Este lunes por la mañana se reanudó el megajuicio que tiene como protagonista al exjuez federal Walter Bento. El Tribunal Oral Federal N°2 dio inicio a la ronda de “últimas palabras”, donde más de una veintena de imputados se dirigieron por última vez a las integrantes del Tribunal.
Además de, Walter Bento, también forman parte de la causa los integrantes de su familia: sus hijos, Luciano y Nahuel, y su esposa, Marta Boiza.
Luciano Bento tenía una acusación en su contra por lavado, la cual fue retirada por la Fiscalía y que el TOF debe definir. No obstante, utilizó el micrófono y dejó definiciones acerca del proceso judicial al asegurar que se lo juzgó “por su apellido”.
“Quiero hablarle a sociedad. Lo que ha sucedido no debe ni puede repetirse. Perdí mi trabajo, estabilidad y mi paz. Con ello, todo posibilidad de tener una vida normal. Todo comenzó sin que ni siquiera se hiciera una pericia contable. Se me imputó y procesó. Hoy, después de la exposición pública, el propio proceso fue contundente. Se determinó que mis bienes fueron adquiridos de forma legal. Son legales no porque hayan sido manipulados, sino porque fueron de forma lícita. Son pericias técnicas, no interpretación”, dijo.
Y añadió: “Sufrí depresión y he tenido pensamientos de suicidio. Perdí salud. Nadie me va a devolver la vida que perdí. En este proceso no se me juzgó por mis actos, sino por mi apellido. La responsabilidad penal es siempre penal y lo voy a repetir”.
Por su parte, Nahuel Bento está acusado de por maniobras de lavado de activos de origen ilícito agravado por haber sido cometido como miembro de una banda formada para la comisión continuada de hechos de esta naturaleza, sumando que lo habría hecho en carácter de funcionario público en ejercicio u ocasión de sus funciones, en calidad de coautor.
Durante su alocución, resaltó: “Confío en el Tribunal en relación a la decisión que van a tomar. Cuando me senté a declarar en la audiencia indagatoria, recolecté todo y fui defendiéndome. Resalto que la investigación patrimonial de esta causa iba de 2010 a 2020. El MPF solicitó por enriquecimiento ilícito del 2008…”.
Y aportó: “El MPF no pudo mostrar una trazabilidad con montos precisos. Al día de hoy no sé qué hice mal. ¿Está mal que un hijo reciba un auto de su papá?“.
En tanto que Marta Boiza es juzgada por enriquecimiento ilícito en calidad de partícipe necesaria; lavado de activos de origen ilícito agravado por haber sido cometido como miembro de una banda formada para la comisión continuada de hechos de esta naturaleza y como funcionaria pública en ejercicio u ocasión de sus funciones, en calidad de coautora; y falsedad ideológica por dos hechos en concurso real entre sí, todos esos delitos a su vez en concurso real entre sí.
Boiza participó de forma virtual, pero no hizo uso de la palabra durante su turno.
El proceso, que comenzó en julio de 2023 y acumuló más de 130 audiencias, entra ahora en su cuenta regresiva definitiva, manteniendo en vilo a todo el arco político y judicial de la provincia.
