La municipalidad de la Ciudad de Mendoza dio un giro político y decidió, a través del Concejo Deliberante, modificar una ordenanza para prohibir la actividad bailable en los pubs de la Arístides Villanueva. La decisión política del intendente Rodolfo Suárez no había caído bien entre los empresarios, pero corrige una polémica norma de uso del suelo que generó protestas en los vecinos de esa zona residencial. Paralelo a esto, los concejales capitalinos también avalaron que comience a cobrarse por el estacionamiento en esa misma zona para tratar de regular el crecimiento en la población de cuidacoches que trajo aparejado el crecimiento comercial en la Quinta Sección. 

El proyecto que restringe a los pubs había sido enviado por el intendente Suárez la semana pasada al concejo Deliberante. Ayer se terminó de darle forma en una reunión donde los funcionarios capitalinos recibieron a los vecinos y a los empresarios. La norma fue acompañada por la mayoría de los bloques, salvo por el Frente de Izquierda de los Trabajadores. La concejal Macarena Escudero se abstuvo de votar, pero la modificatoria a la ordenanza 3866 finalmente cosechó la adhesión de los 9 ediles de la UCR, el PRO y el FpV.   

Se trata de una modificación de la ordenanza 3.866, que regula la actividad comercial en Capital y estipula que los locales comerciales como pubs y bares de esa arteria capitalina no puedan funcionar como boliches. Se trata de un significativo giro político sobre la diversión nocturna al menos en la zona de la Quinta Sección. Es que hasta hace poco, la municipalidad era tolerante a que varios pubs se convirtieran en determinado momento de la noche en pistas de baile. 

“Los locales que habían pedido factibilidad, tenían un agegado de actividad secundaria como local bailable, pero nunca se adecuaron a las normas de la ordenanza 3866, como no cobrar taquilla, no retirar más del 50 por ciento de las mesas, eran restó bar pero funcionaban como boliches bailables, concretamente”, indicó Darío González, actual presidente del Concejo Deliberante, que reconoció la presión ejercida por los vecinos. 

“Lo que cambió es que se escucha más al vecino”, aseguró Sebastián Tapia, concejal por el FpV. El edil justicialista recordó que con la ordenanza de uso del suelo -que estuvo frizada durante un año y se aprobó después de las elecciones de marzo pasado- sólo sirvió para encuadrar las situaciones ilegales en lo legal. “Nunca estuvieron permitidos los locales bailables, pero se intentó hacer un punto medio. Lo que siempre ha fallado en esta gestión han sido los controles. Hay que ver la factibilidad edilicia de esos locales bailables, cuál era la aprobación que le daba el municipio. hay que ver quiénes eran los responsables que firmaban estas autorizaciones”, cuestionó. 

Desde la bancada del PRO-PD, César Saayavedra y Gustavo Senetiner señalaron que “en dicha problemática no son culpables ni vecinos ni empresarios, sino hay una gran ausencia del Ejecutivo en velar con total compromiso el bienestar de la sociedad, de aquellos que invierten en una ciudad turística, y en una calle totalmente comercial, apoyados y habilitados en su momento por el Concejo Deliberante”.

De las protestas a la restricción

Ese giro tuvo sus fundamentos en las protestas vecinales y la mala performance de la UCR en las elecciones de concejales. Ya con Rodolfo Suárez al frente del municipio -luego del fallecimiento de Víctor Fayad-, el nuevo intendente avanzó sobre las situaciones irregulares que en la gestión de Víctor Fayad pasaban desapercibidas.

“Se priorizó el interés de los vecinos por sobre los empresarios. Suárez entendió que los resultados de la ordenanza 3866 no fueron los esperados”, agregó González, que reemplazo al “Rody” cuando éste se hizo cargo del Ejecutivo municipal. En esa línea, a través de un comunicado, el intendente capitalino sostuvo: “Con esta ordenanza aprobada honramos el contrato de esta gestión con los vecinos que han visto afectada su calidad de vida”.    

Sin embargo, la medida sólo abarca a la Quinta Sección y no incluye otras zonas con el mismo conflicto, como la Segunda -el perímetro de San Juan, Morón, Rondeau y República de Siria- y la Alameda, en la Cuarta. Por ello, los concejales aprobaron a su vez un pedido de informe para que Suárez de cuenta por qué no se amplía a estas zonas la misma restricción. González aseguró que en este caso se trata de locales bailables que funcionan desde hace 20 años y que cuentan con la habilitación correspondiente, a diferencia de los pubs de la Arístides.

