Los dos sismos que sacudieron Mendoza en menos de cinco horas se sintieron con tanta fuerza porque ocurrieron a apenas 10 kilómetros de profundidad, una condición que hace que la energía llegue con mayor intensidad a la superficie. Así lo explicaron especialistas de la Universidad Nacional de Cuyo y del Conicet, quienes señalaron que este tipo de movimientos suele generar, en algunos casos, hasta una sensación similar a la de una explosión.
El primer movimiento sísmico ocurrió a las 22.37 del lunes, alcanzó una magnitud de 4,8 en la escala de Richter y tuvo su epicentro 11 kilómetros al sur de Ugarteche, en Luján de Cuyo. Horas más tarde, a las 3.18 de este martes, se registró un segundo temblor de 4,3 grados, con epicentro 16 kilómetros al sureste de Potrerillos. Ambos tuvieron una profundidad de apenas 10 kilómetros, según los datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).
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La profundidad, el aspecto clave
La investigadora principal del Conicet en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y profesora de la Universidad Nacional de Cuyo, Stella Moreiras, explicó que la profundidad del hipocentro es uno de los factores más importantes para entender cómo se siente un sismo.
La especialista señaló que los sismos se producen cuando la energía acumulada por el movimiento de dos bloques de roca se libera de forma repentina en una falla geológica. Ese punto donde se origina el movimiento recibe el nombre de hipocentro.
“Cuanto más superficial es el hipocentro, menor es la distancia que recorren las ondas sísmicas hasta la superficie y, por lo tanto, mayor es la intensidad con la que las percibe la población”, explicó Moreiras.
En cambio, cuando esa liberación de energía ocurre a decenas o cientos de kilómetros de profundidad, las ondas llegan más debilitadas y el movimiento suele sentirse con menor intensidad.
Por qué algunos sintieron una explosión
Luego del sismo del lunes por la noche, numerosos mendocinos aseguraron haber escuchado un fuerte estruendo antes o durante el movimiento.
El ingeniero civil especializado en estructuras y profesor de la Universidad Nacional de Cuyo, Daniel Quiroga, sostuvo que esa percepción tiene una explicación física.
Según detalló, cuando dos bloques de roca permanecen sometidos a tensión durante un largo tiempo, llega un momento en que esa fuerza se libera de manera abrupta. Ese proceso puede generar no solo las ondas sísmicas, sino también un sonido que algunas personas perciben como una explosión.
El especialista comparó el fenómeno con dos superficies que se encuentran presionadas entre sí hasta que, de repente, ceden y liberan toda la energía acumulada.
¿Los dos sismos están vinculados?
Moreiras indicó que, con la información disponible hasta el momento, todo indica que los dos sismos se originaron en fallas diferentes. Sin embargo, aclaró que todavía no puede descartarse por completo una conexión en profundidad, ya que eso requiere estudios geológicos específicos.
Por su parte, Quiroga explicó que la corteza terrestre está formada por numerosas fracturas y que, en algunos casos, el desplazamiento de una falla puede modificar el estado de tensión de otras cercanas. No obstante, remarcó que eso no implica necesariamente que ambos movimientos pertenezcan al mismo sistema.
Los especialistas recordaron que la mayoría de los sismos registrados en la provincia ocurre a grandes profundidades y suele pasar inadvertida para la población. En esta oportunidad, lo que hizo diferentes a los dos movimientos fue precisamente su escasa profundidad, una característica que explicó por qué miles de mendocinos los sintieron con tanta fuerza pese a que no fueron eventos de gran magnitud.
Qué fallas podrían haberlos originado
Todavía no se puede determinar con certeza qué fallas geológicas se activaron. Así lo explicó la geóloga del Conicet, Laura Giambiagi, quien señaló que ese análisis requiere un estudio detallado de las ondas sísmicas registradas por sismógrafos de Argentina y de otros países.
La especialista indicó que los sismólogos deben procesar la información obtenida por los distintos equipos distribuidos en Mendoza, el resto del país, Chile y otras regiones del mundo para reconstruir con precisión el origen del movimiento.
Si bien el análisis aún no concluyó, Giambiagi sostuvo que la principal hipótesis es que el sismo con epicentro al sur de Ugarteche se haya originado en la falla de Barrancas, una de las estructuras geológicas con mayor actividad sísmica de Mendoza.
La investigadora aclaró que esa posibilidad todavía no puede confirmarse con total certeza, ya que primero deben completarse los estudios sobre las ondas sísmicas registradas tras el movimiento.
Las principales fallas en Mendoza
Mendoza posee numerosas fallas geológicas activas, aunque algunas concentran mayor atención por su capacidad para generar sismos superficiales.
Entre las más importantes se encuentra la falla de Barrancas, ubicada en Maipú y vinculada históricamente con el potente terremoto de 1985.

Otra de las estructuras más conocidas es la falla La Cal-Calle Perú, que atraviesa el norte del Gran Mendoza y es señalada por los especialistas como la responsable del devastador terremoto de 1861, el más trágico registrado en la historia de la provincia.
A ellas se suman las fallas del Piedemonte, un conjunto de fracturas paralelas a la Precordillera que atraviesan sectores donde actualmente se proyecta el crecimiento urbano y que representan una importante fuente de actividad sísmica superficial.
