En los últimos tres años, Mendoza se ha convertido en una “pinturita”. El muralismo en sus diferentes estilos ha ganado espacios y los mendocinos han comenzado a tener un sentido de pertenencia frente a esas obras de arte.

Frentes de casas abandonadas, de edificios públicos, muros en los accesos a los diferentes departamentos provinciales, plazas y muchos rincones urbanos se convirtieron en un museo a cielo abierto gracias a muchos artistas locales.

Hay varios grupos que realizan estas obras y muchos de ellos están inspirados en el muralismo mexicano, pero imprimiéndoles el sello local. Así, por ejemplo, el grupo Periferia se plantea como  un grupo abierto en el que colaboran actores,  artistas visuales en sus distintos géneros, productores de cine, músicos, diseñadores,  teóricos y críticos entre otros, que se renuevan en función al proyecto a abordar. Uno de sus trabajo que causó mayor impacto lo desarrollaron en 2006 y estuvo relacionado con la muerte de una joven: Marita Castro, quien fue atropellada en San Martín casi Coronel Díaz, de Las Heras, el 25 de setiembre de 2004.  El grupo realizó varias intervenciones callejeras para pedir justicia.

Arte inspirado sobre el asesinato de Marita Castro, una operaria de una fábrica de lácteos de Las Heras.

Uno de sus mentores fue el artista plástico Sergio Rosas, quien aseguró que para Mendoza es inédito que los artistas salgan a la calle y se expresen. Y asoció el fenómeno al hecho de que las salas de arte en la provincia han ido desapareciendo paulatinamente y los nuevos artistas no tienen dónde mostrar sus obras.

Sin embargo, Rosas, docente e investigador en Artes Visuales de la UNCuyo, hizo un poco de historia y aclaró que “existe una larga y fecunda historia del muralismo en el contexto del arte latinoamericano. El inicio de las vanguardias del siglo XX latinoamericano lo marca el movimiento ampliamente conocido del muralismo mexicano. Su finalidad inicial fue didáctica: educar al pueblo, trasmitir valores. Continuada por el taller de muralismo en Mendoza (1957-1961) constituido por los artistas José Bermúdez, Luis Quesada, Mario Vicente que plantearon concretamente la tarea de construir un lenguaje popular como proyecto artístico dentro del movimiento muralista continental, avanzando en este sentido, contribuyendo a este género y haciendo escuela. Los artistas contemporáneos, referenciados en esta ideología salen de los sistemas tradicionales de exhibición para hacer uso de las calles donde se expresan, en un intento de acercar el arte a la vida”.

Y, párrafo seguido, puntualizó que hay diferentes estilos en lo que hoy se llama arte callejero o público: el stencil (realizado con plantillas), tag (una firma o un acrónimo de una persona o un grupo de personas), grafiti (escritura), pegatina (obra que se realiza en una casa y luego se pega en algún rincón de la ciudad) y el muralismo propiamente dicho.

YouTube video

Una de las pocas mujeres, o tal vez la única, que hace muralismo en Mendoza es Luisa Olguín, quien tiene un grupo de trabajo en la biblioteca Alberdi de Luján. Esta artista formada en la escuela de Bellas Artes expresó, en sintonía con Rosas, que el muralismo mendocino está creciendo y evolucionando tanto de parte de los autores como de los observadores. Aunque confió que es un movimiento “machista”. Por este motivo Olguín asegura que prefiere no moverse de la zona de Luján donde se siente más cómoda.

Esta mujer junto con Raúl Castromán y Luis Scaiola son los responsables del mural que la escuela de Bellas Artes inaugurará, el lunes, en calle Pedro Molina de Ciudad. El mismo se denomina “Despierta América”.

Descubriendo América, obra realizada por Luisa Olguín, Luis Scaiola y Raúl Castromán.

Quienes se abocan a este tipo de arte visual, recordaron que hace unos años atrás cuando un vecino los veía pintando una pared los denunciaba a la policía. Por eso, muchos los hacían de noche y escondiéndose para no llamar la atención de la ley. Sin embargo, con el tiempo esto ha cambiado y “los vecinos tienen un sentido de pertenencia frente a estos trabajos”, aseguró Rosas.

Adrián Zotto, del grupo Asfáltico, comentó que en el último año han empezado a tener mucho trabajo ya que cuando pintan siempre se les acerca alguien para pedirles que pinten un mural en su hogar.

“El proyecto surgió de un trabajo que nos pidieron en la Facultad de Artes de la UNCuyo. Somos seis integrantes y no éramos amigos porque el profesor armó el grupo. Así, empezamos a pintar murales en escuelas. Luego tuvimos buena sintonía y empezamos a trabajar por nuestra cuenta y así surgió Asfáltico. Le pusimos ese nombre porque representa lo urbano”, dijo el joven.

Este grupo suele pintar animales mutantes e híbridos con la impronta de cada uno de sus integrantes, tratando de que esos personajes reflejen algún aspecto de la sociedad a pesar de tener un aspecto físico muy diferente al humano.

“La sociedad ha comenzado a aceptar este tipo de arte. Cuando nos ven pintar se acercan y nos felicitan. Nos piden que les demos clases o que le armemos un presupuesto”, dijo Zotto, quien detalló que el precio de un mural dependen del lugar dónde se quiere hacer (interior o exterior) y las dimensiones de la pared. “Uno de cinco metros por dos puede rondar entre los tres mil a cinco mil pesos”, concluyó.

El mural, ubicado en la Sexta Sección de Ciudad, fue abordado como cierre de dos cursos “Donde vuelan los Cerdos” (Photoshop) y Fileteado Urbano -fueron dictados en Sur Urbano durante los meses de agosto y septiembre por destacados jóvenes talentos Rodrigo Barroso y Gustavo Cardoso- que propusieron un diálogo entre las distintas técnicas vinculadas a un tema. Los vecinos de la zona lo cuidan para que ningún vándalo lo dañe.