Cuando uno repasa sus años de escuela secundaria y recuerda las materias que más lo atormentaban, seguramente tiene en mente que muchas veces costaba ir a rendir en diciembre y más aún, aprobar. Hoy las cosas cambiaron y bastante. A la mayor oportunidad para “sacar” los temas desaprobados, se suman la falta de hábito de estudio, la acumulación de ejes reprobados por alumno, y el altísimo porcentaje de ellos que, sin escala, termina por rendir a fin de año.

Así, las materias duras como Matemáticas, Química, Física son las que figuran en la lista de desaprobadas y hasta un 80 % de estudiantes deben la misma asignatura que, en principio, deben rendir este mes. Pero la enumeración no termina allí. Lengua, Idiomas y Biología son las otras temáticas que se presentan como “difíciles” para los chicos.

Tanto profesores como especialistas en educación coinciden en que la razón de las notas bajas, fundamentalmente en las últimas materias nombradas, tiene que ver con una cuestión de “lenguaje específico y de comprensión que no se termina de aprender y que requiere de mucho estudio”.

La psicóloga y psicopedagoga, Nancy Caballero, analizó las causas de un fenómeno que, aunque cueste creerlo, tiene soluciones. “En los chicos hay una falta total del hábito de estudio al tiempo que falta también un compromiso por parte de los padres”.

Esto es, hay una evidente ausencia de los papás de los estudiantes a la hora de controlarlos y respaldarlos para que se presenten a rendir, y aprueben los objetivos que deben. “Hoy en día, es el chico el que elige qué examen hacer y cuándo. Entonces pasa la mesa de diciembre y después la de febrero, porque tampoco estudiaron, y no se hizo nada”, explicó Caballero a El Sol Online.

Las clases de apoyo que se brindan en los establecimientos educativos para que los adolescentes lleven sus carpetas, las pongan a punto y pregunten dudas, son casi un fracaso. Ellos no van y sus padres tampoco los obligan.

“En febrero también se está haciendo ese apoyo, y el docente está ahí esperando que algunos de sus alumnos aparezca, pero no se hacen presente nunca y después o no rinden o rinden mal”, comentó.

Caballero destacó la “flexibilidad” y “grandes oportunidades” que existen entre los profesores para que sus alumnos aprueben los ejes en cuestión, pero el desinterés prima. “Hay oportunidades muy buenas y se hace todo para ayudar a los jóvenes”.

Lo cuentan los educadores

Marcelo Aciar es profesor de Matemáticas, tiene 18 años de experiencia frente a los cursos, y le enseña a chicos de octavo, primero y segundo año del Polimodal. Una de las escuelas donde trabaja es la Químicos Argentinos, ubicada en Ciudad.

Con contundencia señaló que el 70 por ciento de los chicos que componen un aula desaprueba su materia y cerca de la mitad de ellos logra una buena nota en diciembre.

“Desaprueban mucho porque no estudian, todo tiene que ser rápido, bajan material de internet que no es el que se pide y, además, no tienen comprensión lectora”, indicó Aciar.

En tanto, apuntó a una falta de compromiso por parte de los chicos, y de los papás hacia estos: “Los adolescentes no estudian, y los padres no están, directamente, para ayudarlos”.

El profesor reconoció, sin embargo, que el problema no está sólo en el sistema educativo, sino en la falta de estudio que tienen sus alumnos.
Viviana Cabrera es docente de Biología hace 20 años y enseña, actualmente, en dos cursos de octavo año en la escuela Humberto Casiva y Capitán Vázquez de Las Heras. Además, dicta clases en dos Cens (Centros Educativos de Nivel Secundario para adultos).

Su experiencia también basta para retratar una realidad educativa que ha mutado significativamente en los últimos años, y en los que su materia ha sido una de las protagonistas. “Me duele lo que pasa por esos chicos que quieren aprender”, confesó.

“Esta asignatura requiere de mucho estudio y de tiempo para hacerlo, porque tiene un lenguaje muy específico, no es lo mismo decir célula que otra cosa y eso es algo que los chicos no quieren entender”, dijo la docente.

Para ejemplificar sus palabras mencionó la situación que se vive dentro de uno de sus cursos: “El 80 por ciento de los estudiantes se lleva mi materia, y es un aula donde tengo menos de 20 chicos. Y hasta el momento para rendir en diciembre sólo han venido dos de ellos a las clases de apoyo, o sea, la falta de interés es realmente significativa”.

Pero aclaró que no en todos los colegios pasa lo mismo, en la otra escuela la situación es todo lo contrario, ese 80 por ciento lo componen aquellos que sí tienen Biología aprobada en un recinto de más de 30 alumnos.

La docente reconoció que muchas veces es difícil entrar a un curso a dar clases cuando la mayoría de los alumnos está en cualquier cosa menos en los contenidos que se enseñan. Esta situación conlleva a perjudicar, en especial, a esos educandos que sí quieren y necesitan aprender.

“La motivación y la innovación es algo que se nos piden en las jornadas, como también la posibilidad que tenemos que dar en las mesas para que los chicos aprendan, pero no podés hacer mucho cuando ellos están indiferentes en las clases, no cumplen y atrasan el avance de los ejes”.

La materia se divide en tres trimestres y el alumno sólo rinde ese trimestre que haya desaprobado. Para adaptarse a esta metodología, los docentes en las jornadas tuvieron que proponer cambios en las estrategias de enseñanza y aprendizaje para que a la hora de rendir en diciembre y marzo, los jóvenes aprueben. “Si ellos desaprueban, nosotros somos los culpables”, concluyó Viviana.

Existen las soluciones, pero ¿pueden prosperar?

Nancy Caballero hizo hincapié en que si no se trabaja sobre la motivación de los adolescentes, es complejo revertir la situación.
Existe una problemática que se ha extendido con los años, que desencadenó graves consecuencias, y tiene que ver “con la falta de comprensión lectora de los estudiantes. No leen nada, entonces tampoco pueden entender las consignas que se les pide”.

La profesional enfatizó en que ya los chicos no pueden estudiar uno, dos o más trimestres en un solo día, “hay que sentarse a estudiar con tiempo porque no se puede hacer en horas lo que no se hizo en un año, pero para eso debe existir el acompañamiento de los padres. Ellos tiene que advertir que es necesario que el chico esté sentado estudiando, y horas”.

Puntualmente con Matemáticas e Idiomas se necesita ese momento prolongado de estudio e interpretación.

La subsecretaria de Educación, Mónica Soto, enfatizó el trabajo que se realiza desde la DGE con los papás para conseguir que apoyen y acompañen a sus hijos. “Nos juntamos con los adultos, por región, en busca de que puedan generar un ambiente propicio para que sus hijos puedan estudiar”.

La funcionaria reconoció no sólo la ausencia de la familia en las escuelas, sino el poco compromiso de los estudiantes durante el periodo de apoyo, antes de presentarse a rendir. “Todo depende de cómo presente la escuela esta instancia, nosotros constatamos muy buenas experiencias y es realmente de mucha ayuda para los adolescentes que van”.

No obstante, indicó que ese alto porcentaje de desaprobados que señalaron algunos docentes, tiene otra causa: “Cada profesor debe evaluar cómo está dando la clase y cómo están aprendiendo sus alumnos, para eso, hay que aplicar las estrategias que atraigan e interesen al alumnado. Esto es parte del proceso de enseñanza”.