“No nos vamos a comer un recurso de inconstitucionalidad contra la municipalidad porque tienen derechos adquiridos”, justificó el presidente del Concejo. Y añadió que el boliche Seven -ubicado sobre calle San Juan- fue clausurado por la municipalidad y hoy funciona gracias a un amparo judicial. Por lo pronto, se decidió conformar una comisión de seguimiento para analizar cada situación en particular, según lo prometido por los funcionarios a los vecinos de la Segunda Sección.

Empresarios dicen que cerrarán y se perderán empleos

La medida no fue, por supuesto, bien aceptada por los dueños de los bares. Facundo Alonso, dueño de Amores Perros, señaló que “es casi seguro” que cerrará su emprendimiento. “Hay un 80 por ciento de las posibilidades de que cerremos el lugar y se tenga que despedir a toda la gente”, adelantó para dar cuenta del impacto de la medida. Alonso graficó que, si el local solo funciona como bar y no puede hacerlo como boliche, tienen una pérdida de entre 15 a 20 mil pesos mensuales. Por ello, se quedarían sin trabajo unos 30 empleados. 

Por eso, calificó la modificación de la ordenanza como “un acto de irresponsabilidad total, porque nunca se nos consultó, nunca se armó una mesa de diálogo con los vecinos, no hubo miramientos hacia los empresarios y hacia los empleados”. 

Luis Casais, dueño de uno de los pubs más emblemáticos de la avenida -Por Acá-, aseguró que la ordenanza “va en contra de la evolución” comercial que ha tenido Arístides Villanueva en los últimos años. El empresario advirtió que “estamos pensando en cerrar porque la facturación cayó estrepitosamente. Lo que logró el intendente anterior -por Fayad- de tener una calle muy comercial, esta persona -por Suárez- la va a voltear”. Casais consideró que la municipalidad tendría que haber acompañado a los vecinos de la zona mejorando la seguridad y colocando el estacionamiento medido. “Era más negocio para la municipalidad, que sacarse el negocio de encima”. 

Sin pistas de baile desde el fin de semana pasado, la afluencia de gente se empezó a notar con una disminución. “Al faltar gente, lo que se está beneficiando es a la Alameda y la San Martín Sur. No se por qué se la agarraron con la Arístides. Varios colegas han hecho inversiones muy fuertes con la acustización para poner todo en orden y van a tener que cerrar”, manifestó Leo Guardatti, dueño de Claroscuro y que sentirá indirectamente el coletazo de la medida aunque su local solo funciona como bar, porque señaló que habrá menos gente para la previa. 

Estacionamiento medido desde las 21 a las 5

Los concejales capitalinos también aprobaron por unanimidad otra ordenanza colateral a la diversión nocturna. Por unanimidad, se sancionó el estacionamiento medido en la zona de Arístides Villanueva, Segunda Sección y Alameda, es decir, allí donde ha crecido la oferta de diversión nocturna. El estacionamiento regirá desde las 21 hasta las 5. 

Se trata a su vez de una medida para incluir a los cuidacoches que han proliferado a la par del desarrollo comercial nocturno de estas zonas. Solo en la zona de Arístides se calculan que hay 250 personas realizando estas actividades. No se sabe cuántos cuidachoches trabajan en otras zonas, pero desde el área social del municipio ya se los está censando, explicaron. Los mismos serán incluidos en un programa laboral de la municipalidad, tal como ha ocurrido en otras zonas.  

Por el momento, el municipio no tiene definido qué calles entrarán en el estacionamiento medido. Sí adelantaron que abarcará Arístides, desde Belgrano hasta Boulogne Sur Mer y las laterales hacia el sur y hacia el norte. Se espera que en 10 días avancen con esta regulación en una avenida que por el crecimiento comercial el estacionamiento recayó en manos de los cuidacoches que llegaban a cobrar hasta 20 pesos por cada vehículo.

La regulación será “paulatina”, indicó Darío González. También se piensa en otorgar una oblea a los vecinos de esas calles, que estarán exentos del canon por hora.