El mercado inmobiliario de Mendoza cerró 2025 con 34.643 escrituras públicas, el volumen más alto desde que el Registro Público de la Propiedad publica series comparables. El crecimiento interanual fue del 19,7% respecto de 2024, superando los picos previos de 2018 y 2022.

A diferencia de otros momentos de expansión, el récord no respondió a un salto puntual ni a un fenómeno estacional: la cantidad de operaciones inmobiliarias se mantuvo en niveles altos a lo largo de los doce meses, consolidando una tendencia sostenida.

El dato surge de las escrituras inscriptas en el Gran Mendoza, el Valle de Uco y la Zona Este. La Segunda Circunscripción Judicial —San Rafael, General Alvear y Malargüe— no integra el informe publicado por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), una metodología que delimita su alcance territorial.

Del piso de la pandemia al máximo histórico

Para dimensionar el volumen alcanzado el año pasado, es necesario observar la evolución del mercado inmobiliario mendocino en la última década. Entre 2014 y 2019, operó con una relativa estabilidad, oscilando en una franja situada entre las 25.000 y las 28.000 escrituras.

El año 2018 se había posicionado como el punto más alto de ese periodo, con 28.801 escrituras, una marca que no volvió a alcanzarse en los años subsiguientes debido a la retracción de la actividad económica general.

En 2020, año atravesado por la pandemia de Covid-19, las restricciones a la circulación y la paralización parcial de la actividad económica, Mendoza registró 20.525 operaciones, el nivel más bajo del período relevado. La caída fue generalizada y se reflejó de manera directa en la cantidad de escrituras inscriptas.

La recuperación comenzó en 2021, con la reanudación progresiva de la actividad y un incremento interanual del 43,8%, que llevó el total a 29.520 escrituras. En 2022, el mercado se sostuvo en niveles elevados, aunque sin un crecimiento equivalente y en 2023, la serie mostró un retroceso.

En 2024 se registró una recuperación parcial, hasta alcanzar el récord el año pasado, con casi 20% más de operaciones en la comparación interanual.

Las operaciones inmobiliarias contabilizadas corresponden a escrituras formalmente inscriptas en el Registro Público de la Propiedad. El dato mide volumen de actividad registral y nivel de formalización del mercado inmobiliario, sin discriminar por valor de la transacción, tipo de inmueble (casa, lote o departamento) ni destino del bien (vivienda, comercio o inversión).

Tampoco distingue entre inmuebles nuevos y usados ni entre operaciones financiadas o realizadas al contado.

El auge de la construcción

El récord de escrituras registrado en 2025 tiene como antecedente directo la expansión de la superficie habilitada para construcción hasta 2024. Según los datos oficiales de la DEIE, durante ese año se autorizaron 1.129.353 metros cuadrados, el mayor registro provincial del siglo.

La autorización de superficie no se traduce de manera inmediata en escrituras, pero constituye el paso previo indispensable para que los proyectos ingresen al circuito formal del mercado inmobiliario.

Existe un desfase estructural entre la aprobación de obra, la ejecución de los proyectos y la escrituración de las unidades. En ese marco, una parte sustancial de las operaciones registradas en 2025 corresponde a inmuebles cuya construcción fue autorizada y desarrollada en los años previos.

Luján, epicentro del “boom”

Dentro del total provincial de superficie habilitada para construir, Luján de Cuyo ocupa un lugar central. En 2024, el departamento autorizó 371.424 metros cuadrados, frente a los 187.983 registrados el año anterior. El incremento fue de 97,6%, el más elevado entre los departamentos con mayor volumen de obra aprobada.

Este crecimiento no tuvo una réplica equivalente en otros departamentos. Por ejemplo, mientras Guaymallén y Las Heras mantienen crecimientos mucho más moderados y la Ciudad enfrenta límites físicos para su expansión, enfocándose en la redensificación de áreas específicas, Luján de Cuyo capitalizó la disponibilidad de tierras y una normativa que favorece el desarrollo de barrios privados y complejos de uso mixto.

El resultado es una distribución territorial desigual de la superficie aprobada que plantea interrogantes sobre la planificación urbana a largo plazo. El hecho de que el crecimiento esté tan focalizado en una zona específica genera una presión adicional sobre los servicios públicos, la conectividad vial y el recurso hídrico.

Piletas, una pista sobre el tipo de desarrollo

Los datos oficiales hasta 2024 indican que la expansión de la superficie habilitada incluyó distintos tipos de obra. La mayor parte de los metros cuadrados aprobados corresponde a vivienda, tanto unifamiliar como multifamiliar, junto con desarrollos de uso mixto que integran unidades habitacionales y locales comerciales.

Dentro de la información técnica relevada aparece un indicador específico: la cantidad de piletas declaradas en las obras privadas habilitadas. Este dato, que forma parte de las declaraciones obligatorias de obra, aumentó en paralelo a la superficie autorizada y se concentró en los mismos departamentos que lideraron la expansión constructiva, con Luján de Cuyo a la cabeza.

Más allá de lo anecdótico, este indicador confirma que una parte sustancial de la inversión se vuelca a propiedades de gama alta. El registro de piletas no mide operaciones ni valores inmobiliarios, pero queda asentado junto con los metros cuadrados habilitados y permite reforzar la idea de un mercado traccionado por sectores de alto poder adquisitivo.