Durante el fin de semana, el Gobierno de Mendoza difundió con entusiasmo los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que reflejan un crecimiento del empleo registrado privado en la provincia. La lectura fue optimista: más trabajadores formales significaría un mercado laboral en expansión.

Sin embargo, pocos días después, un nuevo informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) generó desconcierto. Según el organismo nacional, la tasa de desocupación en el Gran Mendoza se elevó al 6,9% durante el primer trimestre de 2025, frente al 4,8% registrado en el mismo período del año anterior. En términos absolutos, se pasó de 25.000 a 36.000 personas desempleadas.

Ambos informes son oficiales, pero muestran resultados que parecen contradictorios. ¿Cómo puede haber más empleo registrado y, al mismo tiempo, más desempleo?

Qué dicen los datos

Según el SIPA —que depende del Ministerio de Capital Humano de la Nación y se basa en registros administrativos— en marzo de 2025 Mendoza tenía 254.800 trabajadores asalariados privados registrados, 2.200 más que un año antes. El crecimiento interanual fue del 1,1%, y se enmarca en una tendencia que el Gobierno provincial considera positiva.

Pero el informe del Indec, que se basa en encuestas a hogares realizadas en aglomerados urbanos, muestra otra realidad: la tasa de empleo (es decir, la proporción de personas ocupadas sobre el total de la población económicamente activa) cayó en el Gran Mendoza, mientras que la tasa de desocupación subió 2,1 puntos porcentuales.

El dato contrasta con las tasas de desocupación en otras provincias de la región: San Juan registró un 4,5% y San Luis apenas un 3,4%, muy por debajo del promedio nacional del 7,9%.

¿Contradicción? Qué mide cada organismo

Desde el Gobierno de Mendoza explicaron que no se trata de una contradicción, sino de diferencias metodológicas entre ambos relevamientos.

“El informe del SIPA tiene en cuenta sólo a la gente que está ocupada en el sector privado, no a los cuentapropistas. Por otra parte, el dato del Indec refleja únicamente al Gran Mendoza y no contempla el resto de los oasis productivos”, indicaron desde el oficialismo local.

Además, mientras el SIPA cubre datos de toda la provincia, el informe del Indec se enfoca solo en el área metropolitana del Gran Mendoza, que concentra casi el 70% de la población total pero no refleja por completo lo que ocurre en los departamentos más rurales o productivos.

Qué sectores están en retroceso

Desde el oficialismo provincial identificaron dos sectores donde se observa con mayor claridad el deterioro:

  • Monotributo social. El Gobierno nacional dejó de subsidiar el 100% de los aportes previsionales y de obra social, y ahora solo cubre el 50%. Esto empujó a muchos beneficiarios —mayoritariamente mujeres— hacia la informalidad.
  • Trabajo doméstico. En un contexto de crisis y ajuste del gasto familiar, muchas empleadas domésticas vieron reducida su carga horaria o directamente perdieron sus empleos. Este sector también tiene un alto nivel de informalidad y es especialmente sensible a la caída de ingresos.

“El Estado nacional subsidiaba la totalidad del pago de los aportes de jubilación y obra social de los monotributistas sociales. Hoy eso cambió y sólo cubre el 50% de estos aportes, lo que llevó a que muchos pasaran a la informalidad. Otro rubro afectado es el de los trabajadores domésticos, ya que en un contexto de crisis las familias hacen recortes en gastos que no son vitales”, explicaron.

Ambos sectores presentan alta informalidad y alta participación femenina, lo que agrava el impacto social del retroceso.

Radiografía del empleo en Mendoza

La composición del mercado laboral mendocino presenta características particulares que también explican la dualidad de los datos:

  • Aproximadamente el 40% del empleo en Mendoza es informal o no registrado, según estimaciones del sector privado y sindicatos.
  • El trabajo agrícola y de temporada —frecuente en el Este, el Sur y el Valle de Uco— suele quedar fuera de los registros del SIPA y, muchas veces, también del radar de las encuestas del Indec.
  • El empleo público representa una parte significativa en la estructura laboral provincial, pero tampoco figura en los datos del SIPA.

Una tendencia que preocupa

Sobre la evolución del empleo, desde el Gobierno reconocieron que la situación económica comenzó a deteriorarse durante 2025.

“Si bien el 2024 fue un año relativamente estable, este 2025 se empezó a notar fuerte la caída de la actividad”, afirmaron. Y advirtieron: “La provincia no lo sufre tanto como otras jurisdicciones, salvo un repunte de la actividad, la tendencia es hacia mayor desocupación”.

No obstante, relativizaron el dato que ubica a Mendoza con la peor tasa de empleo en la región cuyana. Según indicaron, la comparación es más justa con otros grandes centros urbanos del país.

“Los datos son similares a los que tienen otros núcleos urbanos comparables al Gran Mendoza, como lo son el Gran Córdoba o el Gran Santa Fe”, señalaron.

De esta manera, mientras el informe del SIPA mostró una suba interanual del empleo asalariado registrado en Mendoza, los datos del Indec reflejaron un aumento en la desocupación en el Gran Mendoza.

Desde el Gobierno provincial atribuyeron la diferencia a las metodologías utilizadas por cada organismo y al impacto que tuvo en el mercado laboral la reducción de subsidios al monotributo social y la caída del empleo doméstico. Ambos informes se basan en fuentes y criterios distintos, lo que puede derivar en resultados que no son directamente comparables.