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Mientras todavía faltan detalles respecto a cómo se implementará la logística para importar autos nuevos y usados por los particulares, las agencias de Mendoza explicaron en que se basó el sistema actual del trámite y las modificaciones que llegarán. Desde el sector automotriz dejaron en claro que será clave la “letra chica” del comunicado, debido a que son dos gestiones “diferentes” cuando se trata de vehículos 0km y de segunda mano

Si bien las concesionarias locales se muestran “tranquilas” con los permisos que llegarán, indicaron que aún existe una “gran burocracia” cuando se trata de usuarios particulares. Esto, sumado a quese desconoce qué tipo de vehículos se podrán importar, al igual que los montos y los países que están habilitados“.

Gustavo Javier López, gerente comercial de Goldstein Automotores, aclaró que el país se encaminó hacia un proceso de apertura de mercado, pero que se deben sentar las bases para poder orientar al potencial cliente. A pesar de que se trata de un “cambio cultural”, el especialista reconoció que es probable que, poco a poco, las personas se animen a importar rodados de países cercanos como Chile o Brasil.

“Hay personas que se animan a comprar en otro lado y muchos otros que prefieren la comodidad de adquirir una unidad en la provincia. Nadie puede garantizar si la reglamentación tendrá o no un impacto en Mendoza”, sentenció. 

Por el momento, los empresarios explicaron que primero deberán empezar analizar costos y ver la situación que recaerá en los precios. Según López todo el sector se tendrá que “adaptar” a las nuevas reglas de juego, para de esa forma poder competir, pero que en principio no afectará al sector.

“El mendocino es muy cerrado, comprar algo en otro país sigue siendo muy burocrático. No es tan fácil para el cliente comprar afuera, por eso pensamos que no va a afectar mucho”, expuso en diálogo con El Sol.

Según los propios agencieros, el principal problema radicará en las personas y no en el sistema de importación que aplicará el Gobierno nacional. Para Leonardo Balmaceda, encargado de Briones Automotores, el ciudadano deberá hacerle frente a algo similar a lo que ocurrió cuando arribaron los autos automáticos a Mendoza. 

“No va a ser tan fácil como se plantea. Incluso, la importación de autos, por ejemplo en el rubro de los usados, pasará igual que con los automáticos en su momento y que costó muchísimo para que la gente cambie su desconfianza”, ejemplificó. 

Las contras

Otra de las trabas radica, en palabras de Leandro Lipari, gerente comercial de Lorenzo Automotores, es la necesidad de repuestos que no se vendan en el país y que tendría dos impactos. Uno de ellos es que habrá que importar dicho repuesto ante una rotura o accidente y el costo del seguro. 

Para una compañía que no tendrá repuestos para reponer ante un siniestro, es posible que se encarezca la póliza o, en su defecto, que no se asegure el vehículo contra todo riesgo sino sólo contra terceros.

El principal cambio

De acuerdo con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, informó que la modificación está vinculada con la Licencia de Configuración de Modelo (LCM) para homologar la unidad. Una vez que salga el decreto, si un auto puede circular por Europa o Estados Unidos, por “sentido común”, ya podrá funcionar en el país. 

Para el control, el funcionario justificó que será a través de la RTO (también conocida como VTV) para aquellos vehículos importados, sea el caso de que lleguen de Inglaterra, y que el volante se encuentra ubicado en otro sector. Con la RTO “se acabó esa historia y podrá circular”

En la actualidad, Argentina posee una logística de importación de autos 0km para particulares en la que sólo están autorizados los casos de los autos electrificados mediante el cupo asignado por el Gobierno. Sin embargo, la medida para particulares todavía necesita resolver la facilitación para tramitar la LCM que permita homologarlo.

En el caso de las unidades usadas, las únicas importaciones permitidas son bajo los regímenes de autos clásicos y de repatriación. Pero el Ejecutivo prepara un régimen que establezca “condiciones bastante más amplias que ahora”.

Esto, sumado a que, el pasado viernes 13 de junio, se publicó en el Boletín Oficial una resolución donde se ampliaron los organismos que pueden homologar autos y piezas que eran responsabilidad única del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y del Instituto Argentino de Normalización (IRAM).

Ahora se adhieren como homologaciones válidas las emitidas por organismos TRANS/WP.29/343 reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las instituciones que estén acreditadas o reconocidas por el Organismo Argentino de Acreditación (O.A.A.), los organismos areditados ante el International Laboratory Accreditation Cooperation (ILAC) y los organismos que “den cuenta del cumplimiento normativo a partir de laboratorios cuyos ensayos se encuentren acreditados de conformidad con la norma ISO 17025″.

Así, se permitiría el ingreso de unidades del exterior que ya cuenten con una homologación sin la necesidad de que sean revisadas por las entidades nacionales, que de igual manera seguirán funcionando.

El costo de importar

Un importador posee un margen que varía entre el 15% y el 30%, porque de ahí se pagan todos sus costos, que van desde impuestos salariales, consumos, logística, publicidad, entre otros. Cada automotriz tiene su forma de acceder por la envergadura como compañía, diferente de un pequeño importador que suele tener una estructura más reducida.

Al tratarse de un particular, algunos costos se reducen, como el margen de ganancia de la marca y el del concesionario. Pero hay otros que se encarecen, como el precio al que lo compra en el país de origen. Esto último radica en que las fábricas no venden autos a los particulares y se lo deben comprar en un concesionario con un precio mayor que incluye la ganancia del fabricante y la de la  propia agencia.

Por último, se debe tener presente que el flete y el seguro son más caros porque se trata de una sola unidad y no un lote. Es decir, un auto que el importador compra en Europa por USD 15.000, un particular lo pagará por lo menos USD 20.000 y traerlo tendría un precio aproximado entre los USD 40.000 y los USD 45.000.

El precio del Fiat Cronos en Argentina, para la versión Like 1.3 GSE, es de $23.641.000. La versión Drive 1.3 GSE Pack Plus tiene un precio de $27.751.000. Otros modelos y precios pueden variar. 

El mismo modelo, pero en Chile, puede variar según el modelo y las características, aunque generalmente oscila entre los $14.400.000 y los $17.600.000. En la versión usado, los precios pueden ser más bajos, con opciones disponibles desde $7.600.000 hasta $10.950.000, según el sitio Chileautos.

Ford Fiesta 1.6 Titanium.

Otro ejemplo es el de un Ford Fiesta 1.6 Titanium 2016, que en el país trasandino se puede conseguir a través de la página Kavak por un total de $8.822.000 (realizando el cambio correspondiente). Una unidad que en Argentina se puede adquirir desde los $14.000.000

Volkswagen Gol.

Un ejemplar muy buscado en Argentina es el Volkswagen Gol, un modelo 2022 de este auto en Chile cuesta $10.316.000 en Kavak. A diferencia que en nuestro país llega a alcanzar un valor cercano a los $19.900.000.