Los trabajadores de salones de fiestas es un sector al que la pandemia le hizo mucho daño y actualmente la actividad está pasando un momento muy delicado. Aunque se les permita su funcionamiento como bares o restaurantes, los empresarios afirman que no es la solución y esperan que las actividades se amplíen y puedan volver a recibir casamientos y cumpleaños con el avance de la vacunación en la provincia.

“Ahora estamos con la cepa Delta, pero después va a venir otra. Esto es como la gripe, que nunca desapareció. Cada año tenemos gripe, pero la gente siguió con su vida normal. Tenemos que trabajar en un marco de cuidado, pero trabajar. No podemos esperar que el virus termine, porque no va a terminar nunca. Si el gobierno tiene planeado eso, nos lo tiene que decir y nos dedicamos a otra cosa”, sostuvo el presidente de la Asociación de propietarios de salones de fiestas de Mendoza (ASAFI), Mauricio Sequeiro.

Un edificio que está pensado para fiestas de 500 a 600 personas promedio tiene un costo fijo acorde a esa función. Hoy se le está permitiendo funcionar como restaurante con una capacidad de hasta 100 personas, por lo que ese costo inicial resulta caro para las posibilidades actuales.

“El salón que manejo tiene una hectárea de parque, 800 m2 de salón, cocina con cámaras de frío grandes, para eventos de gran magnitud. Ponerlo en funcionamiento significa trabajar a pérdida”, detalló Sequeiro.

Vamos a cumplir un año y medio trabajando a pérdida. Nos estamos endeudando para trabajar. Nos estamos ahogando”, expresó.

Muchos fueron los festejos pospuestos sin fecha definida durante este casi año y medio de pandemia. La gran mayoría de mendocinos decidieron directamente cancelarlas. Y es que si se trata de una fiesta de cumpleaños de 15, por ejemplo, luego de 8 o 9 meses, ya está totalmente fuera de tiempo.

Patricia es dueña del salón Desert Eventos: “Yo tengo cerrado desde el 3 de abril que fue el último evento que nos autorizaron. Y estoy a la espera de una respuesta para poder reprogramar los eventos pendientes y los que tengo a partir de fines de este mes. La verdad con mucha incertidumbre y sin una respuesta clara. La gente no quiere saber nada con festejar en modo restaurante”.

Los casamientos sin buffet, sin barra y sin baile, no son precisamente la fiesta que alguien imaginó alguna vez y por la cual ahorró mucho tiempo. La gente sentada con bebida a la mesa, y sin baile, no le gusta al mendocino y muchos decidieron seguir esperando. 

El último protocolo que nos autorizaron fue en diciembre del año pasado, que nos permitió abrir para trabajar en enero, febrero y marzo. Después vino otra restricción estricta desde el gobierno nacional y tuvimos que cerrar. Luego se nos permitió trabajar, pero como restaurant, pero no está permitido hacer eventos”,

Cómo se realizaban las fiestas en Mendoza hasta marzo

  • 150 personas como máximo para cualquier evento.
  • Los invitados siempre en mesas de hasta 6 personas.
  • Pistas de baile con juegos de living para que la gente a la hora de bailar no interactúe entre sí, y baile en burbujas.
  • Sin barra de bebidas.
  • Las bebidas las debe llevadas por el mozo hasta la mesa.
  • No mesas dulces ni catering “bandejeado”.

“Cerré, vendí el catering y alquilé el salón”

Gabriel Granda contó que tenía una empresa de catering y administraba el salón Lola Mora. Realizó su último evento el 7 de marzo del 2020 y “después de eso no pudimos hacer absolutamente nada de nada, ni siquiera trabajar con los catering q le hacíamos a empresas, ya q estas tenían a todos sus empleados trabajando home office. Nos cerró todo tipo de ingresos”

“Aprovechando el espacio que teníamos en Lola Mora, sus parques y jardines, lago y vista a la cordillera, abrimos un restaurante a mediados de septiembre aprovechando el espacio al aire libre hasta las 19, hora permitida. Luego muté y terminé trabajando como Resto Bar desde la tarde hasta la noche, cuando se pudo”, relató Granda.

