“Es un día singular para mí, porque a lo largo de mi vida muchas veces me crucé con Impsa”. Así comenzó su discurso el presidente Alberto Fernández, quien este jueves encabezó el acto oficial en la sede de la empresa rescatada por el Estado.

El jefe de Estado se refirió a la grave crisis que afectó a la metalmecánica, que puso en jaque su futuro y relató una charla que mantuvo con el ministro de Economía, Martín Guzmán: “Veíamos las similitudes de lo que le pasaba a Impsa y lo que le pasa a la Argentina”.

“El ejemplo de Impsa bien sirve porque de algún modo genera un paralelo que lo que le pasa a la Argentina”, dijo Fernández. Y agregó: “Que hoy se mantenga en pie es en esencia el resultado del esfuerzo de toda la Argentina, apostando a una empresa que se desarrolló en Mendoza”.

“Perder una empresa como Impsa era una enorme pérdida para la Argentina”, consideró Fernández. “Impsa es un buen modelo para darnos cuenta que con el esfuerzo de todos podemos hacer un país diferente”, comentó.

Tras destacar el trabajo de la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, Fernández siguió el hilo que había planteado el gobernador Rodolfo Suarez en su discurso y se refirió a la grieta.

“No hay derecho que la distancia que algunos llaman grieta postergue el desarrollo de la Argentina. Si aprendemos a respetarnos y a construir juntos en la diversidad, todo será más fácil. Impsa es un buen modelo para darnos cuenta que con el esfuerzo de todos podemos hacer un país diferente”, concluyó.