En diálogo con este medio, el zar de La Salada, Jorge Castillo, hizo ayer dos declaraciones que ya prometen, al menos, polémica: anunció que el megapolo no será en Guaymallén, aduciendo que “el predio quedó chico”, y también dijo que quiere que los presos con mejor conducta puedan trabajar en sus ferias instaladas en el país para “reinsertarse laboralmente y aportar mano de obra calificada en distintos rubros”.

El empresario confirmó que su idea de poner a trabajar a los internos incluye a la futura feria que se instalaría en Mendoza: “El proyecto mío es para todas las cárceles del país, de hombres y mujeres”, dijo Castillo, quien tiene un proyecto escrito preparado para ser entregado “en los próximos días” a la presidenta Cristina Kirchner.

Para explicar su propuesta, Castillo resumió: “El que sale de estar preso sigue robando porque no tiene una salida. De algo tiene que vivir y vuelve a robar y vuelve a caer preso. Yo tengo a mucha gente en la feria que ha estado detenida y es tan buena o mejor porque está agradecida de que uno le dé una oportunidad”. El empresario bonaerense explicó que en las ferias que él administra podría haber trabajo en el rubro calzados, marroquinería, fabricación de bijouterie y ropa, aunque enseguida aclaró: “A los presos se les pagará con los precios del mercado real, así van juntando plata para hacerse su negocio el día de mañana”.

Tampoco su proyecto se reduciría a la feria textil: “Yo no apunto sólo a La Salada, porque después van a decir los criticones que quiero mano de obra barata. Puede ser que se contrate a torneros, electricistas, pintores, albañiles. Yo soy productor agropecuario y puedo dar trabajo para que me arreglen un tractor”.

El aporte de la empresa de Castillo sería brindar capacitación en los distintos oficios y unir a los presidiarios a gente que trabaja en la feria y que actualmente tiene problemas de producción. “Yo quiero unir las partes. Eso sí, controlando que se pague el precio del mercado y que el penitenciario tampoco le robe la plata a la gente de la feria”. La Cámara de Comercio también podría aportar la maquinaria y se da un equipo de diez personas que producen. Castillo pide que “se controle, por parte de las autoridades, para que el dinero que se gana no se pierda”.

Como antecedente, contó que ya viene trabajando con las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, con las que tiene un “trato directo y muy bueno”. Según acordó allí, se reunirá en los próximos días con los responsables de los penales de esa jurisdicción, aunque ya confirmó que lo mismo piensa hacer con las cárceles provinciales de todo el país, especialmente donde ya esté funcionando su proyecto.

EL OK DEL SERVICIO PENITENCIARIO. El director del Servicio Penitenciario de Mendoza, Sebastián Sarmiento, aseguró a El Sol que la idea de Castillo “es muy interesante” para la realidad mendocina. Con los pocos datos que se difundieron ayer sobre el proyecto de reinserción, Sarmiento ya vio buenas posibilidades para continuar los programas sociales en los penales: “Lo ideal sería que La Salada nos facilitara unos puestos de venta en donde se instale y que personal penitenciario venda lo que hacen nuestros presos”, propuso.

El funcionario, no obstante, no quiso exponerse mucho más antes de que el Ejecutivo dé señales claras y positivas –y oficiales– respecto de la instalación de La Salada en la provincia. A esto se suma el hecho de que las salidas transitorias estuvieron en el ojo de la tormenta en los últimos días y que los jueces casi no autorizan la libertad condicional.

En la cárcel mendocina existen dos regímenes de reinserción para los internos. Uno se llama Unidad de Producción, en el que unos 250 hombres trabajan en la producción de diversos productos y recaudan parte de lo que venden a través de intermediarios y sin salir de sus celdas. El otro, minoritario, abarca a 20 detenidos que tienen régimen de semilibertad y pueden salir a trabajar todos los días mientras duerman en la cárcel. “En este caso, son muchos menos. Por eso sería más significativo que se beneficiara a la mayoría”, explicó el funcionario, quien se mostró entusiasmado con escuchar la propuesta completa del empresario oriundo de Lomas de Zamora.

NO HABRÁ SALADA EN GUAYMALLÉN. Enigmático y con temor a levantar polvareda, como ocurrió con Guaymallén, Castillo prefirió no dar detalles y sólo fue categórico cuando dijo a El Sol: “No se instalará la feria La Salada en ese departamento”. Ante la pregunta sobre dónde sería el nuevo punto de ventas, acotó: “Va a ser en otro lado, pero no me hagás hablar, basta”.

“Yo voy dentro de las leyes. A mí eso no me preocupa. Tengo que definir dónde la instalaremos, agregó. Sólo te puedo decir que el predio que ustedes conocen ya queda chico. Estamos tratando de hacer una ciudad comercial y no será en ese departamento. La inversión será grande y lo mejor que tendrá Mendoza. Es más, todo Cuyo”, remarcó. Castillo espera venir “ya” a la provincia. Por lo que dejó entrever, su visita será entre esta semana y la próxima.

Ante la confirmación de Castillo de que la megaferia no será en Guaymallén, su intendente, Alejandro Abraham, aseguró: “Hasta ahora no llegó ningún plano ni estudio de impacto ambiental ni ningún proyecto formal”, por lo cual no se mostró sorprendido al enterarse de que hay otros departamentos en la mira. “En el predio que se anunció no entra el emprendimiento de 600 locales que quiere Castillo. Imagínese que hay que calcular el estacionamiento de autos y hay que agregar todas las tolderías con vendedores ambulantes que se sumarán en las calles de la periferia. Ya esa zona tiene mucho tránsito. Con la feria colapsaría. Sería un lío para la AFIP y para reforzar personal policial”, explicó.

Ya existen lugares alternativos para que se instale La Salada en otro departamento. Y, a pesar de que su dueño prefirió no dar nombres hasta que concrete su visita, todo indica que Castillo aún estaría evaluando ofertas de San Carlos, San Martín, Las Heras y Santa Rosa, aunque este último departamento no tendría posibilidades si se aprueba el proyecto de ley del diputado demócrata Aldo Vinci para regular las ferias (ver aparte). Según Abraham, en el predio donde estaba previsto el paseo comercial se instalará otro tipo de feria con sólo 45 locales adheridos.