El ministro de Educación, Jaime Perczyk, preside este viernes en la ciudad de Ushuaia una nueva reunión del Consejo Federal de Educación (CFE) en la que el tema principal será el proyecto para ampliar en una hora por día las clases en las escuelas primarias de todo el país, pasando de cuatro a cinco horas por turno, que es considerado por el Gobierno nacional como “una decisión importantísima” y que se aplicará “paulatinamente”.
El titular de la Dirección General de Escuelas (DGE), José Thomas, llegó al encuentro en Tierra del Fuego con el objetivo principal de “escuchar” los detalles de la iniciativa del gobierno nacional. En tal sentido, el anuncio de Perczyk tomó por sorpresa a las autoridades mendocinas, que aún no tienen una definición tomada sobre el mecanismo de aplicación de la medida. Si es que finalmente se implementa, ya que son muchas las dudas y pocas las certezas.
Por tal motivo, descartan que una modificación sustancial como la planteada por la Nación se pueda poner en práctica en el corto plazo.
En la DGE destacan que hasta el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE), cuya conducción está claramente alineada con el peronismo, planteó varios interrogantes y pidió que cualquier cambio se discuta en paritarias.
“Desde el SUTE vamos a seguir reivindicando la paritaria como único ámbito donde las y los trabajadores discutimos nuestras condiciones de trabajo”, indicó el gremio en un comunicado. “No podemos aceptar el aumento de la jornada simple sin tener, antes, una propuesta salarial acorde a lo que se pretende implementar”, agregó.
El sindicato planteó que, desde 1969, en Mendoza “la jornada en las escuelas primarias es de cuatro horas y media”, es decir, 30 minutos más en comparación con el resto del país. “Se deberá también tener en cuenta el aspecto operativo y de infraestructura, ya que en varios establecimientos se comparten los edificios entre distintos niveles y modalidades. Este punto no es menor porque es uno de los motivos que imposibilita la implementación de una nueva jornada laboral”, señala el texto.
Los detalles
La iniciativa, que fue adelantada esta semana por Perczyk, implica “la construcción de acuerdos y consensos con las jurisdicciones y los gremios”, además de una inversión de “18 mil millones” para solventar el aumento proporcional de la jornada docente.
El ministro también dijo que la medida significaría “tener 38 días más de clase por año”, y con ello “una mejora muy importante para la escuela primaria, con más conocimiento y mejor educación”, sostuvo al fundamentar el proyecto.
El titular de la cartera educativa consideró que la propuesta será evaluada por el plenario de ministros y los representantes de los sindicatos. “Sabemos que los cambios a veces generan tensión, pero creemos que corresponde que los hagamos todos juntos y sincrónicamente”, aseveró Perczyk.
Al respecto, la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, defendió este jueves el proyecto: “Nos parece importantísimo aumentar las horas de clase, porque uno de los nortes en la educación es que todas y todos tengan la jornada extendida, que en la Argentina lo llevan adelante algunos colegios privados”.
La vocera aclaró que su aplicación “se realizará paulatinamente” porque “tiene una cantidad de complejidades, con los salarios docentes, con los maestros que cumplen doble jornada, entonces no podrían, con edificios de escuelas que están todo el tiempo ocupados y no es algo que se va a resolver de un día para el otro”.
Críticas gremiales
Desde el ámbito gremial, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) pidió en un comunicado firmado por los secretarios general y adjunto, Sonia Alesso y Roberto Baradel, una “urgente convocatoria a paritarias nacionales” para tratar este tema y adelantó su “rechazo a toda modificación del sistema educativo que vulnere los derechos laborales o implique una sobrecarga en el trabajo docente y no esté orientada hacia la cualificación del sistema educativo”.
También la titular de la Federación de Docentes Bonaerenses (FEB), Mirta Petrocini, consideró que el intento de implementar una hora más de clases en las escuelas primarias “merece un debate ineludible con los gremios docentes” y, además, indicó que implementar este cambio en mayo “implica una reorganización para padres, alumnos, docentes y la escuela en general, cuando ya muchas familias cuentan con una planificación establecida para todo el año”.
En tanto, desde la Unión de Docentes Argentinos (UDA) criticaron que la cartera educativa pretenda “modificar las condiciones laborales sin consultar de forma previa a las organizaciones sindicales” aunque al mismo tiempo aclararon que esa organización gremial “no se opone al mejoramiento del nivel pedagógico de los alumnos”.
“El Estado debe dialogar primero en paritarias con los sindicatos y no reunirse de forma previa en el Consejo Federal (de Educación) con los empleadores para decidir unilateralmente el tema”, reprochó el titular de la UDA, Sergio Romero, quien además es secretario de Políticas Educativas de la CGT.
