del puente, quedan restos del Fortín de Picheuta que en 1814 San Martín, siendo gobernador de Cuyo, ordenó levantar para dar refugio a los soldados que pasaran por esa región.

La importancia histórica del Puente de Picheuta en la gesta sanmartiniana y en los valores histórico-culturales de la provincia de Mendoza le valió para ser nombrado Monumento Histórico Nacional.