Cuando todas las armas legales intentan ponerle fecha de defunción al negocio ilegal de explotación a través de la prostitución y la trata de personas, una nueva estrategia parece reflotar el comercio. La modalidad apunta a alquilar departamentos por un único día y así poder evadir la ley.
En los diarios está prohibido publicitar avisos de oferta sexual, en la ciudad no se permiten por ordenanza los cabarets o whiskerías que puedan promover la explotación; sin embargo, aunque a simple vista no se ve, muchas mujeres jóvenes siguen trabajando en departamentos en diferentes puntos de la ciudad atendiendo a turistas y empresarios.
En mayo, se realizó un importante allanamiento en la galería Independencia en donde se detecto que de los 160 departamentos que allí hay el 60% estaba alquilado a proxenetas. “Hemos realizado 88 procedimientos, de los cuales se cerraron 32 departamentos en los que se ejercía la prostitución. Muchas veces nos encontramos con que llegamos porque algún vecino hizo una denuncia en la comuna y esta era falsa”, comentó Rodolfo Suárez, presidente del Concejo Deliberante de Capital.
Y agregó: “Hecha la ley, hecha la trampa. Ahora la nueva modalidad es alquilar por día un departamento. Entonces cuando llegamos nos encontramos que ya se fueron”, dijo Suárez, quien explicó que sólo pueden intervenir en los casos en los que se descubra que hay más de una persona ofreciendo servicios sexuales. “Si una mujer vive sola en un departamento y ejerce la prostitución, nosotros no podemos hacer nada porque está amparada por la Constitución ya que forma parte de su vida privada. No así si se involucra a varias personas porque ya es explotación sexual”, dijo el funcionario.

Lo cierto es que varias mujeres se animan a incursionar en este rubro y muchas de ellas son jóvenes que están cursando sus estudios universitarios. Algunos les llaman escorts o prostitutas vip ya que solamente atienden a turistas que pagan en dólares o euros o a empresarios que pueden costear los altos precios que piden por sus servicios sexuales.
Las que brindan el servicio tienen entre 18 y 35 años y se las ingenian para que sus familiares y principalmente sus vecinos no sepan que atienden a caballeros y hasta a damas por igual. Los clientes preferidos son empresarios, jóvenes ricos y extranjeros que pueden abonar entre 600 y dos mil pesos la hora dependiendo de lo que el cliente desee hacer.
Anastacia tiene 30 años y su familia cree que es personal trainer. No trabaja en un departamento y asegura que se maneja de manera independiente con extranjeros que contacta a través de las redes sociales. La joven va a hoteles a ver a sus clientes que, por lo general, vienen por asuntos de negocio a la provincia.
“Las trabajadoras sexuales nunca estuvieron bien vistas. Pero si analizas un poco lo que ocurre en las redes sociales, cualquier chica sube fotos desnudas y prácticamente se regala a sus seguidores. Es de público conocimiento que muchas vedettes ejercen esta profesión y están en programas de televisión que le pagan dos pesos sólo para conseguir más clientes adinerados que las banquen. No digo que esté bien lo que hacemos, pero muchas veces la situación económica no nos permite otra salida”, dice Anastacia, quien destaca que muchos de sus clientes resaltan que es una mujer culta con la que además pueden charlar sobre política o economía ya que está estudiando para contadora.

Por su lado, María Pía, quien tiene 23 años y estudia en la UNCuyo, dijo que se animo a comenzar en este rubro porque una amiga le dijo que podía “ganar mucha plata sin exponerme a que mis conocidos se enteraran. Vivo sola, trabajo en mi departamento y no tengo que responderle a nadie. Si bien no es la manera en la que pensaban ganarme la vida, es una salida económica momentánea, por lo menos hasta que termine de estudiar”, confío la joven.
Desde la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina, defienden los derechos de las prostitutas y aseguran que ellas no están a favor de la trata de personas. “Muchos criminalizan la prostitución cuando no es un delito en nuestro país, sí es delito el proxenetismo, pero paradójicamente es lo que no se persigue y es con lo que nosotras desde la Asociación estamos luchando”, dijeron desde esa institución.
Chyntia es otra mendocina que ofrece sus servicios sexuales y asegura que está muy orgullosa de hacerlo porque “no le robo ni mato a nadie. Hay más políticos cometiendo delitos que nosotras. A muchas mujeres les puede parecer rebajante lo que hago pero simplemente cumplo fantasías sexuales. Es cierto que la trata de personas o la esclavitud sexual es tremenda en el país pero yo trabajo sola, no tengo ninguna persona a quien responderle. Pero sí hay que reconocer que muchas jovencitas son obligadas a prostituirse y a la gente que hace eso es a quien hay que condenar”, concluyó la mujer de 38 años.
