Con las fiestas de fin de año, llega un problema que suele generar más de una incomodidad: los atracones de comida. La nutricionista Cecilia Llaver, decana de la Facultad de Nutrición de la Universidad Maza, dio recomendaciones para comer mejor sin llegar al malestar.

“Lo importante es tratar de preparar comidas que sean ricas, disfrutarlas, pero tratar de pensar que nuestras fiestas son en el hemisferio sur, que hace calor y que todo lo que está diseñado o pensado para el invierno, sobre todo después las garrapiñadas, pan dulce, budines, son todos pensados para el hemisferio norte, explicó en primer lugar.

En diálogo con el programa Opinión, de LV Diez, Llaver también dio algunas recomendaciones sobre los platos saludables que se pueden servir como alternativa en la mesa navideña.

“Se recomienda que haya siempre ensaladas para acompañar, ya sea los platos típicos que hagan en cada familia. Respecto al postre, que preferentemente sean frutas, por ejemplo una ensalada de frutas. Ahora que está la época del melón, la sandía, damasco, duraznos, hacer como brochette de frutas o acompañar con frutas y que esté la proteína, porque la proteína es lo que da saciedad”, explicó.

En ese punto, recomendó un pollo relleno, un vitel toné o una pavita. “La proteína siempre es el centro del plato, y acompañado con verduras de todo tipo y de cualquier manera, siempre evitando exceso de grasas y de sodio, de sal”, expuso.

Hay dos “bombas”, que suelen caerle mal al cuerpo: una es el lechón trozado, porque se trata de carne con mucha grasa y de difícil digestión, por lo que permanecen cuatro horas en el estómago. El otro es el vitel toné.

Cómo evitar los atracones

Además, Llaver recordó la importancia de hidratarse debido a que Argentina, y particularmente Mendoza, vive por esta época temperaturas elevadas. Pero también sostuvo que lo importante es no contar con una gran variedad de comidas en la mesa navideña o de fin de año. Menos es más.

“Yo siempre recomiendo que no haya tanta variedad, sino que haya una entrada, un plato principal y un postre que sea más uniforme. Pero muchas veces hay variedades y muchos tipos de preparaciones. En ese caso, lo importante es tratar de seleccionar y de elegir: voy a comer esto y esto, que sé que es lo que me cae bien y que no voy a comer hasta llenarme demasiado”, puntualizó la especialista.

Para evitar los reventones de comida, que al otro día generan esa pesadez en el cuerpo, Llaver recordó que la digestión “es lenta” cuando se consumen carnes y comidas más grasosas. “Demora en evacuar de nuestro estómago unas cuatro horas y si pensamos que comemos y seguimos con algo de postre, eso se alarga. Cuando queremos acordar, ha sido un consumo de cinco, seis, siete horas y, al otro día el cuerpo pasa factura porque no se alcanza a digerir lo primero, que ya estamos comiendo más, incorporándole más alimentos al estómago. El estómago en un momento no da más, saca esos alimentos del estómago, los manda al intestino sin digerir y ahí vienen las complicaciones de vómitos, diarreas”.

Llaver también se refirió al desayuno más ligero al que pueden adoptar quienes comieron hasta saciarse la noche anterior: “Estaría bien el desayuno intermitente si lo hacemos hasta el mediodía o hasta las 4 de la tarde. El organismo necesita recuperar energías”, aconsejó.

El problema con el alcohol

La nutricionista también explicó que las bebidas con alcohol “son muy calóricas y tienen difícil digestión”, por lo que -en caso de consumir- sugirió “tomar el vino en la cena y después una copa de champán. Hay que tratar de no pasarse mucho”.

Además, citó como bebidas no recomendables la cerveza, los espumosos y las bebidas blancas, sobre todo, mezcladas con energizantes o aquellas con azúcar acondicionada. Con todo, señaló que está recomendado en las guías alimentarias una media copa de vino por día en las mujeres y dos en los varones “porque tienen más capacidad para metabolizar el alcohol”.

Y, en el caso de las fiestas, “tomar un champán o una bebida que sea suave o por ahí el fernet con la gaseosa, pero no mezclar variedades de alcohol, si se toma uno que sea una sola línea, no estar mezclando varios tragos”.

Por qué las sobras no son lo mejor

¿Qué pasa al otro día con las sobras? Se trata de un hábito que se fundamenta más en no volver a cocinar y aprovechar lo que quedó de la noche anterior, que suele ser mucho.

Llaver recomendó, en todo caso, “comer algo más saludable, algo al horno, a la parrilla, acompañado con ensaladas, con verduras, no comer lo mismo que comimos el 24 de la noche porque eso hace un exceso en nuestro organismo”.

¿Y el día después de Navidad? “El 26 volver a la vida normal. La vida normal y a la actividad física. La actividad física es preferible el 24 en la mañana hacer algo como para ir compensando. Es como que pagas la deuda antes”, graficó.

El otro factor de estrés que puede generar un malestar intestinal

Pero incluso el estrés de las fiestas impacta en el organismo con otra cuestión no menor que es más difícil de digerir: los comentarios de otros familiares que, en medio de la reunión, pueden caer mal e impactan en la digestión. El intestino es el segundo cerebro del organismo. Entonces, cuando estamos comiendo y sucede algo estresante, algo que nos impacta en el organismo, que nos angustia, que nos vamos a quedar callados porque no queremos contestar ni que sea una mala noche, impacta directamente en el intestino, explicó con fundamento.

Ese comentario, que tal vez no se pueda contestar en el momento, ocasiona un mal rato y más. “Es muy posible que hayan trastornos gastrointestinales. Por eso yo creo que es mejor que si hay cosas para decirse que no sean las fiestas. Tratar de que las fiestas sean lo más amenas posible”, consideró.