Luego de la aprobación este miércoles de la reforma laboral en la Cámara de Senadores de la Nación, el presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), Santiago Laugero, sostuvo que la nueva normativa apuntará a “blanquear una realidad laboral” que ya se da en muchas pequeñas y medianas empresas del país.
En diálogo con LV Diez, el dirigente empresario remarcó que el núcleo de la reforma incluye herramientas como el banco de horas, el fraccionamiento de vacaciones y la extensión de los períodos de prueba, mecanismos que, según indicó, reflejaron prácticas habituales dentro del sector pyme.
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Laugero vinculó la necesidad de la reforma con la evolución del empleo formal en la Argentina. Esto, debido a que desde el 2002 el crecimiento del empleo privado registrado fue apenas del 3%, frente a un incremento cercano al 70% en la cantidad de monotributistas.
“En muchos casos el monotributo respondió a servicios reales, pero en otros también ha sido una forma de eludir costos laborales que no promueven el empleo formal”, afirmó. Para el titular de la FEM, el elevado nivel de cargas y aportes generó distorsiones que terminaron afectando la contratación en blanco.
En relación con el debate sobre la negociación entre empleador y empleado, uno de los ejes de la reforma laboral, Laugero aclaró que en el mundo pyme, donde predominan equipos de entre 5 y 20 trabajadores, las relaciones laborales suelen ser cercanas y se construyen sobre acuerdos cotidianos.
“Son vínculos más estrechos, donde las condiciones muchas veces se conversan y se adaptan a la realidad de cada empresa”, explicó. Bajo ese pensamiento, consideró que el “banco de horas” formalizará esquemas que ya funcionan en la práctica, como la compensación de horas trabajadas de más durante la semana para evitar jornadas los sábados.
Respecto a uno de los reclamos históricos del sector empresario, la litigiosidad laboral, Laugero reconoció que existió “una ola fuerte vinculada a juicios laborales”, aunque aclaró que no es la realidad predominante en los últimos años dentro del universo pyme. Sin embargo, valoró que la ley introduzca cambios en el cálculo de intereses y multas, estableciendo un tope atado al coeficiente de variación salarial más un 3%, lo que aportaría mayor previsibilidad ante eventuales conflictos judiciales.
En cuanto a los puntos pendientes, el dirigente advirtió que la reforma laboral no aborda de manera integral las nuevas modalidades de empleo, como el teletrabajo o las plataformas digitales.
“Hay un vacío en la regulación de las plataformas. La ley dice que no hay relación de dependencia, pero tampoco define claramente otra figura”, observó. Además, planteó que el avance de la inteligencia artificial y la automatización abrirá nuevos debates que todavía no están saldados en el marco normativo actual.
Sobre la ampliación del período de prueba, Laugero consideró que puede ser una herramienta útil para fomentar la formalización. Para el dirigente, en la práctica muchas empresas incorporaban primero trabajadores bajo esquemas informales o como monotributistas y luego, una vez consolidado su desempeño, los sumaban en blanco al plantel.
“Cuando uno incorpora a alguien, lo hace pensando en que se quede y aporte valor, no en despedirlo”, subrayó.
Por último, remarcó que en las pequeñas y medianas empresas un despido puede convertirse en un problema financiero significativo, especialmente en contextos económicos adversos. En ese sentido, el constructor destacó que limitar indemnizaciones extraordinarias o millonarias, como algunos casos que tomaron estado público, puede brindar mayor previsibilidad al empresario al momento de tomar decisiones.
