Algunos mendocinos tuvieron que ingeniárselas para poder estirar su sueldo y llegar a fin de mes. Es por eso que cambiaron sus hábitos de consumo para poder ahorrar y evitar hacer gastos que podrían considerarse como “innecesarios”.

Este viernes, el Indec publicó los datos de la inflación de marzo y a nivel nacional llegó a 7,7%, siendo la más alta en las últimas dos décadas. En Mendoza marcó el 8,3% y los más altos fueron los rubros de alimentos y bebidas. En tanto que el esparcimiento fue del 21,7%.

Hay, al menos, cinco hábitos que señalaron los mendocinos consultados que tuvieron que modificar obligados por la crisis económica: en esta época de aumentos de precios, ahora se congela el pan, se evitan las golosinas y chocolates, se raciona la cantidad de fruta y verdura, los zapatos viejos o la ropa se arregla, se buscan ofertas en el supermercado y, más que nunca, se aprovechan los días de descuento con las tarjetas.

Todo esto, con el objetivo de “poder “estirar el mango”, justificaron.

Los ingresos han caído un 5,6% en cinco años, explicó el economista Raúl Mercau. Esta situación implicó que los mendocinos pasaran a realizar compras comunitarias en los mayoristas en lugar de ir al supermercado, e incluso muchos comenzaron a crear sus propias huertas.

“Muchos piensan que para tener una huerta, necesitás un patio grande y debés sembrar en el piso y no es así. Con un par de semillas que compras en el super o en la verdulería, lo plantas en una maceta y listo”, explicó Martina, quien reside en Guaymallén y realizó una pequeña plantación en su balcón.

Las actividades de esparcimiento

La economista Paula Pía Ariet señaló que, a partir de que bajó el consumo, las actividades de esparcimiento y los alimentos que no son de primera necesidad son considerados cada vez como un lujo.

Una postal de esa situación es que en las cafeterías céntricas abundas las mesas vacías y los comerciantes están preocupados por esa situación: “Antes usábamos doce sachets de leche por día y ahora sólo dos”, manifestó una empleada a El Sol.

El precio del café chico más una tortita o factura tiene un costo de 400 pesos y el mediano oscila los 500 pesos. Muchos optaron por dejar consumirlo o traerlo desde sus casas.

Pocas frutas y verduras venden en los comercios mendocinos.

En los kioscos los caramelos están de decoración

El mismo panorama se puede observar en los kioscos, en donde exhiben una amplia cantidad de golosinas y chocolates, que ahora son considerados como un gusto caro. Aun así, la venta de cigarrillos no disminuyó y los clientes, a pesar de que se quejan de los incrementos, no cambiaron ese vicio.

Es una locura lo que piden por los caramelos, este paquete tiene cuatro gomitas y sale 250 pesos, que encima deben estar duras”, se quejó una mujer, quien sostuvo que su único gusto son las chocolatinas.

Panificado

Las tortitas y facturas son otros de los productos que los consumidores continúan comprando, pero en menor cantidad. “Los aumentos hicieron que los que antes compraban una docena, ahora se llevan sólo una”, indicó una panadera, que tenía la góndola casi intacta.

El consumo de pan es otro alimento que muchos se vieron forzados a cambiar. Mientras algunos han optado por comprar harina y hornear por su propia cuenta, otros señalaron que prefieren comprar en abundancia y freezarlo.

El panificado ha aumentado dos veces en el año y se prevé que la próxima semana haya un nuevo incremento. Se espera que el kilo de pan tenga un valor de 560 pesos, la docena de tortitas alcance los 960 pesos y la de facturas cueste 1.380 pesos.

El aumento del pan obligó a los mendocinos a hornear.

“Cada dos semanas compro un kilo y medio y lo congelo porque todos los días aumenta, entonces no me conviene”, comentó una clienta, que se estaba llevando una bolsa de gran tamaño.

Las “naranjas son de oro”

En las verdulerías se percibe un panorama similar, el “lujo” son los cítricos por la prohibición que aplicó el Senasa en nuestra provincia en el ingreso de esa fruta. “Las naranjas las tenemos en exhibición porque se venden muy poco”, aseguró un comerciante.

Mientras, el hombre daba su testimonio, una clienta le pidió sólo una banana y dos tomates para llevar, revelando como había cambiado su hábito de consumo. ¿El total del ticket? 450 pesos.

“El precio de la verdura se mueve mucho por la oferta y la demanda, entonces ahora hay de estación y su valor se elevó”, explicó Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola.

Los comerciantes señalaron que las ventas de los siguientes alimentos bajaron: huevos, un 30%; galletas, un 70%; golosinas y gaseosas, 50%, mientras que las gaseosas, descendieron un 40%.

Zapatos y ropa

Mientras las ventas de la ropa y los zapatos cayeron, el trabajo de las modistas y los zapateros aumentaron. El arreglo de unas zapatillas rondan desde los 800 a 5 mil pesos, dependiendo el trabajo que deben realizarle y los materiales. En tanto que un par de zapatillas urbanas arranca en los 10 mil y las runner llegan a costar hasta los 90 mil.

Asimismo, muchos optan por arreglar los jeans y camperas de inviernos, ya que los trabajos de las modistas pueden costar unos 5.000 pesos, mientras que un abrigo nuevo arranca en los 20.000 pesos

El trabajo abunda en las zapaterías.