El cierre del centro médico Santa Rita, ubicado en la Ciudad de Mendoza, abrió un nuevo frente de preocupación en la crisis del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA). La decisión no solo pone en riesgo los puestos de trabajo de quienes sostuvieron durante años el funcionamiento del establecimiento, sino que también deja interrogantes sobre la continuidad de la atención médica para miles de afiliados.
La crisis de IOSFA no es nueva. Afiliados aseguraron que el problema en torno a la obra social se viene arrastrando desde las gestiones anteriores y se profundizó en los últimos años durante el mandato de Luis Petri al frente del Ministerio de Defensa.
El conflicto alcanzó un nuevo punto crítico en octubre, cuando el Gobierno nacional avanzó con la disolución del organismo y su división en dos entidades: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG).
La reestructuración contempla un fuerte recorte de personal y el cierre de dependencias, lo que incrementó la incertidumbre entre los trabajadores y los afiliados. En Mendoza, donde IOSFA cuenta con alrededor de 16.000 beneficiarios, el impacto se tradujo en notificaciones de despido y en el cierre del histórico centro médico Santa Rita.
Cierra el centro médico Santa Rita y crece la incertidumbre por los despidos en IOSFA
El cierre del centro médico Santa Rita, ubicado en la Ciudad de Mendoza, abrió un nuevo frente de preocupación en la crisis del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA). La decisión no solo pone en…
Las notificaciones de despido comenzaron a llegar durante la noche del viernes y la madrugada del sábado. Los trabajadores recibieron comunicaciones oficiales que establecen el 30 de noviembre como fecha de finalización de sus vínculos laborales, en el marco del proceso de disolución y reorganización de la obra social dispuesto por el Gobierno nacional.
En el centro médico Santa Rita trabajan alrededor de 19 personas y algunos llevan hasta 33 años en el establecimiento, pero aseguran que recién ahora tomaron dimensión de la situación contractual en la que se encontraban. De acuerdo con sus testimonios, solo cuatro tendrían estabilidad como personal de planta permanente, mientras que el resto quedó expuesto a las desvinculaciones.
“Muchos empleados, de más de 33 años de antigüedad, se enteraron de que no estaban en planta permanente en ese momento. La situación es muy complicada, ya que no solamente se quedan sin trabajo sino que pierden la cobertura y tratamientos de sus familiares”, dijo uno de los afectados por el cierre de la clínica Santa Rita.
Los empleados aseguran que ya se dejaron de otorgar nuevos turnos y advierten sobre las dificultades que tendrán quienes necesitan sostener tratamientos y controles periódicos. Entre las situaciones que generan mayor preocupación mencionan a familias con hijos que atraviesan tratamientos oncológicos y que necesitan continuidad en la atención.
“La preocupación es generalizada, hay uno de los despedidos que tiene un hijo bajo tratamiento oncológico y no sabemos qué va a pasar con él”, agregaron.
Hoy el panorama es incierto y el impacto es especialmente fuerte entre quienes dedicaron gran parte de su vida laboral al lugar. Trabajadores con décadas de antigüedad se encontraron con que no tenían garantizada la continuidad, pese a haber desarrollado tareas de manera sostenida durante años.
La inquietud se suma a las interrupciones que, según los trabajadores, ya se registraban en distintas prestaciones externas de IOSFA. En ese escenario, el centro médico se había convertido en una alternativa para afiliados que no encontraban respuestas en otros efectores.
Una historia de ocho décadas que termina en medio de la crisis
El Santa Rita tiene una trayectoria de aproximadamente 80 años vinculada a la Fuerza Aérea. Durante buena parte de ese tiempo funcionó como un espacio de atención para el personal de la institución y sus familias.
Con la integración de las distintas coberturas en IOSFA, el centro pasó a formar parte de una estructura más amplia. La unificación de las obras sociales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad fue dispuesta durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner en 2013, mediante el Decreto 637.
Sin embargo, según relataron trabajadores, con el correr de los años comenzaron a acumularse dificultades vinculadas con la administración, los costos y el manejo de los recursos. También señalaron que dejaron de tener información clara sobre los gastos y las decisiones que afectaban el funcionamiento del establecimiento.
El deterioro se profundizó con el cierre de farmacias y droguerías, además de otras dependencias de la obra social en distintos puntos del país. En Mendoza, la farmacia propia ya había dejado de funcionar y ahora el ajuste alcanza al centro médico Santa Rita.
La situación se tornó crítica y, desde Nación, decidieron el cierre del establecimiento dejando incertidumbre entre los empleados y afiliados. El Santa Rita ofrece prestaciones de clínica médica, pediatría, odontología, kinesiología, enfermería y otras especialidades, y recibe pacientes del Gran Mendoza y de distintos departamentos de la provincia.
