El debate por la reforma laboral volvió al centro de la escena política nacional y en Mendoza también genera posiciones encontradas.
En diálogo con El Sol, el diputado nacional Lisandro Nieri (UCR), y los dirigentes sindicales Sergio “Pichi” Gimenez (Asociación Bancaria Mendoza) y Rolando “Roly” Firmani (CGT Regional Mendoza y Atilra), compartieron su mirada sobre el alcance, los riesgos y la necesidad de modernizar el sistema laboral argentino.
“Una ventana de oportunidad”
El legislador mendocino Lisandro Nieri consideró que la Argentina “está en estancamiento hace años” y que una reforma laboral e impositiva integral es clave para que el país entre en una senda de crecimiento sostenible.
Nieri, uno de los tres mendocinos que participó de la mesa del Consejo de Mayo donde se traza cómo serán estas reformas -los otros dos son Alfredo Cornejo y Martín Kerchner-,evaluó que “ya se lograron algunos equilibrios macroeconómicos, pero eso no alcanza. Ahora se requieren reformas estructurales que incentiven el empleo formal, la inversión y la previsibilidad”, sostuvo.
En ese sentido, advirtió que los cambios deben surgir del consenso político y social, y no imponerse unilateralmente: “Cuanto más consenso tengan, siempre son mejores las leyes”, subrayó.
Para el diputado, la reforma laboral debe proteger derechos adquiridos, pero también abrir espacio a formas modernas de empleo y mayor flexibilidad productiva.
Propone reducir cargas laborales, simplificar procedimientos y revisar el régimen impositivo como parte de una estrategia conjunta:
“Trabajo e impuestos deben discutirse de manera combinada. Solo así puede generarse empleo formal y previsibilidad para empresas y trabajadores”, explicó.
Nieri se mostró optimista respecto al contexto político actual, al que definió como una “ventana de oportunidad” que no debe desaprovecharse: “Es urgente encarar estas reformas con técnica y diálogo responsable. No hacerlo sería perder otra década de desarrollo”, concluyó.
“No es una reforma, es una regresión”
Desde el ámbito sindical, el secretario general de la Asociación Bancaria Mendoza, Sergio Gimenez, fue tajante: “Esto no es una reforma laboral, sino una regresión. Una reforma debería ser progresista, no un retroceso”.
El dirigente bancario sostuvo que el empleo informal no se soluciona eliminando derechos, sino atacando las causas estructurales del estancamiento económico.
“Si la industria trabaja al 50% de su capacidad, no hay posibilidad de generar empleo. Los salarios están depreciados y el consumo en caída”, explicó.
También criticó la eliminación de multas a empleadores que no registran a sus trabajadores, al señalar que esa medida no mejoró la formalización laboral: “Durante un año no se avanzó nada; al contrario, aumentó la no registración”, afirmó.
Gimenez defendió la necesidad de una reforma laboral consensuada, que contemple productividad y derechos.
“Estamos dispuestos a dar un debate serio, con estadísticas y libro abierto, pero no desde el talibanismo de quienes buscan flexibilizar sin garantías”, advirtió.
Además, resaltó que el verdadero desafío es incluir a los trabajadores precarizados sin degradar los derechos conquistados:
“El desafío es subir a los que están abajo, no bajar a los que están un poco mejor”, enfatizó.
“Ataca los pilares esenciales de la ley laboral”
Por su parte, el secretario gremial de la CGT Regional Mendoza y titular de ATILRA, Rolando “Roly” Firmani, se sumó a las críticas y aseguró que el proyecto oficial “ataca los pilares esenciales de la Ley de Contrato de Trabajo”.
Según explicó, el texto modifica el principio protectorio —que ampara al trabajador como parte más débil de la relación— y el artículo 66, que regula el ius variandi o facultad del empleador para cambiar las tareas.
“En la práctica, deja sin efecto la negociación paritaria. Ese era el corazón de la ley laboral argentina”, sostuvo.
Firmani señaló que los cambios presentados como modernizadores, como el recibo electrónico de haberes, son “cosméticos” frente a un paquete que debilita garantías históricas.
También rechazó la idea de reemplazar la indemnización por despido por un fondo de cese laboral, al afirmar que “esa propuesta va contra el principio protector”.
“La indemnización no es un privilegio, sino una devolución de parte de la plusvalía generada por el trabajador que el empleador retuvo”, explicó.
El dirigente recordó que los gremios no se oponen a discutir una modernización, siempre que el debate sea “serio, equilibrado y sin intención de quitar derechos”.
“Durante la pandemia nos adaptamos al trabajo remoto. Siempre estuvimos dispuestos a discutir modalidades nuevas, pero no con la puerta abierta a quienes vienen a sacar derechos”, advirtió.
Finalmente, adelantó que la CGT Regional Mendoza convocará a un plenario provincial para definir estrategias comunes ante el proyecto.
“Estamos dispuestos a debatir, pero nuestra obligación es cuidar los derechos conquistados”, concluyó.
Las claves de la reforma laboral
- Se propone reemplazar la indemnización tradicional por un fondo de cese laboral tomando como modelo lo implementado por la UOCRA.
- Además, la indemnización se podrá abonar hasta en 12 cuotas mensuales, en el caso de las pymes.
- También apunta a abonar una parte del salario en tickets canasta.
- Crear un banco de horas, francos compensatorios.
- Ampliar el periodo de prueba de 3 a 6 meses, e incluso llevarlo a 8 meses en empresas con menos de 100 empleados.
- Propone que las vacaciones se otorguen en forma fragmentada -el mínimo será una semana- y que cada dos años puedan ser en verano -salvo que el trabajador opte por lo contrario-.
- El proyecto también quiere estimular la creación de trabajo con incentivos fiscales para las pymes.
