Tras la polémica por el proyecto de Puntos Seguros de Intercambio, que el oficialismo rechazó en Diputados tras su aprobación unánime en el Senado, el radicalismo busca desalentar el mercado ilegal de bienes muebles usados creando un registro informatizado para asentar las operaciones y constatar su origen.
La senadora Mercedes Rus es la autora de una iniciativa para verificar la veracidad o licitud de los productos que se comercializan en la provincia, que se encuentra en la comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales (LAC). “Esto es importante, sobre todo, ante la proliferación de las transacciones vía redes sociales”, explicó.
Recientemente, el kirchnerismo criticó al Gobierno por “dormir” la iniciativa del senador Lucas Ilardo para colocar Puntos Seguros de Intercambio, es decir, establecer lugares físicos con cámaras de seguridad y/o personal policial permanente para garantizar una transacción segura, y así evitar estafas y robos. La propuesta fue sancionada en la Cámara alta, pero en Diputados el radicalismo no pretende tratarla.
Uno de los motivos tuvo que ver con cómo el Estado controlaría que lo que se compra y vende no son productos robados. Rus busca resolver ese aspecto.
“La iniciativa no solo hace referencia a la seguridad presencial, también se trabaja en la prevención mucho antes de que se pacte un lugar de encuentro mediante la creación de un registro informatizado”, señaló la radical.
Se propone modificar la Ley 8.124, que creó el Registro y Procedimiento para la Compra de Bienes Usados, que, según la senadora “quedó obsoleta y en desuso en los tiempos que corren”.
La legisladora sostuvo que el proyecto “atiende varias aristas, yendo al fondo de la cuestión, permitiendo trabajar en la trazabilidad sobre la existencia, el origen lícito y la identidad del vendedor de los bienes. De esta manera, también se trabaja en la prevención mucho antes de que se pacte un lugar de encuentro”.
Así, se sistematizarían los registros para que se pueda controlar a quienes se dedican a la compra y venta de productos usados, sumando también las bicicletas. Mediante la informatización “cualquier persona puede registrar un bien mueble con su factura y obtener así un código de verificación”.
Por un lado, se pretende reemplazar el viejo sistema analógico que regulaba la compra y venta de bienes muebles usados, que funcionaba a través de obleas adhesivas, libros en papel, constancias en duplicado, entre otras. Y, por otro, permitir la verificación de origen lícito de bienes muebles, mediante un código único de verificación que permita la trazabilidad.
A modo de ejemplo, indicó que “cuando hay un allanamiento, los bienes muebles son difíciles de recuperar, si uno los registra en el sistema, sería más fácil lograrlo”.
