El Gobierno planea reparar casi 200 escuelas en muy mal estado durante el ciclo lectivo 2022. El deterioro de los edificios es tan grande que los trabajos se tendrán que realizar con estudiantes y docentes en las aulas. Techos que se llueven, baños rotos, pérdidas de agua y malas instalaciones eléctricas son algunos de los problemas con los que comenzarán las clases.

El daño y los desperfectos en los establecimientos educativos son de larga data. El propio director General de Escuelas (DGE), José Thomas, reconoció que “no están en excelentes condiciones”. Desde el Ejecutivo afirman que la falta de arreglos y las refacciones cortoplacistas llevaron a que cientos de escuelas estén inoperativas y con serios problemas en las condiciones estructurales.

Son problemas de años que se vienen postergando. Este deterioro no es nuevo. Esto sucede cuando hay poca continuidad en el mantenimiento, luego hay que hacer reparaciones mayores”, afirmó Marcelo Orrico, director de Ampliación y Construcción de Escuelas.

Los arreglos que deben hacerse, para los cuales el Gobierno lanzó licitaciones públicas a fines del 2021 y pidió a los municipios que destinen un mínimo del 30% proveniente de la Ley de Financiamiento Educativo, no estarán listos antes del inicio lectivo ni mucho menos.

Clases presenciales en escuelas deterioradas

La Subsecretaría de Infraestructura Escolar no prevé hacer traslados de alumnos, no es viable ni por los costos ni por la logística. Es por eso que estudiantes y docentes tendrán que convivir con las obras quizás durante todo el año, en el caso de los edificios con mayores inconvenientes.

Al mismo tiempo, la DGE confirmó que las clases comenzarán el 21 de febrero y serán de forma presencial, lo que fue ratificado recientemente por pese al avance de la variante Ómicron y el aumento de casos de coronavirus.

”Se está promoviendo la presencialidad y estamos enfocados en la reparación para que las escuelas estén en funcionamiento”, indicó Orrico. Para ello, los edificios tendrán que sectorizarse para independizar las tareas de los trabajadores con la de los estudiantes y docentes. Por ejemplo, en caso de que haya dos baños, uno quedará funcionando en las condiciones actuales mientras el otro es reparado. De no ser posible esto, colocarán baños químicos. 

Es delicado trabajar con los chicos en las escuelas. Vamos a molestarlos, pero no hay otra manera. También hay que tratar que el personal de la empresa no tenga contacto con los alumnos”, reconoció el director de Ampliación y Construcción, perteneciente al Ministerio de Planificación e Infraestructura Pública.

Las cientos de escuelas que deben repararse, hoy por hoy no están operativas ni son seguras para quienes asisten a estudiar o trabajar. Los problemas son estructurales, eléctricos, cloacales, sanitarios y de calefacción.

”Hay que reparar techos para que no se llueva, mochilas de los baños que pierden, solucionar la parte eléctrica. Hay escuelas con cables por todos lados, también el gas tiene que estar funcionando correctamente”, comentó Orrico. A su vez, los fondos tendrán que destinarse a la construcción de veredas, accesos y rampas para discapacitados. Esto se acordará con los municipios para repartir el trabajo, agregó.

Los establecimientos también tienen serios inconvenientes sanitarios.Hay escuelas en mal estado por reiterados problemas cloacales. Por ejemplo, en la zona de Bermejo y Los Corralitos, de Guaymallén, donde un camión tiene que ir a desagotar una vez por semana o más, para dar solución”, detalló Orrico.

En la larga lista de escuelas a reparar, el Gobierno tiene un apartado para las ”urgencias”, que reúnen la condiciones anteriormente mencionadas. Una de ellas es el Colegio Nacional Agustín Álvarez, de Capital. ”Hay que arreglar muchas cosas, instalaciones cloacales, cambiar los pisos, pero es Patrimonio Histórico, entonces hay que tener eso en cuenta, sacar las baldosas y colocarlas nuevamente, o unas similares, etcétera”, explicó.

Las escuelas en grave deterioro están distribuidas en distintos departamentos, algunas de ellas son: Manuel Láinez, Tiburcio Benegas, Mariano Moreno (Capital), Combate de Potrerillos (Las Heras), Salvador Maza (Guaymallén), Justo José de Urquiza (Maipú) y Hellen Keller (Godoy Cruz).

El plan de infraestructura

Actualmente, empresas están realizando trabajos de mantenimiento, que se conocen como coeficientes de impacto zonales, que reparan de 10 a 60 escuelas. Pero para las obras mayores, que abarcan no más de tres instituciones por compañía, la Provincia lanzó licitaciones públicas a fines del 2021. Para esto, se destinarán alrededor de $30 millones por escuela. ”No hay antecedentes de un operativo que incluya tantas escuelas a la vez”, según el funcionario.

Estas intervenciones forman parte de un plan de reparaciones que comenzó en 2020. Según Orrico durante ese año y el 2021 ”se hicieron mantenimientos, reparación de techos y baños”.

”Se hizo mucho, estamos levantando el nivel”, agregó, aunque reconoció que resta mucho por hacer.

”Un relevamiento que hicimos durante la gestión de Alfredo Cornejo indicó que el 20% de las escuelas estaba en mal estado, hoy son el 10 o 15%. En los seis años que llevo en el cargo, todo lo que hicimos en un principio lo estamos volviendo a reparar”, dijo Orrico.

Asimismo, el Gobierno busca convencer a los intendentes para que colaboren con los arreglos. La idea es reglamentar un artículo del Presupuesto 2022 para que los municipios destinen un mínimo del 30%, proveniente de la Ley de Financiamiento Educativo, para mejorar la inversión en educación. La DGE pretende que ese dinero se destine a las refacciones.

Esto no cayó muy bien entre los jefes comunales, sobre todo en los de la oposición, que creen que se trata de un ”pase de pelota” por no realizar las obras necesarias en su momento. Al respecto, desde el Gobierno indicaron que hasta ahora los municipios de Guaymallén, Capital y Godoy Cruz son los que se han comunicado con Infraestructura para coordinar las tareas a realizar.