“Todo lo que hicimos, nunca nos alcanzó para cubrir los costos. Semana tras semana terminamos poniendo plata de nuestros bolsillos: volvieron a cobrarnos impuestos de la música y de un día para otro la gente de Diversión Nocturna apareció también con otro impuesto más. Esto último termino cansándome, y decidí cerrar, vender el catering y poner en alquiler el salón”, continuó.

“Los eventos que nos quedaron del año pasado por hacer, algunos los realizamos y a otros les devolvimos el dinero. Terminamos muy endeudados, alquilando el lugar y retirándome del rubro después de 20 años de trayectoria. Hoy me dedico a otra cosa totalmente distinta, pero sigo apostando a este país”, finalizó. 

Los trabajos alternativos

“A mí y al lugar donde trabajo nos cortaron al 100%. Nos mató. Tuvimos que salir a hacer otras cosas. Yo estoy modificando una panadería junto a un amigo, para convertirla en una fábrica de pastas“, contó Daniel Vincci, cheff y organizador de eventos.

“Manejo dos salones grandes y tenía mucho trabajo, y de repente cayó a la nada. Te abandona también el no uso de la cabeza, porque para organizar un evento tenés que hacer un montón de logística, y de repente estar encerrado en tu casa sin trabajo, te afecta mucho. No solo en lo económico, te genera una serie de replanteos importantes”, señaló Vincci.

“Soy parte de un dúo de dj y como todos los del rubro, fuimos los primeros en quedarnos sin trabajo. Salones de fiestas y boliches, siguen cerrados, entonces decidimos centrarnos en las redes sociales y generar contenido como videos para tik tok, instagram y YouTube. Actualmente tocamos en bares y realizamos colaboraciones con amigos del rubro”, contó Agustín sobre su rebusque pospandemia.

A Agustín, como a tantos otros, la pandemia le cambió la vida: cuando se quedó drásticamente sin trabajo puso énfasis en los estudios para recibirse de profesor de educación física. Su voz interior le pedía un título universitario, como salvavidas ante una actividad que se derrumbó de un momento a otro. Y en enero 2021 logró el título que le abrió las puertas laborales en la UNC. 

Ariel Castro es productor de eventos, trabajaba de manera privada y junto a municipios: “Ha sido y sigue siendo caótico. Literalmente no podemos trabajar. Llevamos 14 meses con las puertas cerradas. Con los problemas de reprogramación de fechas, en el mejor de los casos, se nos está juntando todo para una fecha que ni siquiera sabemos cuándo va a ser. En la mayoría de los casos, todavía estamos devolviendo el dinero a la gente que desistió de hacer el evento porque se cansó de esperar”.

“Por el lado de los espectáculos también está todo parado. Sin lugar a dudas nuestro rubro fue el primero en cerrar y será el último en abrir”, afirmó Ariel con mucho pesar.

Por el avance de la vacunación, sueñan con  un boom de fiestas para primavera

Los sobrevivientes de salones de fiestas, al igual que los wedding planner, diseñadores de modas, dj’s, entre otros rubros que han vivido de eventos, esperan un contexto distinto tras el avance de la vacunación. 

Las personas consultadas coinciden en que hay un aumento de potenciales clientes. La gente pregunta precios y protocolos para posibles fiestas, pero la incertidumbre hace que la cadena llegue solo a este eslabón. El temor de dejar una seña y luego perderla, de que nada salga como lo previsto. 

El sitio Sofis Team de Events Boutique, uno de los más prestigiosos del país, publicó que “en el verano se demostró que los eventos con protocolos y cuidados no contagian. En nuestra experiencia, con casi 20 bodas entre febrero y marzo, y más de 2.500 personas entre invitados y proveedores, no tuvimos un sólo caso de contagio”.

El presidente de la Asociación de propietarios de salones de fiestas de Mendoza contó que esperan en carácter de urgente una respuesta por parte del Gobierno de Mendoza sobre el petitorio de retomar la actividad como salones de fiestas, bajo protocolos establecidos en conjunto desde el año pasado.