El ministro Natalio Mema.

Natalio Mema habló este martes de las consecuencias que sufrió la provincia debido a las intensas tormentas que se desataron este lunes. Hubo viviendas y calles anegadas, filtraciones en techos, desbordes cloacales, socavones en rutas y caída de granizo. El departamento más afectado fue Guaymallén, pero no el único. Para el ministro de Gobierno, no toda la infraestructura de Mendoza está apta para evitar esos desbordes.

“Obviamente hay infraestructura que mitiga, pero el fenómeno viene. Ustedes vieron lo que pasó ayer con las tormentas: cae mucha agua en poco tiempo y no toda la infraestructura está preparada“, señaló.

El ministro resaltó la reunión que hubo con los 18 municipios y entidades nacionales para alertar sobre esta situación y poner a disposición la información. También destacó que la empresa AEMSA se viene dedicando “exclusivamente” al área meteorológica para poder mejorar las alertas tempranas y luego para reparar infraestructura. “Lo importante es tener la información previa para evitar daños materiales, pero sobre todo daños a las personas“, indicó.

Sin embargo, reconoció que los fenómenos “están a la vuelta de la esquina”, y puso como ejemplo el alud en Chile y lo que está sucediendo en otras provincias. “Es importante haber tomado riendas en el asunto de manera temprana. Pero eso no evita que las lluvias lleguen, que las calles se inunden o que haya lugares donde se acumule agua“.

Las zonas más críticas

Como el Gobierno viene trabajando en la prevención del Súper Niño, tiene mapeadas las zonas donde el riesgo es más alto. “El piedemonte, dentro del área metropolitana (Gran Mendoza), y también en las zonas aledañas al río Diamante y al río Atuel, en el sur, en San Rafael”, calificó como las más críticas.

Aunque también el Valle de Uco, básicamente por una cuestión de morfología: “Tenemos muchos canales naturales. Se han hecho muchas obras. Hemos terminado seis en este último período de contención“, señaló.

El funcionario identificó que también hay problemas en el llano. “Las zonas más complicadas de ayer no estaban cerca del piedemonte, pero tienen un nivel de dificultad menor porque la velocidad del agua es distinta a cuando viene desde arriba”, expresó.

El problema de los desbordes cloacales

Una de las cuestiones más críticas de la lluvia fueron las inundaciones que se produjeron en los colectores cloacales, principalmente en Guaymallén, a raíz de una sobre carga por el caudal de lluvia extraordinario que desemboca allí. Esto produjo que cedieran algunos y se produjera derramamiento de efluentes.

Consultado por esta cuestión, Mema se justificó señalando que hace 10 años empezaron una serie de obras para mitigar el problema. “Hemos invertido más de 200 millones de dólares en recambiar colectores. Por ejemplo, Los Corralitos tiene 40 años y es un colector de muchos kilómetros que hemos ido cambiando por tramos. Por eso ha terminado de colapsar ahí y no antes“, señaló.

“Hemos triplicado la cantidad de personas que asisten a estos colectores respecto de la cantidad para la que fueron creados. Además, llevan 40 años, muchos de ellos sin ninguna intervención ni mantenimiento. Eso genera saturación en todos los colectores, no solo los de Aysam, sino también en algunos municipios como Luján y Maipú“, indicó.

Además del problema de la capacidad de los colectores, también reconoció que otro inconveniente es que muchas personas conectan los desagües pluviales a las cloacas. Entonces, cuando llueve, se llena también del agua de los techos. “Trabajamos en concientizar, como también en lo que respecta a mantener limpios los cauces“, concluyó Mema.

“Sabemos que tenemos un problema enorme, pero no hubo cinco minutos en los que haya una máquina trabajando ahí buscando alternativas a corto, mediano y largo plazo. Por eso necesitamos esta agilidad de contratación“, cerró.